Tal como éramos, tal como somos

La Transición a la democracia, en vivo: los catedráticos López Pina y Enrique Egea conversan sobre la decisiva etapa constitucional, de la que fueron protagonistas políticos

Charla entre pinturas. Enrique Egea y Antonio López Pina, reunidos por 'La Verdad' en el Museo Ramón Gaya de Murcia, donde recordaron anécdotas y vivencias de la época en que vio la luz la Constitución./Martínez Bueso
Charla entre pinturas. Enrique Egea y Antonio López Pina, reunidos por 'La Verdad' en el Museo Ramón Gaya de Murcia, donde recordaron anécdotas y vivencias de la época en que vio la luz la Constitución. / Martínez Bueso
GINÉS CONESA 'TITO'

Eran tiempos de incertidumbre, algún miedo y grandes esperanzas. Con el pilotaje del Rey Juan Carlos I, la mayoría de españoles apostaban en su fuero interno por superar la doble y grave crisis. Una crisis económica arrastrada desde 1973 y una crisis social, de ingente calado, ante la formidable pugna entre lo que se resistía a morir, el régimen franquista, y lo que porfiaba por nacer: la democracia. Los catedráticos Antonio López Pina y Enrique Egea Ibáñez, dos murcianos protagonistas de entonces, conversan sobre lo que configuró un hito: desde una larga dictadura, en tres años se pasó a una democracia plena. Nada que ver con la, hasta entonces, traumática historia de España.

Hubo que superar numerosos obstáculos y no pocos conflictos, pero, como recuerda López Pina, «España estaba en trance de dar a luz. A cuestas con dos siglos de aberraciones, los españoles, y a mis 40 años yo el primero, nos hacíamos la ilusión de que la Historia podía volver a empezar». Y en verdad que para él volvió a empezar: supuso el retorno a su Murcia natal para representarla en el Senado.

-Era independiente. ¿Cómo fue su aterrizaje en el PSOE murciano?

-No fue fácil. Con las excepciones de rigor -debo subrayar la de Andrés Hernández Ros- aquello era una enjundia de pequeñas ambiciones, intrigas y bastante incompetencia, que me resultaba extraño.

Así que López Pina hizo caso omiso del escenario interno del Partido Socialista y se volcó en la campaña electoral, pateándose la provincia, 18 años después, lo que le supuso «una fuente de emociones sin fin… mis sensualidades vibraban ante cada hermosa puesta de sol». Y ganó el escaño tras una campaña de la que Ricardo de la Cierva dijo que había sido la mejor, lo que aprovecha el profesor para afirmar que «todo el mérito fue de Adolfo Fernández Aguilar, que dirigió mi campaña en la sombra».

El incentivo inglés

A un joven Enrique Egea, que ya se había licenciado en Derecho, le incentivó políticamente su doble estancia en Inglaterra: durante su licenciatura en Económicas y, un año después, en los cursos de doctorado. «Jugar al rugby, deporte muy popular en Inglaterra, me ayudó a integrarme en la sociedad inglesa, de la que me inquietaba escuchar que 'Europa termina en los Pirineos'». Le incentivó y, junto a su hermano Luis, se preguntó qué podían hacer por su país. «Y decidimos entrar en política».

«Durante la Transición, en los debates primaba el deseo de llegar a pactos. Ahora, la falta de acuerdos entre los partidos políticos está abriendo la puerta a los populismos» Enrique egea Ibáñez

Se alinearon con los socialdemócratas de Fernández Ordóñez y en 1976 empezaron a hacer UCD en Murcia. «Éramos tres o cuatro», recuerda, «y debo decir que para mí, la Transición empieza con la disolución de las Cortes franquistas y acaba con el triunfo socialista de 1982, el Gobierno de Felipe González, y el país reacciona adecuadamente. Los primeros años, en Murcia estábamos pendientes de cómo evolucionaba la Constitución... «Déjame que hable», pide López Pina, para quien la palabra 'Constitución' es entrar en su terreno: «El gran debate constituyente tuvo lugar en el Senado porque, como ha dejado constancia Raúl Morodo, en el Congreso los líderes políticos fueron más bien tejedores en nocturnidad del consenso».

El debate en el Senado

Evoca López Pina que, en la parte dogmática de la Constitución, «fue especialmente significativo el ambiente en torno al Estado social y democrático de derecho, la soberanía popular, la democracia como forma de Estado y la descentralización territorial. Unanimidad». Continúa haciendo una somera referencia a los pasos en los que se iba avanzando y la especial emoción que le depararon la abolición de la pena de muerte y el principio de justicia fiscal: «Una rara felicidad me embargaba al sentirme colegislador de tales normas».

Del debate sobre la forma de gobierno reconstruye «las posiciones extravagantes de los señores secesionistas, antes y ahora, que han pretendido hacer de nuestro Estado un régimen plebiscitario». Con la alianza del grupo de UCD, el primer 'round' con los populistas había quedado solventado. También parecía zanjado el debate entre Monarquía o República cuando el texto llegó al Senado, pero... «no contábamos con que los senadores reales -en los que aprecié una excelente representación del conservadurismo ilustrado- iban a reabrirlo mediante un sinfín de enmiendas. Como portavoz socialista, logré arrastrar al Grupo de UCD a adjetivar la Monarquía como parlamentaria, que es cual ha quedado».

