Andrés Artal y Elena de Lara: «Las consecuencias sobre la renta y la calidad de vida dependerán de las políticas a aplicar»

La investigadora Elena Lara /Antonio gil / agm
La investigadora Elena Lara / Antonio gil / agm

Profesores del Departamento de Economía de la Universidad Politécnica de Cartagena

MARÍA JOSÉ MORENO

El proceso de envejecimiento que están viviendo la mayoría de los países del mundo, y con especial intensidad los de Europa, es un gran reto para los gobiernos, pues afecta no solo a la sostenibilidad de las finanzas públicas, sino también a muchos sectores adicionales de la economía, tales como el transporte, la sanidad, la vivienda o el turismo; al mercado laboral y al financiero, así como al crecimiento económico potencial de la economía, y al bienestar de sus ciudadanos, mayores y jóvenes. En definitiva, un envejecimiento como el que caracteriza a Europa, y en especial a España, va a suponer un cambio estructural en el contexto socio-económico en un futuro cercano. Andrés Artal y Elena de Lara, profesores de la UPCT, coinciden.

-Al aumento de la esperanza de vida hay que sumar una reducción de la fertilidad. ¿Qué supone esto?

-La población envejece, esto es, aumenta la proporción de personas mayores de 60 años sobre el total, y disminuye el número de jóvenes. Puede pensar en la España de nuestros abuelos y compararla con la actual. El aumento de la esperanza de vida y la reducción de la fertilidad son los dos factores clave del envejecimiento de la población, aunque también hay que tener en cuenta la incidencia de los procesos migratorios. Las últimas previsiones de Naciones Unidas sobre población mundial indican que el número de personas de 60 años o más se duplicará en 2050 y triplicará en 2100. Además, es significativo el incremento del número de personas mayores de 80 años, que podría triplicarse en unos 30 años.

«Los gastos en pensiones y sanidad irán creciendo conforme aumente el número de personas mayores y vivan más»

«Los efectos del envejecimiento no terminan en el desembolso público»

En Europa, este proceso, que se inició hace décadas, es más intenso, más acelerado y su impacto puede ser muy importante en los próximos años. El 'baby boom' de los años sesenta está haciendo que la pirámide de edad se desplace hacia arriba. Las primeras de estas grandes cohortes ya están llegando a la edad de jubilación.

-¿Cómo se verá esto reflejado en la economía?

-Los gastos en pensiones y en sanidad irán creciendo conforme aumenta el número de personas mayores y estas vivan más años. El gasto sanitario per cápita da un salto considerable a partir de los 60 años y de los 80 años. Se estima entre un 0,1 y un 2% del PIB el posible crecimiento de dicho gasto sanitario por envejecimiento de la población en las próximas cinco décadas, de acuerdo con las estimaciones de los expertos para la Comisión Europea.

-Y todo eso, claro está, va a repercutir en las arcas del Estado

-Asistimos a un 'envejecimiento en la cúspide' de la pirámide de población, por el aumento de la longevidad, que por cierto no hay que olvidar que es un gran logro de la medicina; y a un 'envejecimiento en la base' de la pirámide por el descenso de los niveles de fertilidad, con lo que la proporción de jóvenes disminuye igualmente. Dichos cambios implican un crecimiento de la tasa de dependencia y la tasa de dependencia de la vejez. La primera tasa se define como el cociente entre la población inactiva y la población en edad laboral, y la segunda tasa compara la población de 65 años o más con la población en edad laboral. Según Eurostat, esta última tasa, que en 2007 era el 25,2%, creció al 29,9% en 2017, y se estima que llegará hasta el 50% en 2050. El crecimiento de ambas tasas de dependencia refleja una mayor dificultad para financiar la protección social por parte del Estado, dado que el número de contribuyentes relativos a la población mayor de 65 años iría en descenso, lo que puede llevar a un aumento de impuestos o a un recorte de prestaciones.

-Pero no queda la cosa ahí.

-Otros efectos económicos del envejecimiento de la población son relevantes, siendo positivos, como la aparición de nuevos yacimientos de empleo en los servicios a mayores, o bien la aparición de un segmento senior con alto poder adquisitivo en el sector del turismo que permita una mayor desestacionalización de la demanda, por ejemplo en España, dado que las personas jubiladas tienen mayor flexibilidad para elegir su temporada de ocio, permitiendo revitalizar ciertos destinos turísticos que de otra forma estarían más vacíos.

