En el centro del conocimiento

Los presidentes de las academias culturales y científicas de la Región, reunidos ayer por 'La Verdad', en el claustro de Derecho de la UMU. /MARTÍNEZ BUESO
Los presidentes de las academias culturales y científicas de la Región, reunidos ayer por 'La Verdad', en el claustro de Derecho de la UMU. / MARTÍNEZ BUESO

Las academias culturales y científicas de la Región, con siglos y décadas de tradición e historia, trabajan por seguir siendo útiles para la sociedad

Rosa Martínez
ROSA MARTÍNEZ

La Academia de Bellas Artes de Murcia hunde sus raíces en el siglo XVIII. Es la más antigua de las ocho instituciones, públicas y privadas, que con carácter real, solemne u oficial existen en la Región de Murcia. En ellas se acomodan sin dificultad tradición y prestigio, pero principalmente conocimiento. El saber es la base sobre la que se cimientan estas asociaciones, distintas en forma pero muy parecidas en fondo. En la Región han ido apareciendo en fechas dispares. Algunas no alcanzan los diez años y otras, como la de Bellas Artes, han logrado mantenerse a pesar del cambio de los siglos. Parten de historias distintas, pero tienen retos y necesidades comunes. Y cada vez más comparten esfuerzos; algo que, está convencida la presidenta de la Academia de Farmacia de la Región, Isabel Zapata, «nos enriquece».

Con sede en Cartagena, la academia farmacéutica es de las más jóvenes, aunque sus orígenes se remontan al siglo XVIII. Nació en 2002 y es una de las tres instituciones de ámbito sanitario que figuran en la Región, junto a la Academia de Medicina y Cirugía y la Academia de Ciencias Veterinarias. No obstante, reconoce Zapata, mantiene relación con todas. Con algunas de ellas ha trabajado de forma conjunta en la organización de actividades, como por ejemplo, el ciclo conmemorativo del centenario de la gripe española, celebrado el pasado mes de noviembre en Murcia bajo el impulso de las academias de Medicina y Cirugía, Farmacia, Ciencias Veterinarias y Alfonso X El Sabio. La cita, que, a juicio de Zapata, demostró que «cuando una actividad se realiza de forma conjunta, cobra mucha fuerza», fue un éxito de «público», subraya María Trinidad Herrero, al frente desde diciembre de la institución de Medicina y Cirugía.

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Real Academia Alfonso X El Sabio
Director
Juan González Castaño.
Año de fundación
1940.
Académicos de Número
24.
Sede
Museo Arqueológico de Murcia.
Web
raax.regmurcia.com
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Academia de Gastronomía de la Región de Murcia
Presidente:
Rodrigo Borrega. En la imagen, Tomás Zamora, presidente de honor.
Año de fundación
2010.
Número de académicos
21.
Sede
Sin sede fija.
Web
academiadegastronomiaregmurcia.blogspot.com
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Academia de Farmacia Santa María de España de la Región de Murcia
Presidenta
Isabel Tovar Zapata.
Año de fundación
2002.
Académicos de número
26 (30 plazas).
Sede
C/ Tolosa Latour. Cartagena.
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Real Academia de Bellas Artes Santa María de la Arrixaca
Director
Cristóbal Belda Navarro.
Año de fundación
1779.
Académicos de Número
30.
Sede
Casa Díaz Cassou. Murcia.
Web
www.academiabellasartesmurcia.com
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Real Academia de Medicina y Cirugía de la Región de Murcia
Presidenta
María Trinidad Herrero.
Año de fundación
1811.
Académicos de número
36 (40 plazas). Sede: Museo Arqueológico de Murcia.
Web
www.ramemur.com
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Academia de Ciencias Veterinarias de la Región de Murcia
Presidente:
Cándido Gutiérrez.
Año de fundación
2010.
Académicos de número
18 (30 plazas). Sede: Av. Constitución, 13. Murcia.
Web
www.avrm.es
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Academia de Ciencias de la Región de Murcia
Presidente
Juan Carmelo Gómez.
Año de fundación
2001.
Académicos de número
33 (40 plazas).
Sede
Sin sede fija.
Web
www.um.es/acc

«Todas las academias -asevera Herrero- cuentan con un mismo fin, que es contribuir al estudio y promover el conocimiento, cada una en su rama específica. La Academia de Medicina, como todas las academias médicas españolas -precisa-, tiene también por objeto cooperar en la realización de tareas en el ámbito de la salud con otras entidades y conectar a sus profesionales». Esta última misión, en su caso, tiene como receptores especiales a los estudiantes, a los que Herrero describe como «médicos en potencia» a los que instituciones como la que preside deben acercarse.

