Trabajar en sanidad: una profesión de riesgo

Bartolomé Llor, investigador principal del grupo de Salud Laboral de la UMU. / VICENTE VICÉNS / agm
Bartolomé Llor, investigador principal del grupo de Salud Laboral de la UMU. / VICENTE VICÉNS / agm

Investigadores de la Universidad de Murcia estudian los aspectos psicosociales relacionados con el trabajo, centrándose en el sector sanitario

MARÍA JOSÉ MORENO

Marta, cuyo nombre es ficticio, acude cada día a urgencias del hospital en el que trabaja como enfermera, unas veces en turno de mañana, tarde o guardias de noche. Por sus manos pasan cada día más de 50 personas, cada una con sus problemas, sus dolencias, algunas más graves, otras menos, hay quienes tienen paciencia y otros a los que la incertidumbre del tiempo de espera y la percepción subjetiva de gravedad les pone a veces muy nerviosos. Todos creen que su problema es el más importante y por eso Marta les atiende con esmero, aunque después de 15 años, la tensión empieza a notarse en su estado de ánimo.

Cada mañana le cuesta un poquito más levantarse y salir a trabajar con la alegría que lo hacía los primeros años. Que su jefa sea una persona muy estricta y exigente, algo intransigente, no ayuda.

Poco a poco, Marta va sintiendo que no está bien: se encuentra decaída, le duele la cabeza día sí día también, los cambios de horario le dificultan descansar adecuadamente, la espalda no la deja estar de pie más de dos horas seguidas y los malos gestos por parte de sus superiores y de quienes acuden al centro médico hacen que esté de mal humor hasta cuando llega a casa, así que lo termina pagando con la familia.

A pesar de ser profesional sanitario le cuesta trabajo detectar que la ansiedad y el estrés la están llevando a una depresión. Casi un año después ya no puede más y solicita una baja laboral, ahora le toca cuidar de sí misma.

Evidentemente Marta, como personaje ficticio que es, relata muy bien una historia que a grandes rasgos, representa el día a día de enfermeros, médicos, celadores... y todo aquel que trabaja en una profesión sanitaria; es más, salvando las distancias, se podría hacer extensible a quienes trabajan en cualquier servicio público: policías, bomberos, etc.

El último informe de siniestralidad laboral publicado por el Ministerio de Empleo señala que, durante el primer trimestre del año, el sector sanitario ha sufrido un total de 5.627 accidentes laborales en jornada, de los cuales casi la totalidad de los mismos han sido leves. Se trata además de un sector que destaca en cuanto a un mayor número de bajas laborales.

Todos esos datos, sumado al hecho de que se trata de una profesión con muchos factores de estrés, como por ejemplo los turnos, el trabajo de cara al público, el hecho de que sus 'clientes' sean personas con dolencias físicas o mentales, etc., convierte la profesión en un sector de riesgo. Es por eso que el grupo de 'Salud Laboral' de la Universidad de Murcia, del que es investigador principal el profesor Bartolomé Llor, junto con el grupo 'Psicología Social', encabezado por el profesor José Antonio Ruiz, investigan sobre los aspectos psicosociales relacionados con el trabajo, habiéndose especializado en el sector sanitario.

«Además de las variables sociodemográficas y sociolaborales (edad, sexo, años de experiencia, formación, etc.), medimos otras como el grado de satisfacción laboral, la presencia del denominado síndrome del 'burnout' o del quemado en el trabajo, el bienestar psicológico de los profesionales y también hemos elaborado y publicado una serie de instrumentos para tratar de medir la hostilidad laboral, tanto entre los propios profesionales (acoso laboral), como las conductas hostiles por parte del paciente hacia los profesionales sanitarios», explica Llor.

