«No existe el abismo entre las ciencias y las letras»

Antonio Muñoz Franco, en las instalaciones de la UPCT./
Antonio Muñoz Franco, en las instalaciones de la UPCT.

Antonio Muñoz Franco Ganador del Premio Galileo 2016 de la Universidad Politécnica de Cartagena

M. J. MORENOMURCIA

Cada año, el Consejo Social de la Universidad Politécnica de Cartagena convoca el premio Galileo de relatos de ciencia ficción al que se opta con obras inéditas cuyos argumentos estén basados en hipotéticos adelantos científicos o técnicos. Se pretende así promover la creación literaria relacionada con el ámbito de la ciencia y la tecnología. Antonio Muñoz Franco trabaja en la Oficina de Prospección y Análisis de Datos (Opada) de la citada institución y su pasión por las letras le ha llevado a participar en el certamen en distintas ocasiones, alzándose con el galardón en tres de ellas, la última el pasado mes de diciembre.

-Entonces, no es cierto que en la UPCT solo se habla de ciencia y tecnología, ¿no?

-Efectivamente, no es cierto del todo, pero hay que reconocer que la balanza está abrumadoramente decantada hacia la tecnología, como es lógico. Quizá la literatura está más relegada y queda en un segundo o tercer plano, como tertulia de café; sin embargo, las disciplinas relacionadas con el dibujo y el arte están muy presentes en la Escuela de Arquitectura, por ejemplo.

-¿De dónde le viene la afición por escribir?

-Escribo desde hace diez años, aproximadamente. En mi caso, llegó un momento en que la lectura no me llenaba lo suficiente. Sentí que yo también tenía cosas que contar y que podía hacerlo, así que di el salto y me atreví a cruzar al otro lado. Al principio con cierta timidez y mucho respeto. A medida que pasan los años y vas recibiendo algunos reconocimientos, la humildad no cambia demasiado, pero al menos crece el desparpajo y la manera de enfrentarse con el reto de escribir.

-¿Siempre son relatos 'científicos'?

-Todo lo contrario. Solo he escrito relatos científicos o relacionados con la ciencia-ficción para el certamen Galileo; es el único de esta temática al que me he presentado. Me pareció atractivo el tema la primera vez y después he repetido en varias ocasiones. Pero debo reconocer que me siento más cómodo escribiendo sobre el pasado que imaginando relatos futuribles. Como Hemingway, yo también opino que es mejor alejarse de un sitio para escribir sobre él.

-¿Sobre qué iba el relato ganador de este año en Galileo?

-El relato se llama 'Freedom' y versa sobre una trama en torno a la interconexión de los ordenadores a nivel mundial y su repercusión económica. Mezcla intriga, aspectos científicos y técnicos, guerra de intereses, etc. Creo que conseguí crear un cóctel con ingredientes atractivos y que resulta agradable para el lector; al menos así lo entendió el jurado.

-¿En qué otro tipo de certámenes participa?

-Suelo concursar en certámenes de relatos de temática libre y extensión media. Me gusta escribir sobre lo que me apetece en cada momento y después buscar en qué tipo de concurso puede encajar la obra, y no al revés. Las ideas fluyen mejor desde la libertad, cuando no tienes que abordar un tema predeterminado por obligación. Hay muchos certámenes temáticos, cotizados incluso, donde te obligan a escribir sobre temas concretos o sobre las bondades de la ciudad que organiza el concurso, pero suelo rehuir ese tipo de convocatorias. Valoro más la sensación de independencia, aunque me limite la participación en ciertos premios.

-¿Qué premios ha ganado?

-He ganado el premio Galileo en tres ocasiones (2009, 2011 y 2016), y en los últimos años, el Certamen Literario Albaricoque de Oro de Moratalla, el Certamen de Narrativa Corta Villa de Guardamar del Segura, el Concurso Internacional de Relatos Cortos Ciudad de Torremolinos y el Premio de Relatos Cortos Ateneo de Sanlúcar de Barrameda. También he quedado finalista en otros certámenes.

-¿Cuál es su formación. Se ha formado en torno a la escritura o es autodidacta?

-Soy Doctor en Veterinaria, es decir, lo que catalogaríamos como una persona de ciencias, que además se pasa el día entre datos, estadística y ordenadores. Es decir, mi perfil es totalmente atípico. En el tema de la producción literaria, me considero bastante autodidacta. Soy un mero observador de los libros que me rodean y las historias que me conmueven, pero he de decir que las escruto con cariño. A partir de ahí, bebo de las fuentes que me interesan en cada momento y trato de conjugar trama y estilo de manera que el resultado atrape y pellizque al lector.

-¿Qué opina de aquellos que creen que ciencias y letras no van de la mano?

-Creo que se equivocan. No hay ningún abismo entre ciencias y letras. La disyuntiva viene impuesta en cierto modo por el sistema educativo tradicional, pero no es real. Si lo piensas, escribir no es más que un algoritmo sujeto a unos parámetros de regulación. Hay que despojarse de ciertos prejuicios extendidos; ni las ciencias están totalmente encorsetadas entre reglas complejas ni las letras te permiten la libertad que podíamos presuponer. Hay más puntos de conexión de los que podemos imaginar y el conocimiento es cada vez más multidisciplinar y nos lleva a derribar este tipo de barreras.

-¿Qué es, para usted, la 'cultura'?

-Es una pregunta difícil, un concepto con una amplia polisemia dependiendo del contexto y del momento. Si se refiere a la acepción relacionada con la creación artística, diría que es una respuesta a la necesidad de comunicar o expresar sentimientos abstractos, una especie de licencia para tergiversar la realidad y mostrarla bajo tu prisma personal.

-¿Tiene un autor preferido?

-Me gustan y me dejo influenciar por muchos autores. Desde escritores clásicos de la posguerra como Carmen Laforet hasta contemporáneos como Dolores Redondo, Carlos Ruiz Zafón o Ken Follet. Hay autores de los que me gusta su estilo y no tanto lo que cuentan, y otros que me atraen por sus historias pero no me seduce su redacción. Poder mezclar la pluma de Juan Manuel de Prada con la imaginación de Dan Brown sería estupendo. Yo trato de buscar mi propio equilibrio entre un extremo y otro, como supongo que hacen todos los escritores. Lo complicado es acertar con la fórmula magistral del éxito.

-¿Qué hay de cierto en aquello de 'un buen escritor es alguien que lee mucho'? ¿Es su caso?

-Comparto totalmente esa afirmación, y además es el camino que yo recorrí. Para escribir, tienes que haber sido, y seguir siendo, un buen lector. Aunque creas que ya tienes un cierto nivel de redacción, tienes que dedicar bastante más tiempo a leer que a escribir. Las emociones son el motor de la escritura, sin duda, pero la lectura es el volante que evita que te salgas de la carretera. En cierto sentido, el día que no leemos queda huérfano, es un día en el que no hemos sacado la imaginación a pasear.