Se prepara la cuarta revolución industrial

Djamil Tony Kahale Carrillo, profesor del departamento de Métodos Cuantitativos de la UPCT. / JOSÉ MARÍA RODRÍGUEZ / agm
Djamil Tony Kahale Carrillo, profesor del departamento de Métodos Cuantitativos de la UPCT. / JOSÉ MARÍA RODRÍGUEZ / agm

Un trabajo de la UPCT analiza el papel de la Administración Pública en la implantación de la industria 4.0

M. J. MORENOMURCIA

Fábricas domóticas, sistemas sensorizados, tecnificación de los procesos de trabajo, Internet de las Cosas, Inteligencia Artificial... Términos asociados a lo que se conoce como Industria 4.0 una nueva forma transformar las fábricas y los sistemas productivos, dando lugar a la cuarta revolución industrial.

Un término que se viene empleando desde 2011 y que promueve la revolución digital en las industrias que podría marcar grandes cambios sociales en los próximos años.

Claro que estos cambios se deben dar desde las empresas, las cuales deben asumir determinados costes de inversión y se deben adaptar a nuevas normativas, entre otros cambios. En general, una transformación en la que la administración pública juega un papel fundamental como facilitadora.

«Si la sociedad avanza, las leyes deben cambiar. Sin embargo, las normas que hay de manera directa sobre la industria 4.0 son, generalmente, de ayudas o subvenciones»

«La administración pública, entendida como parte integrante del Estado, juega un papel importante en la implantación de la cuarta revolución industrial. Siendo la entidad que simboliza el poder ejecutivo en su actuación diaria, debe adaptarse al novedoso entorno digital, actuando como órgano habilitador y palanca de transformación con el propósito de situarse en la vanguardia en relación a la capacidad de aprovechamiento de las nuevas oportunidades que las nuevas tecnologías generan. Por lo que debe generar oportunidades, favorecer entornos y crear procesos colaborativos, compartidos y de liderazgo distribuidos. Por todo ello, se les debe reconocer como Servicios Públicos Abiertos».

Todo ello según las conclusiones del profesor del Departamento de Métodos Cuantitativos, Ciencias Jurídicas y Lenguas Modernas de la Universidad Politécnica de Cartagena, Djamil Tony Kahale Carrillo.

El investigador del grupo 'Ciencias jurídicas' ha desarrollado el trabajo 'El papel de la administración pública en la implantación de la Industria 4.0' en el que ha estudiado el papel de la administración pública tanto en España como en Italia. En el conjunto del territorio español, se centra en la Administración General del Estado y las comunidades autónomas, donde juega un papel especial la Región de Murcia, la cual presenta la Estrategia Murcia Industria 4.0 que tiene como objeto el progreso, avance y mejora de la evolución de la cuarta revolución industrial.

Una apuesta del Gobierno regional que pretende estimular proyectos empresariales de carácter tecnológico por parte de las pymes industriales de la Región, que tengan el objetivo de establecer una clara mejora competitiva a través de la introducción efectiva de las tecnologías digitales en la industria, permitiendo que los dispositivos y sistemas colaboren entre ellos, y con otras industrias, para mejorar los productos, los procesos y los modelos de negocio. Con el propósito de establecer en aquellas un alto componente de automatización y digitalización de sus plantas industriales, a fin de convertirse en fábricas inteligentes.

Apunta el investigador que «si la sociedad avanza las leyes deben cambiar. Sin embargo, las normas que existen de manera directa sobre la Industria 4.0 son, generalmente, de ayudas o subvenciones. Lo que se conoce como normas blandas. No hay una norma que regule, por ejemplo, las relaciones laborales en este tipo de implantación de industria para determinar cómo quedan los trabajadores que cesan de su trabajo. Por ello los sindicatos juegan un papel primordial al negociar cláusulas que regulen estas situaciones en los convenios colectivos; por lo que se apuesta por el Sindicato 4.0».

Europa apuesta por la implantación de la cuarta revolución industrial. De hecho, la Comisión Europea subvenciona proyectos de investigación sobre estos temas. Actualmente, Kahale Carrillo coordina un proyecto titulado Smart Unions for New Industry (SUNI) en el que participan varios países a través de universidades y sindicatos (España, Suecia, Italia y Alemania). Con ello queda patente que Europa apuesta por esta realidad. El proyecto permite estudiar cómo se lleva la implantación de la Industria 4.0 en aquellos Estados miembros y poder comparar entre todos ellos cómo la llevan a cabo.

Al tiempo, está realizando el proyecto 'El impacto de la Industria 4.0 en el trabajo: una visión interdisciplinar', subvencionado por la Comunidad Autónoma a través de la convocatoria de ayudas a proyectos para el desarrollo de investigación científica y técnica por grupos competitivos, incluida en el Programa Regional de Fomento de la Investigación Científica y Técnica (Plan de Actuación 2018) de la Fundación Séneca-Agencia de Ciencia y Tecnología de la Región.

El proyecto tiene como objeto determinar las herramientas que los trabajadores, sindicatos, empresarios, Estado y comunidades autónomas (Región de Murcia) requieren para adatarse a las nuevas transformaciones que la cuarta revolución industrial ha originado al sistema socioeconómico. Por lo que arrojará grandes propuestas para la mejor implantación de la cuarta revolución industrial desde una óptica interdisciplinar.

La implantación de la Industria 4.0 es una realidad. No obstante, apunta el profesor de la UPCT que «hay situaciones a las que no se está prestando la importancia que tienen. Dicho en otros términos, se está apostando por las punteras tecnologías, pero no se estudia las consecuencias que ello conlleva a la hora de digitalizar, por ejemplo, los puestos de trabajo. Quiere decir que desaparecerán varios puestos de trabajo, y se crearán otros nuevos; en los que hay que formar a los nuevos trabajadores». La cuestión que se plantea es qué pasará con aquellos trabajadores no tan jóvenes que no pueden formarse en estos nuevos puestos y son despedidos; o les queda poco tiempo para jubilarse. Cuestiones que se están analizando en el proyecto que subvenciona la Fundación Séneca.

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