Cuando el fracaso escolar es un problema neurológico

Luis José Fuentes Melero, director del Laboratorio de Neurociencia Cognitiva, con Noelia Sánchez Pérez. / J. C. CAVAL
Luis José Fuentes Melero, director del Laboratorio de Neurociencia Cognitiva, con Noelia Sánchez Pérez. / J. C. CAVAL

Alteraciones de lectoescritura como la dislexia o trastornos como el de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), entre otros, pueden estar detrás de numerosos casos de fracaso escolar

M. J. MORENO MURCIA.

Un problema que puede acarrear consecuencias a la larga para quienes lo padecen, como dificultad de acceso al mercado laboral, exclusión social, acceso a empleos precarios, etc, pero también para la sociedad. Que un alumno repita curso académico supone un coste de más de 3.000 euros al año, lo que puede llegar a superar los 16.000 hasta que cumpla los 16 años, la edad máxima obligatoria de escolarización; además, las tasas de paro tienden a ser sistemáticamente mayores cuanto menor es el nivel educativo adquirido. En definitiva, una menor formación de la población lleva a que los países sean menos desarrollados y más pobres.

De ahí que investigadores de todo el mundo estén estudiando métodos que ayuden a reducir las cifras de fracaso escolar. En la Universidad de Murcia, Luis Fuentes Melero es el director del Laboratorio de Neurociencia Cognitiva y está al frente del proyecto de investigación 'Programa de Entrenamiento en Funciones Ejecutivas para Niños de Educación Primaria', financiado por la Fundación Séneca, cuyo antecedente, 'COEDUCA', tenía como objetivo determinar los factores cognitivos, socioeconómicos, neurofisiológicos y genéticos que podían estar en la base del fracaso escolar, para lo que contaron con la participación de alrededor de 5.000 niños de educación primaria y secundaria, así como asociaciones de dislexia y TDAH, repartidos por varias comunidades autónomas.

Ahora, un nuevo proyecto, también financiado por la Agencia Regional de Ciencia y Tecnología, les ha permitido ir un paso más allá para abordar el diseño de estrategias de intervención para mejorar el rendimiento escolar.

Un proyecto dirigido por Fuentes Melero permitirá abordar el diseño de estrategias de intervención

«El proyecto parte de un estudio de los distintos programas de intervención que se han estado utilizando en ambientes escolares por diferentes grupos de investigación de diversos países. Los resultados de esos estudios son ambiguos, algunos han encontrado mejoras en el rendimiento de los niños y otros no. Sin embargo, las mejoras se han observado principalmente en aquellas áreas que se han entrenado, con escasa transferencia a otras funciones no entrenadas directamente, y con escasos efectos sobre los aprendizajes escolares», apunta Melero.

El grupo de investigación quiso hacer una propuesta distinta que superara las deficiencias que encontraron en esos estudios previos. Las características del programa de entrenamiento que han desarrollado se pueden resumir en diferentes aspectos.

Para mantener el interés de los niños, las tareas que debían realizar tenían un formato de videojuego. Además, los logros individuales eran reforzados continuamente a través de un sistema de recompensas que consistían en conseguir una cantidad de 'floros', una moneda virtual inventada que podría canjearse al final de curso por un determinado regalo.

El programa consistía en el entrenamiento de determinadas funciones ejecutivas a través de tareas de memoria operativa principalmente. Las tareas estaban organizadas en distintos niveles de dificultad, y por tanto cada niño iba progresando a su ritmo.

Así, el programa de intervención debía formar parte de la rutina del colegio. Debía incorporarse como una asignatura más. Según Fuentes Melero, «es curioso que nadie pone en cuestión los beneficios de una asignatura como Educación Física. Sin embargo, no logra calar en los responsables del sistema educativo que también es necesario entrenar las funciones cognitivas que están en la base de los aprendizajes escolares».

Debía llevarse a cabo por los propios profesores del colegio, como una asignatura más. Esto comprometería al colegio y no se vería como una actividad extraescolar, o algo ajeno al propio centro.

Expectactivas superadas

Los padres debían dar su consentimiento para tomar un gran número de medidas de sus hijos y de ellos mismos. Incluía tareas cognitivas, cuestionarios, test y también de conectividad cerebral a través de un estudio de resonancia magnética en el hospital, que se tomaban antes y después del programa de intervención.

Los resultados del estudio, novedoso respecto a lo que se había hecho hasta entonces, han superado sus expectativas. Tal y como indica el catedrático de la Universidad de Murcia, «el programa de intervención ha tenido efectos positivos en distintos dominios que podemos clasificar en: funciones cognitivas, rendimiento escolar y conectividad cerebral funcional. Desde el punto de vista cognitivo el programa de intervención ha mejorado, con respecto al grupo de control, el nivel de inteligencia general no verbal, y el control inhibitorio. El primero tiene que ver con el razonamiento, tan importante sobre todo en materias tan relevantes como las matemáticas. El segundo tiene que ver con la resistencia a la distracción y la conducta impulsiva. Ambos componentes son esenciales para un buen rendimiento académico».

Matemáticas y lectura

«El programa de intervención ha mejorado también dos materias fundamentales: las habilidades matemáticas y la lectura. Los niños mejoraron en fluidez matemática medida a través de una prueba estandarizada y también el rendimiento en matemáticas medido a través de las notas de clase proporcionadas por el profesor. Con respecto a la lectura, mejoraron tanto la velocidad como la precisión lectora. Hemos observado un incremento mayor en la conectividad funcional en los niños del grupo de intervención con respecto a los del grupo control. Áreas del cerebro que forman parte del circuito neuronal implicado en la atención han mostrado una mayor conectividad funcional con áreas cerebrales implicadas en el control inhibitorio, y áreas cerebrales implicadas en el procesamiento de las palabras, la base para el desarrollo y mejora de la lectura», añade.

Parte de los resultados del estudio se han publicado en una revista científica mientras los datos de resonancia magnética se encuentran en proceso de publicación. Son muchos los padres que se han interesado por adquirir el programa. El éxito de la propuesta de los científicos pasa por que sea implantado en el centro escolar como una asignatura más, por lo que espera que las instituciones públicas se interesen por el mismo.