Fuerzas vivas de la Transición murciana

En 1978 perduraban instituciones franquistas como el Gobierno Civil, dirigido por el conocido periodista Federico Gallo, a la vez que se perfilaba la autonomía con el Consejo Regional y emergía con fuerza el PSOE de Hernández Ros

David Gómez
DAVID GÓMEZ

La mayor diferencia entre la Murcia actual y la de 1978 es que entonces no era una comunidad autónoma, sino una provincia que en los días en los que nacía la Constitución empezaba a configurar su autogobierno y su identidad. Las estructuras franquistas perduraban, con instituciones hoy extintas como el Gobierno Civil y la Diputación Provincial, y durante todo ese año hubo reuniones para crear el Consejo Regional, que vio la luz el 24 de noviembre, unas semanas antes del referéndum de la Carta Magna. El TSJ no se había creado y el Poder Judicial se concentraba en la Audiencia Provincial, que presidía Vicente Jorge Ochoa, mientras que los militares tenían en el Arsenal de Cartagena el último bastión de la dictadura de Franco.

¿Quiénes eran las fuerzas vivas de hace cuarenta años? La primera autoridad era una persona que no había nacido en esta tierra. El periodista Federico Gallo, un hombre de la confianza del presidente Adolfo Suárez y muy conocido en la España de la época por haber sido durante años locutor de radio y presentador de televisión (dirigió el programa 'Esta es su vida' y fue la voz que narró el triunfo de Massiel en Eurovisión en el año 1968), era el gobernador civil, lo que hoy equivaldría con delegado del Gobierno. «Era un hombre encantador, un auténtico relaciones públicas que, pese a las diferencias ideológicas, se llevó muy bien con los socialistas, especialmente con Carlos Collado, con quien entabló amistad», evoca Ricardo de Prado, testigo de los entresijos políticos de la época por haber sido jefe de Protocolo de la Diputación. «Era abierto y dialogante, no como algunos de sus antecesores, como Enrique Oltra Moltó, a quien en el PSOE apodábamos, y con razón, como 'Ultra Moltó'», indica el historiador Antonio Martínez Ovejero, secretario de Organización del PSRM en 1978.

Otro mandamás de aquellos años era José Miguel Portillo Guillamón, quien presidía la Diputación Provincial en los prolegómenos de la Constitución. «Portillo era un hombre del régimen franquista, muy de derechas, pero supo estar a la altura de los tiempos y no puso obstáculos a la consolidación de la democracia», opina De Prado. Tras su paso por la Diputación, donde le sustituyó Carlos Collado en 1979, Portillo fue candidato al Senado por Alianza Popular y los más veteranos recuerdan una foto electoral suya junto a varias cajas de naranjas, lo que le valió el sobrenombre de 'El Trinaranjus'.

Acuerdos de Floridablanca

La sede de la Diputación, que estaba en lo que hoy es la Consejería de Hacienda (Teniente Flomesta), pero sobre todo en el hotel Floridablanca, en la calle Princesa, fueron el escenario durante varios meses de las negociaciones para la creación del Consejo Regional, el embrión de lo que hoy es la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia. En las conversaciones participaron los diputados y senadores elegidos en las primeras elecciones democráticas de 1977: Mario Arnaldos, Joaquín Esteban Mompeán, Jesús Roque Martínez-Pujalte, Antonio Pérez Crespo, Ricardo de la Cierva, José Martínez Garre y Salvador Ripoll, por parte de la Unión de Centro Democrático (UCD); José Antonio Bordes Vila, Ciriaco de Vicente, Francisco López Baeza, Francisco Vivas Palazón y Antonio López Pina, por parte del PSOE. También estaban el propio Portillo Guillamón y diversos representantes de los territorios y de los partidos políticos, como Agustín Sánchez Trigueros, secretario general del PCE en la Región, y José Manuel Cascales, por parte de AP.