En Murcia, expectantes

Enrique Egea no fue constituyente, pero comenta que en Murcia seguían la evolución por el periódico y por las conversaciones con Madrid. «Cuando había problemas políticos, lo que nos llegaba es que Abril Martorell y Alfonso Guerra los resolvían. Se vivía con la información de Madrid que luego teníamos que explicarla en los pueblos. Y en todo caso -culmina- en los debates la intención era llegar a acuerdos». El llamado 'espíritu de la transición…' -tercia el periodista-, y da pie a que López Pina diga con rotundidad que «actualmente, demagogos de tres al cuarto se arman de presuntas razones para denunciar como conspiración tal espíritu de la transición». Y continúa: «Ignoran e infravaloran que ha sido el único momento en la historia contemporánea de España en que los españoles nos hemos puesto de acuerdo para la reconciliación y para armar un proyecto de futuro».

-¿Eso va por lo que dicen Pablo Iglesias y Podemos?

-No voy a hacer el honor de mencionar a nadie, pero ya sabemos de quién hablamos.

Para culminar la larga conversación, de la que obligadamente se ha transcrito lo más destacado, el periodista les pide un resumen del cómo éramos al cómo somos. Para López Pina, «la gran conquista es la garantía de los derechos fundamentales: de todo lo demás, han hecho de su capa un sayo a partir del hierro de la oligarquía. Con estos partidos se puede hacer poco». ¿Y sin ellos? «Sin ellos no se puede hacer nada; es decir, que los partidos políticos son la trampa de la Constitución».

«El gran debate constituyente tuvo lugar en el Senado. Como portavoz socialista, logré que el Grupo de UCD adjetivara la Monarquía como parlamentaria y así ha quedado» Antonio López Pina

Enrique Egea considera que la Carta Magna «trae una serie de beneficios, pero lo que ocurre es que en aquella época había una serie de gente que quería un sistema de convivencia y concordia, mientras que ahora no hay consensos porque no hay visión del futuro de España en un mundo global». Y aporta datos económicos: «Más del 40% de la deuda pública española está en fondos de inversión extranjeros y nosotros aquí... ¿O es que España se puede independizar y salir con la peseta? ¿Cómo se puede creer en parte de Cataluña que solos les irá mejor?».

-Sin embargo, ha tomado mucho copero….

Sí, dice Egea, «porque UCD, PSOE y PP no fueron capaces de ponerse de acuerdo para luchar contra los nacionalistas sino que los han utilizado para ganar votaciones».

-Así las cosas, ¿un mensaje a los que vienen?

Lo da López Pina: «Hay razones para la desconfianza y el desaliento. Pero ese no es el camino: dejemos atrás el resentimiento, el miedo que nos atenaza y que, encendidos por demagogos (en Europa, Estados Unidos, Iberoamérica, Cataluña…) conducen al 'racial-fascismo' como forma de Estado y de gobierno».

Y Egea insiste en la imperiosa necesidad de que los partidos lleguen a acuerdos básicos. Alude al libro 'Cómo mueren las democracias' escrito bajo la presidencia de Trump: «Fallecen -recuerda el catedrático- por la excesiva confrontación entre los partidos, cuya falta de acuerdos abre la puerta a los populismos».

Enrique Egea Ibáñez

Licenciado en Derecho y doctorado en Economía por la UCM, Enrique Egea Ibáñez (Murcia, 1943) es catedrático de Economía Política y Hacienda Pública en la Universidad de Murcia. Director de ENAE Business School (de la que actualmente es asesor) y director gerente de la Fundación Universidad Empresa, Enrique Egea fue diputado por UCD, presidente del CDS de Murcia y diputado regional de este mismo partido, así como secretario general del Partido Socialdemócrata (1977) y miembro del Comité Ejecutivo Regional de UCD (1978).

Autor de 5 libros y numerosos artículos de Economía y Hacienda, también cuenta con experiencia profesional consolidada, como reflejan los cargos ejecutivos que ocupó en Fica, Afexpo, Idae y Agromediterránea, entre otros.

Antonio López Pina

(Murcia, 1937) considera que Alemania fue para él una referencia decisiva. Su experiencia alemana comenzó con su tesis doctoral en Berlín, donde conoció a su esposa, Annegret Pietsch, y continuó hasta hoy. Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Complutense y autor de 70 publicaciones, la última de ellas 'La inteligencia excéntrica', presentada en Murcia. Pertenece a la Cátedra Jean Monnet de Cultura Jurídica Europea, fue senador por Murcia (1977-79) y consejero de Estado (1983-1991), y ha realizado estudios e investigaciones en las universidades de Múnich, Berlín, París, Michigan y Harvard. Sus discípulos y colegas le dedicaron un libro-homenaje en el que participan nombres tan destacados como Raúl Morodo, Landelino Lavilla, Elías Díaz, Nuria Díaz, José Mª Zufiaur y García Santesmases.

 

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