Habla, pueblo, habla

ADOLFO FERNÁNDEZ AGUILARExsenador por Murcia

Y en este momento crítico, ¿qué podemos hacer los españoles para salvar este barco en el que navegamos, que es la Constitución Española? ¿Basta con organizar cuatro o cinco actos oficiales, con más o menos brillo, para conmemorar que una vez, hace cuarenta años, aprobamos una Constitución modélica que nos salvó del cataclismo, y después seguiremos durmiendo como hasta ahora?

No basta con nuestro lamento y continuo lloriqueo diario y después dejemos a otros que destruyan, impune e implacablemente, todo el marco constitucional. Los independentistas pasan todas las horas del día desmontando el orden constitucional. Los radicales de izquierda, enseñoreados en el populismo más repugnante como plaga destructora de termitas, atacan y devoran la Constitución todos los días con sus noches incluidas. Y mientras tanto, los constitucionalistas, que forman la inmensa mayoría del pueblo español, solo son una masa muda y durmiente que calla y consiente mientras ven 'Sálvame Deluxe'. Hasta que todo salte por los aires y venga lo peor. Ese silencio y pasividad del pueblo español es el culpable de todo lo que ocurre hoy. Un pueblo huérfano que desesperadamente espera la aparición, imposible hoy, de los líderes imprescindibles con coraje que debieran conducirle.

¿Qué podemos hacer los españoles para salvar este barco en el que navegamos, que es la Constitución Española?

Salgo a la calle a plena luz del día con mi candil, como Diógenes, y cuando digo: «Busco un líder con coraje para que salve a España», el silencio es la respuesta. Si hubiera líderes políticos constitucionalistas con coraje, ya habrían movilizado al pueblo español en apoyo de la Constitución herida de hoy, diciéndoles: «Habla, pueblo, habla», manifestándose masivamente por las calles españolas y reafirmándolo en referéndum. Tres veces ha ocurrido en democracia. Movilizados con la canción 'Habla, pueblo, habla', que fue casi himno de la Transición, los españoles votaron en el referéndum del 15-12-1976 la Ley de Reforma Política, con el 94,17% de votos favorables. Dos años más tarde, el 6-12-1978, el pueblo español, también en referéndum, aprobó la Constitución con el 87,70% de los votos.

Y por tercera vez, el 27-2-1981, solo cuatro días después del golpe de Estado del 23-F, el pueblo español tomó masivamente las calles de España manifestándose en defensa de la Constitución española y la democracia. El 23-F, desde los primeros minutos del golpe y toma del Congreso, y pese a las órdenes militares dictadas, yo gritaba 'Viva la Constitución' desde los micrófonos de Radio Juventud de Murcia, la emisora que dirigía, para mitigar el miedo que teníamos. Todos los partidos políticos y corporaciones organizadoras de la multitudinaria manifestación del 27-F me otorgaron ese día el más alto honor que he recibido en mi vida: ser el único orador, en representación de todos ellos, del manifiesto que se leyó en La Glorieta, al final de la manifestación de igual texto para toda España. El folio que leí fue interrumpido hasta en catorce ocasiones con vítores y aplausos.

Cuarenta años después, aquí me tienen, emocionado y entristecido, añorando aquel 'Habla, pueblo, habla' de entonces; a aquellos partidos que anteponían el bien común a sus propios intereses, y la fuerza de aquel pueblo español de entonces, unido y apiñado, defendiendo férreamente su Constitución.

 

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