El arte de internet 2.0

Elena López, de la UMU. / javier carrión / agm
Elena López, de la UMU. / javier carrión / agm

Una tesis doctoral de la Universidad de Murcia, financiada por la Fundación Séneca, estudia un nuevo movimiento artístico que se crea y distribuye gracias a la red de redes

MARÍA JOSÉ MORENO

Internet no solo ha revolucionado el modo en que las personas se comunican entre sí sino que su influencia ha modificado la forma en que la música, el cine o la pintura llegan a la sociedad e incluso cómo se crean. La web 2.0 también ha sido denominada web social o web participativa. Hablar de arte de internet 2.0 es hacerlo de un arte que se nutre y asienta en las plataformas, espacios y herramientas sociales y participativas que ofrece la Red.

Bajo el título 'Arte de Internet 2.0: estrategias artísticas orientadas a la comunidad virtual', Elena López ha realizado su tesis doctoral, desde el seno del grupo de investigación 'Prácticas artísticas activas y ciudadanía' de la Universidad de Murcia gracias a un contrato predoctoral de la Fundación Séneca-Agencia de Ciencia y Tecnología de la Región de Murcia.

«Las estrategias artísticas orientadas a la comunidad virtual son aquellas de implicación de la comunidad virtual. Es decir, no nos centramos en piezas artísticas estáticas e inmutables que utilizan la Red únicamente a modo de escaparate, sino que nos centramos en obras que requieren de la intervención de los habitantes del ciberespacio para poder desarrollarse determinando la vida que la obra tendrá en los tiempos expandidos y formas de la Red», explica la investigadora.

Su trabajo predoctoral se asienta sobre tres pilares: la producción de arte contemporáneo, internet y la participación de la comunidad conectada en proyectos artísticos. «Me centro exclusivamente en el arte que se produce directamente en la propia Red, adquiriendo sus mismas formas y estructuras (webs, aplicaciones, 'mailing lists', acciones...). A estas manifestaciones artísticas se les ha llamado arte de internet o Net.art. Pero este tipo de arte muchas veces se interpreta como un arte muy friki y especializado con una escasa repercusión en los medios offline, lo que dificulta la captación de nuevo púbico», expone.

Por ello, considera primordial estudiar qué programas promueven la producción de este tipo de arte, analizarlos, aumentar la literatura crítica en torno a estos y fomentar a través del conocimiento la participación, la difusión y creación de dichas iniciativas, así como de propuestas artísticas en el medio.

Para conseguirlo, Elena López aclara que esta investigación de carácter cualitativo busca «describir y explicar un fenómeno, así como descubrir nuevas relaciones entre elementos». Para ello, además de la necesaria revisión documental cerca del arte de internet, en general, y del arte de internet 2.0, en concreto, se desarrolla un trabajo de campo en la Red para extraer, revisar y clasificar datos objetivos y subjetivos generales sobre estas prácticas.

Diferencia, por tanto, tres fases. En primer lugar, se trata de un trabajo de arqueología para la localización de archivos, historiales, noticias y testimonios relacionados con dichas producciones. En segundo, es un proceso de observación directa de los comportamientos y resultados de proyectos que se están desarrollando en este momento. Y por último, para explicar estos fenómenos en mayor profundidad, se acude a los agentes protagonistas de estas experiencias (artistas y entidades que favorecen la producción de este arte) mediante el diseño y envío de encuestas de opinión de respuesta abierta. Este formato de encuestas permite obtener respuestas inesperadas, hacer mutar las variables, así como extraer datos sobre sentimientos y sobre motivaciones subyacentes a las contestaciones.

La investigadora Séneca señala que el arte objeto de estudio en esta investigación es un arte inmaterial, generalmente efímero y, en muchas ocasiones, impredecible. «Si bien existen manifestaciones artísticas que se desarrollan en el espacio físico que pueden perfectamente acoger estos calificativos, no se trata de un arte convencional. El arte de internet no está aislado y se basa en muchas de las estrategias surgidas en el mundo del arte 'offline', tanto en lo que respecta a instalaciones, vídeos, manifestaciones performativas, 'happenings'... Se trata de una hibridación que combina dinámicas del arte preciberespacial con su aplicación en nuevos espacios virtuales en línea», explica.

Obras interactivas

Sin embargo, destaca que su modo de actuación permite, por una lado, la integración de una obra en un flujo de información dinámico y masivo y, por el otro, el acceso a los registros y archivos, en continua expansión, de los datos que en ellos se crean, modifican, votan, clasifican, multiplican y difunden, permitiendo con mayor facilidad el desarrollo de obras interactivas y dinámicas, que promueven la generación de sentimiento de colectividad y comunidad.

Las redes sociales, como plataforma, favorecen especialmente esa implicación y proactividad de los usuarios, por lo que el arte de internet participativo encuentra en ellas un lugar óptimo para su desarrollo. Además, dado que persiguen un aumento continuo de usuarios, permite darle una mayor visibilidad a los proyectos generados.

En este marco, han aparecido las residencias artísticas virtuales, una iniciativa en la que una entidad organizadora (también llamada 'anfitrión') proporciona a los artistas invitados o seleccionados por concurrencia competitiva (también denominados 'huéspedes') distintos recursos para el desarrollo de su creatividad en internet. El fin es que desarrollen prácticas artísticas innovadoras y experimentales en su seno. «El anfitrión ofrece unas condiciones a los artistas para que estos, en un periodo de tiempo determinado, desarrollen una experiencia creativa y artística que no tiene por qué tener resultados finales concretos, al contrario que en una galería, donde generalmente se exhiben resultados concretos y objetibables. Asimismo, las galerías suelen tener por objetivo la comercialización de arte, característica que no cumplen las residencias artísticas virtuales», indica López.

Y es que es muy difícil atribuir un valor económico al arte colaborativo, efímero e inmaterial. Esto, sin duda, es uno de los motivos por los que este tipo de arte tiene una escasa repercusión en el mundo 'offline' y tampoco tiene mucha difusión por parte de los circuitos artísticos hegemónicos que tienen su propio modelo de negocio.

No obstante, dada la necesidad de los centros de arte y museos de permanecer actualizados y conectados con la realidad social existente en el ciberespacio, existe un mercado muy específico y también reducido de este tipo de arte. Generalmente, en este tipo de prácticas, según López, el artista suele valorar más la acción social y colaborativa, la propia experiencia artística resultante antes que las posibilidades de remuneración.

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