El padre de la autonomía. Antonio Pérez Crespo fue el primer presidente del Consejo Regional.
El padre de la autonomía. Antonio Pérez Crespo fue el primer presidente del Consejo Regional. / LV

Las reuniones «fueron muy cordiales», según Ricardo de Prado, quien se quedaba en la puerta y hacía de recadero de algunos de los participantes. «No recuerdo ninguna bronca fuerte», apunta el antiguo jefe de Protocolo de la Diputación. El 'parto' del Consejo Regional tuvo lugar en noviembre de 1978 y De Prado conserva todavía una botella de vino que se hizo para la ocasión, con la firma de todos los participantes en las reuniones. En el día de su constitución, el 24 de noviembre, estuvo presente Josep Tarradellas, el histórico 'president' catalán. Pérez Crespo fue elegido el primer presidente preautonómico. Tenía su despacho en la primera planta del edificio de la Diputación, contaba con secretaria y disponía de un Seat 1430 para sus desplazamientos.

«Pérez Crespo era un democristiano, que procedía de Acción Católica, y estaba en el sector más centrado de UCD. Le hicieron la vida imposible desde la extrema derecha», indica Martínez Ovejero, quien coincidió con él, años después, en el Senado. «Trabajamos codo con codo en asuntos como el Estatuto de Autonomía y el Trasvase Tajo-Segura, enfrentándonos ya entonces a los parlamentarios castellanomanchegos. Es el político de la derecha murciana con más talante que recuerdo», elogia el socialista. «Fue un prohombre, muy inteligente y culto», sentencia el periodista Adolfo Fernández.

Pérez Crespo solo estuvo seis meses al frente del Consejo Regional. En 1979 hubo elecciones y, tras la victoria del PSOE, le sustituyó el líder socialista de entonces, Andrés Hernández Ros.

Democracia de partidos

De forma paralela al nacimiento de la democracia llegaron los partidos políticos, inéditos en Murcia, como en toda España, desde el final de la Guerra Civil. Pérez Crespo lideraba como podía la compleja UCD de Suárez, mientras que Ceferino Bañón Albacete (tío del actual diputado del PP Javier Ruano) era el presidente de una AP entonces con muy poco peso.

Los socialistas, sobre ruedas. Andrés Hernández Ros iba en bicicleta a su despacho oficial.
Los socialistas, sobre ruedas. Andrés Hernández Ros iba en bicicleta a su despacho oficial. / Ángel Martínez

Al frente del PCE estaba Agustín Sánchez Trigueros, fallecido tres años después en accidente de tráfico en Quintanar de la Orden junto a otros 22 militantes comunistas. De Prado resalta su complicidad con Federico Gallo y recuerda que la noche del 23-F la pasó en la sede del Gobierno Civil.

Pero el partido que estaba cogiendo más fuerza era el PSOE, cuyo líder era Andrés Hernández Ros. Todas las fuentes consultadas ensalzan su liderazgo. «Aglutinó a los viejos republicanos y a la resistencia juvenil antifranquista. Fue mejor secretario general del PSRM que presidente», valora Martínez Ovejero de su antiguo jefe. «Era retraído, pero sabía encantar», dice Ricardo de Prado, quien tiene presentes las tiranteces que tuvo con el mando militar cuando asumió la presidencia del Consejo Regional.

Y es que los militares eran otra de las fuerzas vivas de entonces, la que más miedo daba. El gobernador militar de la Región era Alfonso Rodríguez Cullel, «un duro africanista» al que Carlos Collado, con ironía, llamaba «mi sobrino», por la similitud del apellido. Famoso fue el incidente que tuvo lugar en Cartagena el 17 de noviembre de 1978, cuando el alto mando de la Guardia Civil Juan Atarés gritó un «viva Franco» en la cara del vicepresidente del Gobierno, el teniente general Gutiérrez Mellado.

Pese a las dificultades, Murcia tuvo una transición modélica, según coinciden todos los consultados, que también subrayan algo que da para pensar: «En aquellos años había mucha más camaradería política que ahora».

 

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