Apertura social

Impulsar la relación de la Academia con los alumnos de las facultades de Medicina es una de las tareas que la catedrática de la Universidad de Murcia y también directora del Instituto de Investigación en Envejecimiento se ha propuesto como meta. Las academias, cree Herrero, y en concreto la suya, «tienen que abrirse más a los estudiantes» para que estos sientan que «están ahí para servir». Pero no solo deben conectar más con los estudiantes, también con el público general, que en opinión de Cándido Gutiérrez, presidente de la Academia de Ciencias Veterinarias, «no tiene claro cuál es el concepto de academia científica».

«El público general no tiene claro cuál es el concepto de academia científica»

El gran reto, asegura el catedrático de Historia del Arte Cristóbal Belda, al frente de la Academia de Bellas Artes de la Región, «es hacernos útiles para la sociedad, que es la que nos tiene que valorar». «En gran parte -confirma-, ya lo somos, pero hay que demostrarlo». La Academia de Bellas Artes, reconoce Belda, ha vivido, desde que nació en 1779, periodos de intensa actividad, pero también momentos de crisis que se han superado a base de «imaginación» y «sabiduría» por parte de los académicos.

La institución que preside no solo es la más antigua, sino una de las que tiene mayor visibilidad. Está compuesta por una treintena de miembros, los llamados de número, entre los que figuran los pintores Pedro Cano y Manuel Barnuevo, el arquitecto Vicente Martínez Gadea, la escultora Lola Arcas y la pintora Mª Carmen Artigas. A ellos se agrega una larga lista de académicos de honor, honorarios y correspondientes que son, cree Juan González, responsable de la Academia de Alfonso X El Sabio, «el principal capital» de estas instituciones.

«Las academias son nexos entre el sector profesional y la administración, y entre los propios profesionales»

Conformadas por una amplia variedad de académicos, cuentan en sus filas con miembros de número, nombrados entre profesionales destacados de la Región; miembros de honor, que dan prestigio a la institución; miembros protectores, encargados de la defensa de los fines de las academias; y miembros correspondientes, también profesionales destacados que, aun no residiendo en muchos casos en la Región, colaboran y participan en las actividades desarrolladas por las distintas academias, y «sin ellos -señala González-, nos costaría mucho funcionar».

La Academia Alfonso X El Sabio nació, apunta su responsable, en 1940. Su campo de trabajo, como el de las demás instituciones, es el estudio y la investigación, pero, en el caso concreto de esta academia, en un ámbito variado, que comprende la historia, la arquitectura o la literatura, entre otras disciplinas. Y en los últimos años, también, la fotografía, «por la que estamos apostando», afirma González. La apuesta de la Academia no solo comprende el campo de estudio, sino también a quienes lo llevan a cabo, y en este sentido, remarca su responsable, la institución se ha propuesto «echar una mano a los jóvenes, invitándoles a impartir conferencias y publicando sus trabajos». Ellos son, dice, «la esperanza y el futuro».

«La visión global y la experiencia de nuestros académicos son siempre un valor añadido»

La labor editorial es, precisamente, una de las principales aportaciones que, a juicio de González, ha realizado la Academia de Alfonso X en sus cerca de 80 años de historia, llevando a imprenta «más de 850 publicaciones sobre nuestra Región» que han permitido «incrementar el conocimiento de las artes», y que se encuentran recogidas en varias colecciones, entre las que destacan las llamadas 'Biblioteca Murciana de Bolsillo', 'Clásicos murcianos' y las revistas 'Caxitán' y 'Murgetana'.

