«En materia de accesibilidad queda mucho por hacer»

Magdalena Lorente, con Sergio Amat, vicerrector de Estudiantes. / J. M. RODRÍGUEZ / agm
Magdalena Lorente, con Sergio Amat, vicerrector de Estudiantes. / J. M. RODRÍGUEZ / agm

Magdalena Lorente Martínez Funcionaria adscrita al Vicerrectorado de Estudiantes, Extensión Universitaria y Deportes de la Universidad Politécnica de Cartagena

M. J. MORENO CARTAGENA.

La Universidad, como institución y en cumplimiento de la legislación vigente, tiene entre sus objetivos garantizar la igualdad de oportunidades a personas con discapacidad, estableciendo medidas positivas, apoyos y recursos para su logro. Sin embargo, más allá de la letra impresa en las distintas leyes, hay algo que está implícito en el papel de la Universidad, es lo más intangible, aunque subyace por supuesto de la labor propia de prestar el servicio público esencial de la educación superior mediante la docencia, el estudio, la investigación, la innovación y la transferencia de tecnología. Esta aportación va vinculada a fomentar el pensamiento crítico-constructivo, desarrollar la solidaridad entre generaciones... Tiene una acción multiplicadora para generar conciencias que comprendan que la accesibilidad universal, es un derecho sin condiciones ni pretextos. Crear herramientas, dispositivos, infraestructuras, obras y servicios pensando en el bien general evitaría costes en todas las facetas, tanto económicas como emocionales.

La Comunidad Autónoma publicó el año pasado la Ley 4/2017, de 27 de junio, de accesibilidad universal de la Región de Murcia, algo que potencia una mejora real al respecto.

-¿Qué se está haciendo para conseguir una mejor accesibilidad desde la UPCT?

-Desde el año 2010, y dependiendo del Vicerrectorado de Estudiantes, Extensión Universitaria y Deportes, se van ofertando cursos básicos, siempre abiertos, a toda la comunidad universitaria, y la mayoría de las veces, a personas externas interesadas también, relacionados con el voluntariado, la discapacidad y la accesibilidad. Estas acciones son básicas pero imprescindibles, especialmente, para fomentar la sensibilización. Hay que decir que en esto siempre hemos ido de la mano de asociaciones e instituciones, entre las que podemos nombrar Famdif, ONCE Cartagena y otras que han aportado su experiencia en el área de la accesibilidad como Fundación SOI, Mano a Mano, Fesormu...

-¿Cómo se puede concretar más esta formación?

-Partiendo de que creemos que es natural e imprescindible llegar a conseguir la accesibilidad universal y la plena inclusión social, hasta conseguir que estas palabras puedan desaparecer porque no haya nada que 'arreglar' y ni nada que 'incluir', dado que cada edificio, cada acceso a él, cada herramienta TIC y cada persona, como ser individual, pueda disfrutar de una realidad participativa y equitativa, continuamos ofertando formación ligada a conocer mejor las diferentes discapacidades, poniendo parte del enfoque en acercar el alumnado a la investigación relacionada con la accesibilidad y también a las entidades y asociaciones que desarrollan su actividad vinculadas al ámbito de las discapacidad, en un apoyo tripartito que favorezca a todas las piezas del puzle. Así, por ejemplo, desde 2015 se realizan cursos básicos de Lengua de Signos Española, y en concreto, este curo académico 2017/18 se han realizado hasta tres convocatorias. También se ha realizado el taller denominado 'El sistema Braille' y la accesibilidad de personas con discapacidad visual, además se realizan jornadas y ferias de voluntariado e inclusión social, siempre con el mismo fin: sensibilización y conocimientos básicos para 'comprendernos' un poquito mejor. En la mayoría de esta formación puede participar tanto la comunidad universitaria como otras personas interesadas y, haciendo un breve balance, he de decir que más de 200 personas desde 2015 han realizado formación básica en Lengua de Signos Española.

-Vemos que se está haciendo mucha formación en Lengua de Signos Española, ¿por qué ocurre esto?

-Pues es algo inicialmente que surge como una idea propia de este servicio, pero ya en el curso académico 2016, coincidiendo con el ingreso de un estudiante con discapacidad auditiva, creímos que era muy importante que los compañeros/as y otros miembros de la comunidad universitaria pudieran tener una mejor comunicación con él. Así implementamos más talleres básicos de LSE y además se realizan otras acciones, como que varias conferencias de su interés han sido también interpretadas en LSE.

Esto está apoyado económicamente por una subvención nominativa para el servicio de intérpretes de lengua de signos para apoyo a estudiantes con discapacidad auditiva y el fomento del servicio de ILSE, concedida por la Consejería de Empleo, Universidades y Empresa de la Región de Murcia.

-¿Alguna otra acción en cuanto a materiales o productos de apoyo?

-Pues, como novedad este año, se ha creado un glosario de términos en lengua de signos para grado en administración y dirección de empresas. También,se ha adquirido un sistema estacionario por FM de bucles magnéticos personales que consta de un emisor y cuatro receptores, para cuatro usuarios. Este producto es una solución técnica para equipar cualquier salón de actos con el sistema de lazo de inducción de audiofrecuencia. Así, a las personas con discapacidad auditiva, usuarias de audífono o con implante coclear, se les asegura una mejor calidad de recepción de la información.

-En el mes de julio se realizó el Campus Inclusivo, Campus Sin Límites. ¿Qué cree que aporta este proyecto a la sociedad y a la Universidad?

-Este año, un grupo de 20 jóvenes de toda la Región de Murcia ha compartido las instalaciones y los talleres programados por la UPCT, dentro del proyecto global de todo el campus, con PDI, PAS, Asociaciones de Estudiantes de la UPCT, así como la colaboración de voluntarios de talentos. Cabe destacar que el título que este año se le ha asignado, 'Programa Campus Inclusivo, Campus sin Límites 2018 del Campus Mare Nostrum 37/38 #DejandoMiHuella en la Universidad', ha superado las expectativas ya que la huella ha sido potente y muy gratificante por parte de todos los implicados. El proyecto es posible gracias a la financiación de la Fundación ONCE, la Fundación Repsol y el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Su finalidad principal, muy resumidamente, está en dar a conocer las universidades a los jóvenes estudiantes de educación secundaria obligatoria y bachillerato, que tienen algún tipo de discapacidad. También hay que destacar el trabajo de los compañeros de la Universidad de Murcia, especialmente el equipo de ADyV, que son quienes llevan la carga más fuerte. Esta esdición ha sido para ellos su VII Campus.

-¿Queda mucho por hacer en materia de accesibilidad?

-Pues ciertamente queda mucho por hacer, pero hay que agradecer a todas aquellas personas que en silencio, en el anonimato y algunas veces invisibles a foros de poder, han colaborado desde los diversos ámbitos de la sociedad, ya sean PDI, PAS, alumnos, miembros de entidades sociales, instituciones varias, que de una forma u otra, ya sea colaborando de forma directa, dando apoyo o confiando en las diferentes propuestas de trabajo, han estado presentes en la evolución de una Universidad más accesible y cercana a toda las personas. Queda mucho, pero honestamente, he de decir que es tan simple que a veces resulta complicado, aunque con motivación, profesionalidad y calzándose los zapatos de otros de vez en cuando, avanzaremos en el camino iniciado.

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