El Índice de Radiación Ultravioleta y las cremas solares

El Índice de Radiación Ultravioleta y las cremas solares
MIKEL CASAL

La intensidad es máxima cuando no hay nubes, pero puede ser alta incluso cuando el cielo está nublado

JOSÉ MANUEL LÓPEZ NICOLÁS

Según la Agencia Española de Meteorología, este fin de semana debemos extremar las precauciones en algunas zonas de la Región de Murcia a la hora de exponernos al sol. La principal razón es que el Índice de Radiación Ultravioleta (UVI) ha subido de 8 a 9. Veamos hoy lo que eso significa y qué medidas debemos tomar.

El UVI mide la intensidad de la radiación ultravioleta que alcanza la superficie terrestre en cada longitud de onda ponderada con su acción dañina sobre el hombre. Tiene un valor mínimo teórico de 0 y no tiene un valor máximo. Este índice estándar posee un código de colores para informar al público. Los colores utilizados son el verde para UVI bajo (entre 0 y 2), el amarillo para UVI moderado (entre 3 y 5), el naranja con un riesgo alto (entre 6 y 7), el rojo para UVI muy alto (entre 8 y 10) y el morado para UVI extremo (superior a 11).

El UVI depende de muchos factores. Cuanto más alto esté el sol en el cielo, más intensa es la radiación UV. Fuera de las zonas tropicales, las mayores intensidades de la radiación UV se producen cuando el sol alcanza su máxima altura, alrededor del mediodía solar durante los meses de verano. Además, la intensidad de la radiación UV es máxima cuando no hay nubes, pero puede ser alta incluso con nubes. De hecho más del 90% de la radiación UV puede atravesar las nubes poco densas. Por otra parte, a mayor altitud la atmósfera es más delgada y absorbe una menor proporción de radiación UV. Con cada 1.000 metros de incremento de la altitud, la intensidad de la radiación UV aumenta en un 10% a 12%. También el ozono absorbe parte de la radiación UV que podría alcanzar la superficie terrestre. Incluso diferentes tipos de superficies reflejan o dispersan la radiación UV en diversa medida. Por ejemplo, la nieve reciente puede reflejar hasta un 80% de la radiación UV; la arena seca de la playa, alrededor de un 15%, y la espuma del agua del mar, alrededor de un 25%.

Fin de semana

Como les he dicho, en parte de la Región de Murcia este fin de semana se alcanzarán zonas con un UVI clasificado como muy alto, por lo que hay que tomar una serie de medidas. Destacan evitar salir durante las horas centrales del día, usar ropa y gafas protectoras adecuadas, cubrirse la cabeza y emplear crema de protección solar. Pero, ¿vale cualquier crema? No.

De los tres tipos de radiaciones que llegan a la Tierra (ultravioleta, visible e infrarroja), la de mayor energía es la radiación ultravioleta y la de menor, la infrarroja. Por ello debemos protegernos de la primera ya que es la más peligrosa. La radiación infrarroja solo es capaz de hacer vibrar y rotar las moléculas. Puede aumentar la temperatura pero no se considera peligrosa.

¿Y son todos los tipos de radiaciones UV iguales? Ni mucho menos. Existen tres clases: UV-A, UV-B y UV-C. La gran mayoría de los rayos ultravioletas que llegan a la superficie de la Tierra son del tipo UV-A. Estos rayos son capaces de penetrar la dermis e hipodermis acelerando el proceso de envejecimiento cutáneo y pudiendo provocar cáncer de piel. Por otra parte, la radiación UV-B es parcialmente absorbida por el ozono pero, aunque sea en baja cantidad, sí que llega a la Tierra. Los rayos UV-B solo penetran la epidermis pero sus efectos son acumulativos a través de los años y está demostrado que causan el 90% de los melanomas... además de quemaduras y eritemas solares. Por último, los rayos UV-C no llegan a la Tierra ya que el oxígeno y el ozono de la atmósfera terrestre la absorben.

La conclusión es clara. Debemos usar productos de protección solar que protejan frente a las radiaciones UV-A y UV-B. ¿Y cómo lo hacemos? A través de filtros solares, de naturaleza química o física, presentes en cremas, geles, aceites etc.

Los filtros químicos u orgánicos son los más usados. Son sustancias químicas de síntesis presentes en cremas que actúan como cromóforos, absorbiendo la radiación solar y transformándola en otro tipo de energía que no resulte nociva para la piel. En función de la radiación absorbida se distingue entre filtros químicos UV-B, UV-A y de amplio espectro. Por otra parte, los filtros físicos son pequeñas partículas inorgánicas que se encuentran en muchas cremas solares. Son de amplio espectro y actúan reflejando las radiaciones solares de forma que las devuelven al medio impidiendo que penetren en nuestra piel. Tanto los filtros químicos como los físicos son seguros.

Pero si hay algo en lo que todos nos fijamos cuando compramos una crema protectora es el factor de protección solar (FPS), un parámetro que nos informa del porcentaje de radiación que llega a la piel. Actualmente, y en función de su factor de protección, los protectores solares suelen clasificarse en: bajo (FPS de 6 a 10), medio (de 15 a 25), alto (de 30 a 50) y muy alto (50+).

Un factor 2 quiere decir que la crema impide llegar a la piel a la mitad de la radiación que llegaría en caso de no usarla. Elimina por tanto el 50% de la radiación y deja llegar el otro 50 (100/2). Un factor 25, deja pasar el 4% (100/25) y elimina el 96%. Un factor 50 solo deja pasar el 2% (100/50) y elimina el 98%. ¿Y qué pasa por encima de un FPS de 50? Que la cantidad de radiación que nos alcanza es muy pequeña e incrementos en el FPS no suponen rebajas notables en la protección. Por ello se recomienda no usar términos como FPS 80, FPS 90, etc. y sustituirlos por '50+'. Así se evita la falsa sensación de que carísimos productos marcados como FPS 80, FPS 100 ofrezcan mucha mayor protección que los que poseen FPS 50.

Estimados lectores, tras lo que han leído disfruten del sol, pero háganlo con responsabilidad. Feliz verano.

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