En busca de la seguridad hídrica

El Plan de Defensa Contra las Avenidas modificó muchos tramos del río Segura./LV
El Plan de Defensa Contra las Avenidas modificó muchos tramos del río Segura. / LV

La Confederación Hidrográfica del Segura se enfrentó al reto de finalizar las obras de los canales del Postrasvase y de diseñar la arquitectura administrativa para gestionar los caudales del Tajo junto a los regantes. En paralelo, preparó el mayor Plan de Defensa Contra las Avenidas

Manuel Buitrago
MANUEL BUITRAGO

Con una dilatada historia de 92 años, la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) tiene una extensa hoja de servicios en la lucha contra la escasez de agua y las inundaciones, dos fenómenos extremos que han marcado el quehacer de esta institución, encargada además de velar por la defensa del dominio público hidráulico. Son muchos frentes que atender por parte de uno de los organismos oficiales con mayor influencia y capacidad de decisión en el desarrollo económico, social, urbanístico y medioambiental de la Región de Murcia. El año de la Constitución tuvo bajo su responsabilidad -en su cuota de competencia- la ejecución de las obras del Postrasvase, así como el diseño administrativo y legal para que las comunidades de regantes integradas en el Scrats pudieran disponer de los caudales procedentes del Tajo.

El Trasvase cambió a partir del año 1978 la estructura de la demarcación, que se dividió en el Sistema Cuenca y el Sistema Trasvase, para diferenciar las disponibilidades y demandas asociadas a la propia cuenca (caudales ambientales y regadíos tradicionales principalmente) y las vinculadas a los nuevos cultivos del acueducto. Todo bajo un único sistema de planificación. En aquellos año estuvo al frente del organismo de cuenca Adrián Ángel Viudes.

Las inundaciones han escrito las páginas más trágicas de la cuenca; la última fue la riada de San Wenceslao, en septiembre de 2012, con cinco fallecidos. Desde que existen registros fehacientes, allá por el año 1259, se han datado 233 episodios de desbordamientos de los cauces del Segura, Guadalentín y Mula, de ramblas y acequias, con miles de muertos y enormes daños. El inventario es mayor. La Constitución coincidió con el centésimo aniversario de la riada de Santa Teresa, que motivó la elaboración del primer plan global de defensa contra las avenidas en España. «Sorprendió la visión de futuro de estos técnicos que ya proponían regular el río Segura en su cabecera», destaca la CHS.

«Nos encontramos ante un futuro incierto provocado por el cambio climático»

«Nos encontramos ante un futuro incierto provocado por el cambio climático» Mario Urrea

Quedaba mucho por hacer, ya que la lucha contra las riadas requería de una constante actualización. Entonces se estaba perfilando otra de las grandes inversiones acometidas en la Región de Murcia y la Vega Baja de Alicante, como fue el Plan de Defensa Contra las Avenidas, que vio la luz en el año 1987, y que supuso la construcción de numerosas presas y diques en las ramblas más peligrosas, unido a la eliminación de muchos meandros del Segura. Falta cerrar el círculo con las obras pendientes en la comarca del Guadalentín y el Mar Menor, que en el primer caso servirá para almacenar caudales.

Otra línea de acción de la CHS ha sido la recuperación ambiental del río Segura, que llegó a ser el más contaminado de Europa -con unos olores insoportables a su paso por Murcia y Orihuela- y ahora se muestra como un ejemplo mundial de regeneración. A ello contribuyó de manera decisiva el plan de saneamiento realizado por el Gobierno regional, con la construcción de una amplia red de estaciones depuradoras.

«Desarrollo y bienestar social»

La Confederación Hidrográfica del Segura administra una superficie repartida en cuatro comunidades autónomas, con seis provincias y 132 municipios. Gestiona los recursos de más de dos millones de habitantes censados. Un compromiso que destaca su actual presidente, Mario Urrea, con motivo del cuarenta aniversario de la Carta Magna: «La Confederación Hidrográfica del Segura, como organismo público que depende de los poderes que emanan del Estado, tiene como objetivo contribuir al desarrollo y bienestar social». Subraya que la correcta gestión del agua y del medio ambiente, «en una cuenca que recurrentemente sufre fenómenos hídricos extremos y una permanente situación de escasez, debe convertirse en un pilar fundamental de nuestro Estado del bienestar. Es por ello que desde nuestro organismo de cuenca, y bajo el amparo del Ministerio para la Transición Ecológica y por ende del Gobierno de España, nos esforzamos a diario por encontrar soluciones satisfactorias a problemas complejos».

Mario Urrea apunta que el fin último «es garantizar el correcto uso de un recurso indispensable para la vida y el desarrollo económico y social, cumpliendo siempre la legalidad vigente. Nos encontramos ante un futuro incierto provocado por el cambio climático; un futuro en el que más que nunca deberemos fijarnos bien en lo que ya en su día dejaron plasmado en el artículo 45 de la Constitución unos preclaros legisladores: Los poderes públicos velarán por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de la vida y defender y restaurar el medio ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva».

 

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