'Yaya flotadoris': las abuelas que toman baños de asiento

Flora y fauna

Apoyadas en un pequeño flotador, las 'Yayas Flotadoris' son capaces de permanecer horas dentro del agua sin mojarse la cabeza

ROSA PALO

La 'Yaya Flotadoris' es un mamífero omnívoro de la familia de los 'Protectoris' y una de las tres especies del género 'Mater Amantísima'. Caracterizadas por tomar baños de asiento en el Mar Menor apoyadas en un flotador, las 'Yayas Flotadoris' también están dotadas con un excepcional sentido de la protección de la manada: en la época estival permanecen alerta ante los peligros que acechan a los cachorros en el mar, como bañarse antes de hacer la digestión, permanecer mucho tiempo dentro del agua o ir nadando hasta la boya, y los avisan del peligro inminente al grito de «¡Sal 'pa'fuera' ahora mismo, que como vaya yo 'pa'llá' te ahogo!». Además, durante todo el año se preocupan tanto de los aspectos internos de los miembros de la estructura familiar («Si te has 'quedao' con hambre, te frío un huevo») como de los aspectos externos («Quítate esa camiseta y dámela, que te la plancho en un momento»).

Descripción

Las 'Flotadoris' presentan un cuerpo orondo y botijero, en el que destacan unas mamas que descansan sobre una barriga prominente. De brazos anchos y piernas cortas, se mueven con cierta dificultad debido a la artrosis que padecen desde el climaterio. Pueden identificarse fácilmente por el cardado pelaje de su cabeza, y muchas lo protegen del agua cubriéndose con un gorro de baño decorado con una fantasía floral. Durante el verano visten de alivio de luto, con batas de discreto estampado y de colores sufridos, y lucen el mismo bañador que compraron en 1997 en la mercería Encarni, que para qué se van a comprar otro, que ese les ha salido buenísimo y les recoge todo estupendamente.

Organización de los grupos

Las 'Yayas Flotadoris' pasan el verano en pequeños subsistemas formados por hijos, nueras, yernos y nietos. Aunque ellas se empeñan en afirmar que permanecen en un discreto segundo plano («que yo no me meto en 'ná', Paquita, ya lo sabes tú»), lo cierto es que se resisten a dejar el poder matriarcal en mano de las hembras dominantes, ya sean hijas o nueras, a las que les hacen comentarios en forma de interrogación retórica o exclamativa, del tipo «¿Vas a dejar salir así a la cría a la calle, que va enseñando el culo?», o «¡Cómo es posible que el chiquillo llegue a esas horas, en el mundo y en el mundo!».

Hábitat

Durante el estío, el Mar Menor es su hábitat natural, ya que tanto su cálida temperatura como la tranquilidad de sus aguas les permite gozar libremente de largos baños de asiento. A pesar de su miedo ancestral a las salpicaduras («¡Nene, que fui ayer a la peluquería, leche!»), su capacidad para permanecer durante horas dentro del mar sin mojarse la cabeza, apoyándose tan sólo en un exiguo flotador, es extraordinaria. Así, y reunidas en manada lo más cerca posible de la orilla, establecen relaciones dialécticas con otros miembros de su especie, encaminadas a determinar a quién le duele más la rodilla, qué nieto saca mejores notas o qué hijo está mejor colocado, que a mi mayor lo acaban de ascender en el banco y la pequeña de mi Loli se va ahora de Erasmus de esos a Polonia, que como yo le dije, la falta que te hará irte a donde Cristo perdió el gorro, nena, pero como es tan cabezona, la nena tiene que hacer lo que le salga del mismísimo.

Si durante el día toman baños de asiento o se echan los lodos, la tarde la pasan protegidas del sol en el interior del apartamento, sentadas en un sillón frente al televisor. Amantes de los programas de entretenimiento, se abanican profusamente mientras comentan en voz alta lo elegante que es Lydia Lozano y lo loca que está Mila Ximénez, mírala, haciendo la clocleta otra vez, que se le han visto hasta las bragas. Al caer la tarde, y por prescripción facultativa, abandonan su asiento para ir a dar una vuelta por el paseo marítimo. Antes de salir, a sus nietos mayores le deslizan en la palma de la mano un billete de cinco euros como si les estuvieran pasando droga, acompañando la entrega con una advertencia: «Que no se entere tu madre».

Reproducción y ciclo vital

Las 'Yayas Flotadoris', que pasaron toda su época de madurez sexual sometidas a los requerimientos del macho dominante e ignorando el funcionamiento de sus propios órganos reproductores («yo me creía que ahí había un agujero solo por el que salía 'tó' junto, que yo nunca me he visto lo de ahí abajo, Paquita»), hoy sueñan en secreto con Bertín Osborne y muestran su satisfacción ante el noviazgo de María Teresa Campos y Bigote Arrocet. Sabedoras de que los tiempos han cambiado, aceptan con resignación la homosexualidad de su nieto («Que a mi mayor le ha salido el crío 'manflorita', Paquita, pero es lo que yo le digo a mi hijo, que mira tú al Jesús Vázquez, lo guapo que es el muchacho y lo buen presentador y lo formal que es, que está casado y todo y tiene un marido guapísimo, y no pasa ná») o los novios de sus nietas, a las que recomiendan siempre tener mucho conocimiento, «ya sabes tú lo que te estoy diciendo» .

Dieta

Animal omnívoro, come absolutamente de todo, aunque ellas afirmen que no comen de nada y que les engorda el aire, «ya ves, Paquita, si anoche me cené media rosca con un quesito y una ciruela que estaba más mala que yo que sé, que es que ahora la fruta no sabe a 'ná'». Sometidas a un estricto régimen por sus hijas para evitar que les suba el azúcar, aprovechan para comerse una empanadilla a escondidas cuando bajan a comprar el pan, y justifican su rumiar permanente alegando que las pastillas de la diabetes les producen amargor y que se tienen que echar algo a la boca.

Véase también

El refranero popular español, del que las 'Yayas Flotadoris' hacen uso en cualquier momento, venga o no a cuento. Los más utilizados son «Cuando seas padre, comerás huevos», «A quien madruga, Dios le ayuda», o el más recientemente incorporado al acervo popular, «Te vas a quedar tonto de estar todo el día 'pegao' a la 'maquinica'».

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