Profesionales de enfermería especializados en violencia de género

Florentina Pina. / vicente vicéns / agm
Florentina Pina. / vicente vicéns / agm

Florentina Pina Roche, cofundadora del máster 'Salud, Mujer y Cuidados' de la Universidad de Murcia, aboga por la formación para atender a las víctimas

MARÍA JOSÉ MORENO

Con la celebración de días conmemorativos como el pasado 6 de febrero, Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina, o los próximos 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, y 8 de marzo, Día Mundial de la Mujer, se hace más patente si cabe la necesidad de que la ciencia mire hacia las mujeres, no solo como investigadoras, sino como objeto de estudio. Señala Florentina Pina Roche, quien fue pieza clave en la creación del máster 'Salud, Mujer y Cuidados' de la Universidad de Murcia, hace ahora diez ediciones, y coordinadora del mismo hasta su jubilación en 2017, que «son muy precisos los días conmemorativos, como estos, para visibilizar y comprender que la salud de las mujeres es necesario afrontarla como objeto de estudio y abordarla de forma diferente a los varones, puesto que no hay que olvidar que tenemos una historia diferente, sufrimos de forma diferente y nuestra experiencia de la salud y la enfermedad también es diferente, de modo que la mirada de la ciencia y la investigación debe también tomar este rumbo».

El máster tuvo su comienzo en el curso 2009/2010, en la Facultad de Enfermería de la UMU. La necesidad de crearlo surgió, como explica, «al asumir, por parte de las profesiones sanitarias, una concepción de la salud de forma más integral que en épocas anteriores, y teniendo que redirigir las intervenciones a aumentar la calidad de vida, por lo que en sus actuaciones se entremezclan los recursos puramente clínicos y tecnológicos con otros más psicológicos y sociales».

El máster 'Salud, Mujer y Cuidados' se presenta como itinerario académico investigador, donde el alumnado estará especialmente preparado para el análisis de las situaciones de desigualdad en salud y enfermedad, en el establecimiento de criterios científicos aplicados al ámbito socio-sanitario y en la realización de investigaciones científicas con enfoque de género. Por otra parte, estarán particularmente capacitados para detectar situaciones de malos tratos en el contexto socio-sanitario, de modo que podrán poner en marcha rápidamente las medidas de intervención adecuadas. En definitiva, proporcionarán a la sociedad recursos humanos competentes, accesibles, sensibles y con una respuesta específica y profesional que ayude a las mujeres.

«Vivir una situación continua de violencia tiene como consecuencia problemas crónicos de sueño, alimentación y autoestima, entre otros»

«La sociedad actual, cada vez más, solicita profesionales de enfermería especializados en violencia de género ante la demanda de atención a mujeres víctimas de las diferentes formas de violencia recogidas en el Pacto de Estado que amplía el ámbito de abordaje más allá de la violencia en las relaciones de pareja o expareja, a la mutilación genital femenina, la violencia sexual, y/o la trata de seres humanos con fines de explotación sexual», según Pina.

«La problemática que estas violencias generan supone uno de los aspectos transversales a tener en cuenta en el abordaje de la salud. Son visibles para la sociedad las muertes que los medios de comunicación recogen, así como algunas formas de violencia física o sexual. Sin embargo, permanece invisible la violencia psicológica que precede y se mantiene a lo largo del tiempo, pero que provoca un aumento de la morbilidad de estas mujeres y sus hijos, en muchos casos», añade.

La investigadora asegura que «vivir una situación continua de violencia tiene como consecuencia problemas crónicos de sueño, alimentación y autoestima, entre otros. Esta problemática es la que hará que estas mujeres acudan a los profesionales de la salud, especialmente en el ámbito de la Atención Primaria. Y no solamente durante el proceso de diagnóstico del ciclo de violencia y sus consecuencias, sino también posteriormente, en la adaptación a una nueva vida; las mujeres que han vivido un proceso de denuncia requieren ayuda por parte de profesionales especialistas en el acompañamiento y apoyo emocional, con el fin de conseguir la recuperación de su autoestima, para lo que el alumnado del máster estará perfectamente preparado».

