«Mis ilustraciones siguen de plena actualidad hoy en día»

Esquema de la retina, mostrando sus diferentes tipos celulares. / josé meseguer
Esquema de la retina, mostrando sus diferentes tipos celulares. / josé meseguer

El libro 'Ciencia y arte en la pizarra' recoge algunos de los dibujos que José Meseguer, catedrático emérito del área de Biología Celular de la Universidad de Murcia, usaba para facilitar el aprendizaje de su área

MARÍA JOSÉ MORENO

Casi 50 años dando clase de Biología Celular en la Universidad de Murcia le han servido al catedrático emérito José Meseguer para recoger en el libro 'Ciencia y arte en la pizarra' algunas de las ilustraciones que cada día empleaba para facilitar a sus alumnos el aprendizaje de dicha materia.

Más de cien dibujos, incluidos en unas sesenta láminas que no solo pudieron disfrutar sus pupilos, sino que algunos pertenecen a su tesis doctoral, son los desarrollados en sus apuntes personales o durante las clases de teoría o de prácticas microscópicas.

Por supuesto, son muchísimas las imágenes que se han quedado fuera de la obra, muchas más de cien han sido elaboradas en las aulas, a lo largo de sus años como profesor, de las que no queda constancia, por lo que las incluidas en este libro son tan solo un exponente representativo de su labor docente e investigadora.

«He usado medios de ilustración que van desde los dibujos en acetatos al vídeo o el móvil»

«Las imágenes recogidas en este libro son un exponente de varios modos de ilustración científica empleadas en la docencia y en la investigación a lo largo de toda mi carrera en la Universidad de Murcia», apunta. Dice que optó por el dibujo como método de apoyo a la enseñanza porque «el uso de dibujos como material docente e investigador es de reconocida utilidad desde siempre y para cualquier tipo o nivel de enseñanza. Para mí, ha supuesto una gran ayuda como medio de transmisión de conocimiento».

Con respecto a si todos los profesores de este área se apoyaban en el arte, José Meseguer dice que los colegas de su especialidad «fueron y son formados en la idea de la importancia del uso del dibujo y la imagen como herramientas docentes, en particular para las materias de carácter descriptivo, como es el caso de la Biología Celular y la Biología del Desarrollo o la Anatomía Microscópica. No obstante, en función de la facilidad individual de cada profesor para practicar el dibujo, este ha sido y es usado en mayor o menor medida».

«Los dibujos elaborados en la pizarra durante cada hora de clase, eran y son necesariamente borrados a continuación, constituyendo obras absolutamente efímeras. Por ello, los dibujos de la pizarra que se recogen en este libro, han sido recientemente elaborados ex profeso para este fin», confiesa el catedrático emérito de la Universidad de Murcia. Los dibujos realizados sobre papel corresponden a las ilustraciones científicas de su tesis doctoral en Biología, o a aquellas que han sido realizadas por el alumnado en los cuadernos de prácticas.

Asegura que no tiene una ilustración favorita, sino que para él todas ellas tienen el mismo valor pedagógico y científico, ya que en ningún caso fueron concebidas por su carácter estético o artístico, lo cual no las exime del posible valor que se les pueda conceder en este sentido.

Cabe destacar que todas ellas tienen un valor absolutamente vigente, ya que corresponden a la observación y descripción objetiva que permiten las técnicas microscópicas, tanto ópticas como electrónicas, lo que hace que sigan siendo útiles para los estudiantes hoy en día.

No es de extrañar que a José Meseguer el dibujo le haya servido de tanto, si se tiene en cuenta que desde su infancia se ha sentido atraído por esta disciplina artística. Lo cual le ha llevado a realizar, hace tan solo algunos años, la licenciatura y el doctorado en Bellas Artes.

No obstante, jamás se le pasó por la cabeza pensar que sus ilustraciones docentes acabarían recogidas en un libro. «Siempre fueron creadas buscando su utilidad en la docencia universitaria, como medio para facilitar la comprensión y el aprendizaje del alumnado, o como modo de ilustración científica en el caso de la investigación», declara.

Cuenta divertido que «en alguna ocasión los propios alumnos han pedido que esperásemos algunos minutos para que les diese tiempo a copiar los dibujos en detalle. Imagínese lo que suponen dos encerados de gran formato llenos de dibujos a todo color, realizados con los consiguientes rótulos y anotaciones, durante cuarenta y cinco minutos que dura como mínimo cada clase. Con frecuencia esto obligaba al alumnado a recurrir a una división de su labor discente, de modo que, mientras unos se dedicaban exclusivamente a dibujar, otros tomaban apuntes escritos. Más tarde, al concluir la jornada, se reunían para elaborar los apuntes definitivos y para estudiarlos. Tampoco ha sido infrecuente el tener que recurrir al uso de pizarras portátiles, que permanecían o eran llevadas al aula para sucesivas sesiones de un mismo tema científico. También se ha dado el caso de que el personal de limpieza nos preguntaba si se podían borrar las pizarras, indicándonos que les daba pena tener que borrar cada día todos aquellos dibujos».

A la presentación del libro acudieron muchos exalumnos, de los que presume orgulloso por la gran consideración que le han tenido siempre, en los diferentes centros y estudios en los que ha impartido docencia: Medicina, Biología, Enfermería, Óptica y Optometría, Fisioterapia, Ciencias Ambientales, Biotecnología, etc. Hasta tal extremo que en los comienzos de su actividad como profesor en Medicina, en el año 1973, o en las primeras promociones de alumnos de Biología, la diferencia de edad entre esos primeros alumnos y José Meseguer era tan solo de algunos años, «lo cual ha hecho que muchos de los alumnos de entonces sean mis mejores amigos de ahora, algunos de ellos jefes de servicio en los principales centros hospitalarios de nuestra Región, o actuales profesores de diferentes facultades», tal y como relata.

Alumnos que en su momento debían copiar las imágenes que su entonces profesor usaba en las clases y a los que bien les habría servido tenerlas en un libro como el que se ha publicado ahora. Son muchos los que le han transmitido su ilusión por disponer de ellas en este formato, así como el recordar esa maravillosa etapa de sus vidas como estudiantes universitarios. «Algunos de ellos -concreta- me han comentado con auténtica emoción que han procedido a desempolvar sus apuntes y libretas, para contrastar sus dibujos con los del libro y así recordar, con cierto grado de nostalgia, aquel tiempo tan especial de su vida».

 

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