-¿Qué problemas enfrenta España ante el aumento de la esperanza de vida?

-Según las proyecciones de población del INE, en España la población mayor de 65 años, pasará del 19,2 % en 2018 al 25,2% en 2033, 3,4 millones más que en la actualidad, mientras que se reducirá la población de los tramos de edad entre 30 y 49 años y los niños menores de 15 años. En resumen, para 2033 continúa cambiando la pirámide de población: más personas mayores de 65 años, menos en edad de trabajar y menos niños. La tasa de dependencia global pasará entonces del 52,1 % en 2014 al 62,4% en 2033. Esto se traduce en crecientes dificultades para financiar las pensiones, en un contexto de deuda pública elevada.

-¿Qué dicen los estudios?

-El pasado 31 de octubre, el gobernador del Banco de España, en una comparecencia ante la Comisión de Economía del Congreso, indicaba que de acuerdo con los estudios más recientes el impacto del envejecimiento sobre el gasto público en pensiones, sanidad y cuidados de larga duración, va a ser significativo durante los próximos treinta años. En el Informe Anual del Banco de España de 2017 se apunta a la necesidad de dotar medidas que favorezcan la participación en el mercado laboral de los grupos poblacionales de mayor edad, alargando su contribución al sistema, pero también haciendo uso de todo su capital humano acumulado a lo largo de su vida laboral. En esta misma línea se definen la OCDE o la Comisión Europea, dentro de lo que la OMS llama la 'esperanza de vida saludable', esto es, el número de años que una persona mayor puede vivir con salud completa, sin contar los años vividos con alguna enfermedad o dolencia.

-¿Qué otros problemas pueden aparecer?

-Los efectos del envejecimiento no terminan en el gasto público, ya que también afectan a la tasa de actividad, la productividad y el crecimiento potencial de la economía. Según estimaciones recientes del Banco de España, el crecimiento potencial de la economía española se habría reducido a la mitad, desde el 3% anual en 2008 al 1,5% aproximado después de la crisis. Dicha reducción se explicaría, por el envejecimiento de la población, el elevado desempleo estructural y el lento avance de la productividad. La situación de los jóvenes con una tasa de paro que dobla la media de la economía española en su conjunto añade un problema adicional en este contexto de envejecimiento.

-¿Qué consecuencias económicas puede tener esto para los ciudadanos?

-Las consecuencias sobre la renta per cápita y la calidad de vida de los ciudadanos dependerán de las políticas que se diseñen y apliquen para abordar el envejecimiento de la población y otros desafíos, como el lento crecimiento de la productividad. En concreto, dependerán de que se desarrollen políticas que garanticen la sostenibilidad del sistema de pensiones, de la edad y de las condiciones de jubilación, y de cómo evolucionen la fiscalidad y las prestaciones sociales. Hay mucha incertidumbre y es necesario hacer cálculos y simulaciones. Igualmente será importante cómo preparen su jubilación los activos actuales y el apoyo familiar con el que puedan contar los mayores.

-¿Y el futuro?

-Existen debates abiertos en temas que serán cruciales en un futuro cercano como la mejora de la eficiencia en el gasto público y las prestaciones sociales, y otras políticas asociadas al fenómeno del envejecimiento demográfico como la conciliación de la vida laboral y la familiar, o la política de natalidad o la migratoria. Por otro lado, el envejecimiento de la población supone importantes oportunidades de negocios, que van desde todo tipo de residencias para mayores, teleasistencia domiciliaria, servicio de transporte de recados y gestiones administrativas, adaptación de las viviendas, mantenimiento físico, enfermería, entrenadores personales, hasta actividades turísticas.

-¿Qué será necesario?

-El envejecimiento de la población mundial, especialmente la europea, puede significar una gran oportunidad para España, segundo país turístico en el ranking mundial y el más competitivo del mundo en turismo, según Global Competitiveness Report, elaborado por el Foro de Davos y el Banco Mundial. En todo caso, la sociedad española deberá adaptarse a estos cambios demográficos, siendo fundamental un nivel alto de consenso social ante la nueva situación y que se impulse el crecimiento económico y el empleo de calidad, en un contexto de revolución tecnológica, de globalización y de lucha contra el cambio climático. Y si tenemos en cuenta que los estudios muestran que la productividad es el factor clave de crecimiento económico, resulta crucial apostar por la investigación, la innovación, la educación, una elevada calidad institucional, y una mejora del músculo empresarial.

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