Avances científicos

La creación del máster de la Universidad de Murcia está muy ligada a la actividad del Grupo de Investigación del Instituto Murciano de Investigación Biosanitaria (IMIB-Arrixaca) en la línea de Género y Salud, así como con la del Grupo de Investigación 'Enfermería, Mujer y Cuidados' de la Universidad de Murcia que actualmente dirige la profesora María Beatriz Lidón. Como resultado, se están desarrollando tesis doctorales con temáticas de Promoción y Cuidados en salud de la mujer, Violencia de género y factores relacionados con el derecho a la salud de la mujer en el mundo.

Se han publicado numerosos artículos en revistas científicas, como por ejemplo: 'Identificación de la violencia entre adolescentes como mecanismo de control en el aula y en el noviazgo', en 'NURE Investigacion'; 'Apoyo a la mujer que denuncia lo vivido de la violencia a partir de su red social', en la revista latinoamericana 'Enfermagem'; o 'Formación y detección de la violencia de género en la profesión sanitaria' y 'Propuesta del diagnóstico enfermero del síndrome de violencia de género para su inclusión en la taxonomía NANDA-I', en 'Rol de enfermería'.

También se han llevado a cabo publicaciones enfocadas a la lucha contra las prácticas tradicionales y perjudiciales para las mujeres, como la mutilación genital femenina, y se han trasladado estos resultados a numerosos congresos nacionales e internacionales, jornadas, conferencias y libros, entre otros.

Con carácter internacional, se ha culminado el proyecto de investigación titulado 'Violencia en las relaciones de intimidad en la adolescencia a la luz del género y generación: estudio multicéntrico de los países España-Portugal-Brasil'.

Cambio cultural

A tenor de los temas investigados y de los resultados obtenidos, pareciera que todo lo que envuelve la salud femenina y otras áreas asociadas, va más allá del territorio científico para compartir espacio con las creencias populares asociadas a perspectiva cultural.

Como advierte Florentina Pina, «la cultura tradicionalmente nos impone que los mandatos de género determinan los modelos de masculinidad y feminidad, condicionan la vivencia de la relación de pareja y contribuyen a la aparición de la violencia en una sociedad patriarcal, como la que vivimos, ya que manifiestan el desequilibrio de poder y el control sobre las mujeres. Así, el fenómeno de la violencia contra las mujeres se concibe como un abuso de poder en una estructura social, favoreciendo que los hombres agredan a las mujeres, y donde prevalecen los elementos masculinos sobre los femeninos; la violencia se utiliza para mantener la superioridad masculina. Es algo muy arraigado en la cultura y es difícil un cambio, pues incluso la generación de los más jóvenes se está socializando en un medio formalmente igualitario pero con un desarrollo afectivo y personal en el que la transmisión cultural sigue impregnada de antiguos ideales.

Los jóvenes aparentemente han cambiado sus formas de relación social con el otro sexo, ellas se muestran independientes y activas, tanto en el grupo como en los comienzos del encuentro con el chico; sin embargo, cuando formalizan la relación, cambian su actitud y toman un papel más pasivo y puede que el chico adquiera el papel de dominación; es cuando aparecen signos tales como los celos, renunciar a otras amistades y el control, entre otros, como publica en su informe el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, acerca de la percepción de la violencia de género en la adolescencia y en la juventud.

Así pues, la investigadora considera que «como estrategias de abordaje, sería necesario intensificar la sensibilización y conocimientos en materia de igualdad de género especialmente en la adolescencia; por otro lado, las chicas adolescentes constituyen un grupo de riesgo ante la violencia de género durante el noviazgo sobre las que hay que implementar medidas de prevención, detección y protección».