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Indica que «es precisamente este último instrumento el que mejor resultado e información nos está proporcionando. Se trata de un instrumento sencillo, corto y fácil de administrar, con alta fiabilidad y validez que hemos ido adaptando a diferentes ámbitos como el hospitalario, la atención primaria, en salud mental, así como últimamente trabajamos en la versión para urgencias y emergencias extrahospitalarias». Lo interesante de estos instrumentos es que están diseñados para medir aquellos actos hostiles (físicos y no físicos), que podemos considerar como de baja intensidad y que habitualmente no son objeto de registro o de denuncia alguna. Sin embargo, podemos afirmar que como pequeños estresores cotidianos, tienen demostrado un efecto negativo sobre la salud, siendo este un factor más que podría explicar el elevado número de bajas en el personal sanitario». Algunas de las consecuencias de este estrés repetido han quedado ya ilustradas en el caso que presentábamos al principio».

'Morbígeno'

Es conocido que por parte de los Servicios de Prevención de Riesgos Laborales del Servicio Murciano de Salud (SMS), así como de los colegios profesionales, existen registros, fundamentalmente de los casos que se denuncian que suelen ser los más graves. «En nuestro caso no es así», señala el profesor de la Universidad de Murcia. «Más bien estamos interesados en las conductas hostiles de baja intensidad, que tienen su potencial 'morbígeno' y sobre las que se podría actuar preventivamente para evitar males mayores. Como los que por desgracia se produjeron en la Región con el fallecimiento de la joven médico de familia tras ser agredida con un arma de fuego por un paciente 'trastornado' o 'enfadado', no sabemos».

«Estos lamentables hechos y otras circunstancias, afortunadamente de mucha menor gravedad, nos llevan a plantearnos el punto de vista del paciente, como usuario y persona que sufre por su enfermedad, siente incertidumbre, a veces no se le informa suficientemente sobre la gravedad de su problema y de los tiempos de espera, que van a estar en función de dicha gravedad y del número de usuarios a atender en ese momento concreto. No es lo mismo una espera en urgencias de cuatro horas, cuando has sido bien informado de todo tu proceso, que la incertidumbre de esas cuatro horas, esperando que te llamen en cualquier momento y esto se alarga. Los equipos de 'triaje' de las urgencias hospitalarias deberían mejorar este aspecto, lo cual tranquilizaría mucho al paciente que espera para ser atendido», añade.

'Hurge', en busca de la humanización de la sanidad

Lo expuesto por el investigador del grupo de Psicología Social, Bartolomé Llor, conecta con lo que sería el trato al paciente y con un movimiento antiguo pero revitalizado en los últimos tiempos como es la 'humanización' de la atención sanitaria. Los sanitarios de la Región de Murcia son pioneros en dicho movimiento. Así, en el pasado mes de abril se celebró en la ciudad de Murcia el I Congreso Internacional de Humanización en Urgencias, Emergencias y Catástrofes.

Entre otras ponencias y proyectos, se presentó y aprobó la puesta en marcha de la denominada 'Ambulancia del deseo' (Wish Ambulance), cuyo presidente y fundador es el holandés Kees Veldeboer, un antiguo conductor de ambulancia cuya experiencia con un paciente en estado terminal que le solicitó durante su traslado poder ver el mar por última vez, marcó su futuro y le llevo a fundar esta organización implantada en numerosos países de todo el mundo. «Fue un placer escucharle», recuerda Llor. El congreso fue organizado por el Proyecto 'Hurge' (Humanizando las Urgencias y Emergencias), siendo sus cofundadores los murcianos Manuel Pardo Ríos y José Manuel Salas. Para más información de estas iniciativas: https://proyectohurge.com/ambulancia-del-ultimo-deseo.

En cumplimiento de sus objetivos, el Proyecto 'Hurge' propone varias líneas estratégicas: humanizar el proceso al final de la vida, diseños humanizados de los servicios, habilidades del profesional que humanizan, alianza terapéutica con la familia, proceso de urgencias centrado en la persona, cuidado de los profesionales, innovación y tecnología humanizada e investigación en humanización. «En esta última línea colabora nuestro grupo de investigación de la Universidad de Murcia, con un proyecto de salud laboral de ámbito nacional en servicios de urgencias».

En proyecto 'Hurge' se está trabajando en la redacción del primer Manual de Humanización en Urgencias, Emergencias y Catástrofes, que contará con más de 30 capítulos y autores de diferentes países, que estará disponible en un formato de descarga gratuita para todos aquellos interesados en conocer más acerca de las herramientas para humanizar sus servicios.