En busca de la eficiencia del sector hortofrutícola

La investigadora de la UPCT Encarna Aguayo. / antonio gil / agm
La investigadora de la UPCT Encarna Aguayo. / antonio gil / agm

Investigadores de la UPCT lideran un proyecto que pretende optimizar la cadena de valor de las producciones de frutas y hortalizas

MARÍA JOSÉ MORENO

Anualmente, en todo el mundo, se pierde un tercio de todos los alimentos producidos destinados a consumo humano, aproximadamente 1.300 millones de toneladas. Las frutas y hortalizas frescas (F&H) contribuyen, en peso, alrededor de un tercio del total de esos alimentos.

La pérdida de recursos naturales no es sostenible y pone en peligro el ecosistema. La producción de alimentos causa emisiones de gases de efecto invernadero en todas las etapas de la cadena de suministro de alimentos y, por otro lado, la producción del sector hortofrutícola en España ronda los 28 millones de toneladas. De hecho, la importancia social de este sector en los últimos años se refleja por el aumento de las exportaciones (12.486 millones de €) y la generación de empleo directo (280.000 trabajadores).

Anualmente, se pierde en todo el mundo un tercio de los alimentos producidos para el consumo humano

Sin embargo, a pesar del gran impacto económico, social y ambiental que tiene este sector en nuestro país, apenas existen estudios rigurosos que analicen la cadena de valor de F&H. Según la catedrática en el área de Tecnología de Alimentos de la Universidad Politécnica de Cartagena, Encarna Aguayo, «la mayor parte de la investigación se ha abordado de forma inconexa, sin una apreciación completa de las complejas interacciones e interdependencias entre la fisiología postcosecha de los productos vegetales, la logística y la gestión de la cadena de suministro de este sector. Frutas y hortalizas son organismos vivos y, como tales, son productos muy perecederos con una vida postcosecha relativamente corta, muy influenciada por factores intrínsecos (tipo de producto, variedad, fertilización, etc.), y factores extrínsecos (Tª, HR, etileno, O2, CO2, vibraciones, etc.) de cada una de las etapas que componen la cadena de suministro».

El estudio cuenta con financiación del Ministerio de Ciencia e Innovación

«La mayoría de los estudios realizados en F&H frescas se centran en el análisis del ciclo de vida (ACV) utilizando bases de datos generales sin considerar los factores mencionados ni las innovaciones realizadas en el sector hortofrutícola en los últimos años», añade.

Todo ello ha llevado a que Aguayo lidere el proyecto 'Optimización de la cadena de valor del sector hortofrutícola desde una perspectiva holística: análisis de ciclo de vida ambiental, social y económico', que cuenta con la financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, en el Programa Estatal de I+D+i, en el marco de la línea orientada a los Retos de la Sociedad.

En este proyecto, inicialmente se analizarán los escenarios estándares del sector hortofrutícola, centrándose en cuatro productos, además de la industria de procesado mínimo en fresco. Para ello, se recopilarán datos reales (materias primas, energía, subproductos, emisiones atmosféricas, desechos sólidos, descargas de agua, flujos económicos, etc.) en todas las etapas que componen la cadena de suministro obteniendo información sobre la calidad del producto y realizando los ACV desde un punto de vista económico, social y ambiental.

Posteriormente, se estudiará la implementación de nuevas tecnologías, desde el campo hasta la distribución. Esas tecnologías incluyen el uso de internet de las cosas, avances en logística y gestión de la cadena de frío implementando nuevas redes de sensores, para poder registrar parámetros físicos adicionales (todo tipo de gases, temperatura, vibración, geolocalización, etc.) junto con la estimación dinámica de la vida útil en términos de modelos de atributos de calidad específicos. Además, se considerarán otras estrategias alternativas como 'Zero Packaging', 'Km 0', logística inversa para la gestión de residuos y la reutilización de los subproductos procedentes de la industria de PMF.

En estos nuevos escenarios, el equipo que lidera la investigadora de la UPCT abordará el desarrollo de inventarios, la evaluación de impacto y la interpretación de los resultados para el análisis de sostenibilidad de la cadena de valor del sector fresco de frutas y hortalizas. La perspectiva holística propuesta optimiza la cadena de valor de este sector reduciendo el impacto social, económico y ambiental. El proyecto responde a tres desafíos: bioeconomía, cambio climático y transporte sostenible y conectado.

Encarna Aguayo, que también es responsable de la Unidad de Calidad y Salud del Instituto de Biotecnología Vegetal de la UPCT, explica que, «en general, el proyecto consiste en la evaluación de las diferentes etapas que conforman la cadena de valor de frutas y hortalizas, a través de la cuantificación de la pérdida y el desperdicio de alimentos hortofrutícolas, la evaluación de la calidad y seguridad de los mismos, evaluando el impacto ambiental, económico y socioeconómico, para corregir o implementar nuevas tecnologías y/o estrategias y obtener una sostenibilidad del sector hortofrutícola haciendo un uso eficiente de los recursos».

En la cadena de valor de frutas y hortalizas frescas confluyen agricultores con empresas manipuladoras, procesadoras, auxiliares o de transporte; también aparece el sector servicios con las actividades comerciales y, finalmente, están los consumidores que demandan esos productos. En este sentido, producción, distribución-logística, y consumo adquieren una dimensión unitaria entendida como cadena de valor del sector hortofrutícola.

Para llevar a cabo ese trabajo la Universidad Politécnica de Cartagena cuenta con investigadores especialistas en la optimización de la producción de hortalizas, postrecolección y refrigeración, energía renovable, ingeniería eléctrica y gestión de operaciones logísticas. Pero no estarán solos, sino que también participa la Universidad Politécnica de Madrid, con expertos en monitorear la calidad de frutas y hortalizas mediante instrumentación no destructiva y el modelado de datos, así como especialistas en la evaluación del ciclo de vida, incluido el análisis ambiental, económico y socioeconómico. Y además, los investigadores contarán con la colaboración de empresas del sector hortofrutícola que sirvan de modelo para la evaluación y análisis de la propuesta.

En cuanto al aporte económico del Ministerio, el grupo contará con 180.000 euros para financiar las actividades de investigación durante los próximos tres años. «Este dinero se destinará a la contratación de una persona, asistencia a congresos para difundir los resultados obtenidos, compra de inventariable necesario para las actividades del proyecto, fungibles para realizar los análisis en laboratorio, gastos en publicaciones en revistas de acceso abierto, etc», como enumera Aguayo. Y es que cabe señalar que los investigadores que participan en este tipo de proyectos no reciben ninguna remuneración extra, más allá de su sueldo mensual. Su labor es la de realizar una investigación pública de calidad, accesible para cualquier persona o entidad.

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