El ingenio de los modernos 'MacGyver'

David Trapero (primero por la izquierda, sentado) junto a miembros de UPCT Makers./
David Trapero (primero por la izquierda, sentado) junto a miembros de UPCT Makers.

La aparición de las tecnologías de código abierto y el auge del 'hágalo usted mismo' ha llevado al nacimiento de un movimiento conocido como 'Maker', referido a quienes disfrutan con el proceso de construcción de su propia tecnología, no tanto por el hecho de usarla, sino de crearla y de ver qué son capaces de hacer. La robótica y la impresión 3D son algunas de las actividades que se incluyen en esta modalidad que ha llevado a la aparición de asociaciones en las que participan amantes de esta corriente.

MARÍA JOSÉ MORENO

Robots, impresión 3D, drones... la tecnología también se crea a gusto del usuario y con sus propias manos. Ya hay grupos organizados en torno a este fenómeno, en una labor complementaria a la de las instituciones de investigación

La aparición de las tecnologías de código abierto y el auge del 'hágalo usted mismo' ha llevado al nacimiento de un movimiento conocido como 'Maker', referido a quienes disfrutan con el proceso de construcción de su propia tecnología, no tanto por el hecho de usarla, sino de crearla y de ver qué son capaces de hacer.

La robótica y la impresión 3D son algunas de las actividades que se incluyen en esta modalidad que ha llevado a la aparición de asociaciones en las que participan amantes de esta corriente.

En el seno de la Universidad Politécnica de Cartagena ha nacido UPCT Makers, una Asociación Juvenil Universitaria que desarrolla toda su actividad dentro de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial.

Surgió en Octubre de 2014 como iniciativa de un grupo de estudiantes de la escuela para conectar a alumnos que ya desarrollaban pequeños proyectos 'maker', especialmente en campo de la impresión 3D, de forma individual, con el objetivo de poder afrontar proyectos de mayor envergadura y crear un espacio de 'coworking'donde poner todas las herramientas necesarias al servicio de los alumnos para que desarrollen sus proyectos.

La forman unos 70 estudiantes de la Universidad Politécnica de Cartagena, a los que cada curso se suman nuevas incorporaciones y, además, cuenta con un gran número de colaboradores externos entre los que se encuentran artistas, ingenieros, asociaciones y empresas.

«Ser una asociación nos permite estar en contacto con empresas de modo que nuestros miembros tienen la oportunidad de observar las necesidades del mercado laboral y de este modo poder orientar su formación académica. Al mismo tiempo nos abre la oportunidad de poder conectar con otras entidades similares y poder colaborar y participar con proyectos científicos y de ingeniería, tanto fuera como dentro de la Región», cuenta el presidente de UPCT Makers, José David Trapero,

Señala que «uno de los objetivos de este colectivo es el desarrollo del aprendizaje basado en proyectos, de forma que los estudiantes puedan poner en práctica los conocimientos teóricos que estudian a lo largo de su carrera en proyectos reales y de su interés. Para ello se organizan cursos y talleres y la asociación está presente en eventos como la Semana de la Ciencia y la Tecnología de Murcia y ferias 'makers' que tienen lugar a lo largo de la geografía nacional».

Algunos proyectos han surgido como inquietud de los miembros de crear nuevas máquinas, mientras que otros surgen de las necesidades de otros colectivos o particulares. En este momento tienen en marchar alrededor de unos diez proyectos diferentes.

Uno de ellos es la creación de una impresora 3D de bajo coste y de fácil montaje, la cual se desarrolló durante el primer trimestre de este año y que ha tenido una gran aceptación, siendo el modelo que los miembros de UPCT Makers eligen para iniciarse en la impresión 3D, y se complementa con el curso 'Impresión 3D: desde la idea hasta el funcionamiento', que están impartiendo.

Por otro lado, su trabajo más llamativo hasta el momento, es la puesta en marcha de una impresora de chocolate que permite la fabricación de objetos a partir de una tableta de chocolate de cualquier marca. Algo que ha causado gran repercusión en los medios de comunicación y levantado el interés en empresas tecnológicas y hosteleras.

Ahora están embarcados de lleno en el proyecto SUMO. «El objetivo de este proyecto es el de diseñar robots educativos de bajo coste que permita a los más pequeños iniciarse en el mundo de la robótica y la electrónica. Pretendemos lanzar programas pilotos con centros educativos de la Región de Murcia para evaluar nuestros primeros prototipos», señala José David Trapero.

Al mismo tiempo trabajan en un dron terrestre o UGV que estará dotado de una capacidad motriz que le permitirá desplazarse por terrenos abruptos. Contará con un brazo robótico con el que podrá interaccionar con su entorno gracias a la información que recoja a través de sus sensores.

Y entre otras ideas, pretenden crear una prótesis de antebrazo a medida, la mejora y optimización de un drón submarino de bajo coste, el desarrollo de un sistema de visión artificial para seguimiento de rostros para su implementación en pequeños robots y el desarrollo de un robot cartesiano y la fabricación de un segway.

Asociación

En la ciudad de Murcia los aficionados a estas tecnologías también tienen una asociación: Makers of Murcia, cuyo objetivo es «servir como plataforma de unión para los 'makers' de la Región de Murcia y el fomento de las actividades de fabricación digital», en palabras de su presidente Roy Petter Torgersen.

