| Una visita con denominación
de origen |
| El Museo del
Vino revitalizará la vida cultural y económica
de Bullas. Una bodega del siglo XIX alberga la instalación,
que abre el 3 de mayo después de 5 años
de trabajos |
21/04/2003 BULLAS
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PRESENTACIÓN. El alcalde,
a la izquierda, junto al diseñador de la
instalación. / J. CARRIÓN/AGM.
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Convertir a Bullas en la capital del turismo enológico.
Ésta es la intención del Ayuntamiento
con el nuevo y flamante Museo del Vino, que abrirá
sus puertas el 3 de mayo y fue presentado ayer.
El proyecto que verá la luz el próximo
mes no es flor de un día. Cinco años llevan
trabajando sus responsables en una idea que servirá
«para la dinamización cultural, social
y económica del municipio», en palabras
de su alcalde, José María López.
El proyecto del Museo del Vino ha supuesto una inversión
total de unos 725.000 euros (unos 120 millones de pesetas,
de los que 150.000 euros han sido aportados por la Unión
Europea, a través del proyecto Recite). La instalación
responde a la intención del Ayuntamiento de dotar
a Bullas de una infraestructura hostelera capaz de soportar
el alto nivel de visitas que sus responsables esperan
tras la apertura del museo.
Así, en los últimos años, el equipo
de gobierno ha puesto en marcha un cámping, un
aparthotel, varias casas rurales y la hospedería
de Molina de Abajo, todas de titularidad pública.
Más alojamientos
Pedro López aseguró que «ya hay
varios proyectos surgidos de la iniciativa privada para
dotar al municipio de nuevas plazas hoteleras».
Entre ellos, el alcalde destacó un hotel que
abrirá sus puertas este verano y un proyecto
para reconvertir en hospedería el antiguo molino
en el cauce del río Mula.
El Museo del Vino se encuentra ubicado en una antigua
bodega del centro urbano de la localidad que ocupaba
un edificio del siglo XIX.
De sus dos plantas, Proa Sur, la empresa que ha diseñado
el nuevo recinto cultural, ha aprovechado parte del
sótano para instalar una gran sala multimedia
en la que los visitantes podrán observar el proceso
que seguía la uva en las bodegas tradicionales
para ser convertida en vino.
El museo cuenta también con diversos paneles
explicativos, de los que Jesús Díaz, su
diseñador, apunta que tienen un propósito
«más interactivo y de aprendizaje distendido
que de adquisición tradicional de conocimientos».
Díaz, cuya experiencia en este tipo de museos
vinícolas se extiende a los de Haro, en La Rioja;
Peñafiel, en Valladolid; o Cambados, en Pontevedra;
afirma que el nuevo museo «quiere incidir en la
tradición que hay detrás del vino y su
cultura».
La obra cuenta también con una sala polivalente,
en la que se quieren realizar «actividades culturales
y de promoción de Bullas como destino turístico»,
según los responsables municipales. Los dirigentes
políticos esperan atraer a «un turismo
interior de alta calidad, interesado preeminentemente
por el mundo del vino».
Sala de catas
La antigua bodega, una de las 200 que el Ayuntamiento
de Bullas tiene censadas en el centro urbano del pueblo,
también albergará una sala de catas y
una tienda para el museo.
Para potenciar tanto la nueva infraestructura como
la proyección turística del municipio,
también se ha renovado la imagen corporativa
del mismo a través del programa europeo Vinest.
La esperanza del Consistorio bullense es que el museo,
junto con la Vía Verde recientemente abierta,
y la mejora de las comunicaciones y alojamientos que
han supuesto la apertura de la Autovía del Noroeste
y la construcción de nuevos hoteles; sirvan para
que Bullas se confirme como un destino turístico
de primer orden, no sólo para los visitantes
de la propia Región, sino también para
los de otras comunidades autónomas.
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