Difusión

La divulgación ha sido principal objeto de atención también por parte de otras academias, como la de Ciencias, puesta en marcha en 2001 y presidida por el catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Murcia Juan Carmelo Gómez. Y en esa tarea figuran, resalta el docente, las más de setecientas columnas de divulgación científica que la Academia ha publicado, y sigue publicando, de forma semanal en este diario. Igualmente se incluyen en este cometido, enumera Gómez, «las conferencias que hemos organizado, algunas de ellas multitudinarias; los artículos publicados en nuestro blog; y los congresos que hemos realizado», actividades todas, que, está convencido, «han ayudado a incrementar las vocaciones científicas en la Región», otro de los fines de su institución.

La difusión del conocimiento es tronco común en todas las academias y la de Gastronomía, surgida en 2010 como vertebradora de la actividad impulsada, a nivel nacional, por la Real Academia de Gastronomía de España, ha contribuido a ello, afirma su presidente, Rodrigo Borrega, a través de eventos públicos (catas y ágapes, entre otros), estudios de investigación y publicaciones, algunas también, de forma periódica, en este diario. La Academia de Gastronomía es la única de las ocho asociaciones culturales y científicas de iniciativa y titularidad privada (las demás dependen de la Consejería de Empleo, Universidades, Empresa y Medio Ambiente). Como finalidad, tiene encomendada la recuperación del patrimonio culinario de la Región, así como el reconocimiento de los profesionales de la gastronomía y la proyección tanto de estos como del territorio como potencia agroalimentaria, todo ello a través de siete esferas de conocimiento.

Para Borrega, las academias «son nexos entre el sector profesional y la administración, y al mismo tiempo, entre los propios profesionales». «Acercan conocimiento y crean espacios de encuentro», de ahí, afirma, su relevancia.

«La cuestión económica es un problema en casi todas las academias; algunas ni siquiera tienen un espacio propio»

Ese vínculo del que habla Borrega se materializa, en ocasiones, en labores de asesoramiento y consulta que, desde su creación, las academias han puesto a disposición tanto de las instituciones públicas como de la ciudadanía. La Academia de Veterinaria, por ejemplo, pone de manifiesto su responsable, Cándido Gutiérrez, participó en la elaboración de la Ley de Protección y Defensa de los Animales de Compañía de la Región. No obstante, el catedrático de Derecho Juan Roca Guillamón, presidente de la Real Academia de Legislación y Jurisprudencia, cree que el potencial que ofrecen estas instituciones «no se ha aprovechado mucho» y echa de menos una mayor colaboración con la Administración, fundamentalmente en materia de consulta legislativa. «La visión global que poseen nuestros académicos -agrega Zapata-, su prestigio y experiencia son siempre un valor añadido y que puedan aportar su punto de vista es importante».

Recursos escasos

En el apartado de necesidades y de retos a superar en un futuro, las academias tienen también un escollo común. La falta de recursos es el principal obstáculo para el crecimiento de estas instituciones, afirman sus responsables. «La cuestión económica es un problema en casi todas las academias, algunas de las cuales ni siquiera tienen un espacio propio», responde González. En esta última situación se cuenta, por ejemplo, la Academia de Ciencias, cuyos miembros suelen reunirse, señala su responsable, Juan Carmelo Gómez, en dependencias de la Universidad de Murcia, cuando lo ideal sería «que todas las academias estuviéramos juntas». La falta de recursos también afecta al número de actividades, estima el catedrático, ya que «podríamos plantear más iniciativas, e incluso dar ayudas a jóvenes investigadores».

Con más presupuesto, afirma Juan Carmelo Gómez, «podríamos incluso dar ayudas a investigadores»

Las academias, a excepción de la de Gastronomía, se nutren de partidas públicas que complementan con otras aportaciones procedentes de entidades privadas.

Otros retos, apunta Gutiérrez, es «consolidarnos», aunque, reconoce, «creo que ya lo estamos»; «extender nuestra actividad a otras ciudades de la Región», opina Roca; y «seguir colaborando con la sociedad murciana ofreciendo programas interesantes», concluye González.