Asegura que entre sus objetivos están «difundir las ideas del movimiento 'maker' y servir como plataforma de encuentro para todas aquellas personas que se sientan identificadas con las culturas 'maker' y DIY (Hazlo tú mismo) así como servir de plataforma de fomento del emprendimiento y la actividad económica de y entre los socios». En este caso, la organización apareció tras detectar una necesidad. «Hace un año estuve buscando una cortadora laser para poder hacer las piezas de un robot submarino que estaba construyendo, pero por más que busqué, no fui capaz de encontrar nada en Murcia. En febrero estuve un mes en Berkeley, California, y tuve la oportunidad de conocer de cerca un 'makerspace' en San Francisco, un taller comunitario donde hay varias plantas con maquinaria, ordenadores y mesas de trabajo, donde se enseñan cursos de diseño asistido por ordenador, programación, electrónica y el uso de máquinas como los CNC, cortadoras laser e impresoras 3D; y la gente paga una cuota mensual por tener acceso. Allí pude comprobar que cuando unes a un montón de personas bajo un mismo techo y les das las herramientas para convertir las ideas en prototipos, salen proyectos impresionantes, como por ejemplo la empresa 'Square', valorada recientemente en 3 billones de dólares, y el Oru Kayak, un kayak que se pliega al estilo Origami hasta caber en una mochila», señala Torgersen.

Actualmente en casi todo el mundo existen unos 1200 'hackerspaces' y 'fablabs' (www.hackerspaces.org), que son lugares creados normalmente por comunidades como las que se han formado en la Región de Murcia y en la que se reúne gente con diversos intereses por aprender sobre prácticamente cualquier materia, desde electrónica e impresión 3D hasta aeromodelismo y agricultura hidropónica.

En España existen 'hackerspaces' o 'fablabs' en Alicante, Valencia, Madrid, Barcelona y otras ciudades, pero no había nada en Murcia, así que decidieron crearlo. Explica el presidente de Makers of Murcia que al principio eran escépticos pero los resultados han sido excelentes: «Empezamos usando la plataforma online Meetup, una especie de red social que permite organizar quedadas. Pensábamos que íbamos a ser unos pocos 'frikis', pero en diciembre, con menos de un año funcionando, ya somos casi 300 miembros, y cada día va creciendo».

Entre sus miembros hay todo tipo de perfiles, desde un chico de 16 años que ha domotizado su habitación, hasta un catedrático honorífico de una universidad cercana que está desarrollando sensores inteligentes de riego a bajo coste.

También hay mujeres, aunque consideran que debería haber más, ya que, asegura que no entiende «la disparidad de género que hay en el ámbito de las ingenierías» y les encantaría contar con el punto de vista femenino en la asociación.

Para alcanzar su objetivo principal, es decir, «lograr convencer a la gente de que la tecnología no es algo extraño y que cualquiera puede crear la siguiente Apple», han planificado una serie de actuaciones muy variadas: Organizar actividades de formación sobre tecnología, innovación y diseño; organizar eventos, ferias y conferencias; celebrar encuentros y actividades sociales; participar en el desarrollo de proyectos grupales; investigar, debatir y difundir temas relacionados sobre tecnología, innovación y diseño y establecer y gestionar 'makerspaces' en la Región de Murcia.

Aclara Roy Petter Torgersen que «un 'makerspace' (del inglés: espacio de 'makers' - creadores o hacedores-) es un taller comunitario físico donde gente con intereses en ciencias, tecnologías, ingenierías, matemáticas y artes se puede conocer, socializar y colaborar. Puede ser visto como un laboratorio de comunidad abierta, un espacio donde gente de diversos trasfondos puede unirse. Pone al alcance de aficionados y estudiantes de diferentes niveles la infraestructura y ambiente necesarios para desarrollar sus proyectos tecnológicos. El propósito de un 'makerspace' es concentrar recursos y conocimiento para fomentar la investigación y el desarrollo».

En cuanto al futuro de la impresión 3D, José David Trapero de UPCT Makers considera que «tendrá un gran desarrollo en los próximos años, pero no está claro en qué sectores o industrias será determinante. Veremos un gran incremento en el mercado de estas máquinas cuando caigan los precios de otras tecnologías de fabricación como SLS (sintetizado láser selectivo), que permitirán la fabricación de grandes objetos a gran calidad».

En su opinión, «ofrecerá grandes oportunidades en el campo de la fabricación, ofreciendo soluciones a medida del cliente. También tendrá un gran impacto en el mundo de la educación, creemos que en los próximos años se digitalizarán a 3D todos los contenidos didácticos. Y por supuesto será fundamental en el desarrollo de la medicina, abaratando costes en la fabricación de implantes y prótesis».

Por su parte, Torgersen afirma que «hoy lo que estamos viviendo es la democratización de una tecnología de los años 70 cuya patente ha expirado y aprovechando esto, la comunidad hacker del mundo entero ha diseñado unas máquinas libres de muy bajo coste que cualquier persona puede construir en su garaje».

Así pues, «esto lo que ha propiciado es que se pueda jugar y experimentar con esta tecnología, encontrando usos y aplicaciones que hasta hace poco parecían inverosímiles. Creemos que aún nos queda mucho por ver», añade.