Turismo urbano a golpe de 'quad'

Arquitectura e historia sobre ruedas. Con un guía oficial, los 'quads' recorren los monumentos para conocer su historia. Ante la Estación de Ferrocarril. de Víctor Beltrí (1906-1907)./J. M. Rodríguez / AGM
Arquitectura e historia sobre ruedas. Con un guía oficial, los 'quads' recorren los monumentos para conocer su historia. Ante la Estación de Ferrocarril. de Víctor Beltrí (1906-1907). / J. M. Rodríguez / AGM
'Mary Montaña'

PEPA GARCÍA

Hacer del turismo cultural una experiencia diferente, divertida y atractiva para un gran público es uno de los objetivos del itinerario que propone a los visitantes Spyder Rent. Una empresa que ha hecho del 'quad' un reclamo y una herramienta imprescindible para conocer la historia y la arquitectura de la milenaria ciudad de Cartagena. Mediante un recorrido urbano y periurbano, un guía oficial irá desvelando los secretos y las anécdotas de este enclave mediterráneo privilegiado, con el aliciente de vivir la experiencia de hacerlo sobre las bamboleantes suspensiones de las cuatro ruedas de un 'quad'. Pero no piensen que el recorrido discurrirá por pistas, sobre baches y badenes. Todo el itinerario se desarrolla sobre asfalto.

En la salida, desde la explanada del puerto (entre el Arqua y la Cámara de Comercio), los responsables de la actividad reparten los cascos con intercomunicadores y dan las nociones básicas a conductores y 'paquetes' para tener un itinerario seguro.

Para quien no haya subido nunca a un 'quad', su conducción es totalmente diferente a la de una moto y la sensación para sus ocupantes se parece más a la de los ya 'clásicos' Citroën Dyane 6 o 2CV (así que, ¡'paquetes'!: atentos a las curvas y siempre listos a hacer de contrapeso).

La primera parada de este original recorrido es la playa urbana de Cala Cortina. Un punto desde el que el guía de la expedición habla sobre las baterías de costa, la Cartagena industrial, el origen minero de la ciudad milenaria y, cómo no, el cante de las minas y el festival internacional de la localidad hermana de La Unión, y su auge en el XIX y principios del XX gracias al renacer de la actividad extractiva.

Antes de partir de Cala Cortina y aunque los participantes van comunicados durante el trayecto, Bruno aprovecha para destacar los fondos del museo Arqua, sus pecios fenicios y el mediático tesoro de la fragata expoliada 'Nuestra Señora de las Mercedes'; también saca a relucir la leyenda de la llegada del apóstol Santiago a la Península por Santa Lucía.

De nuevo a bordo del 'quad', la expedición pasa junto a la Estación de Ferrocarril, un edificio modernista obra de Víctor Beltrí, cuya existencia fue impulsada por empresarios catalanes a principios del siglo XX; y por la Asamblea Regional, donde recuerdan las protestas que acabaron prendiéndola. Por la carretera de la Algameca, la hilera de 'quads' enfila hacia el Fuerte de Navidad, en el extremo Oeste de la bahía. Es obra de Felipe II y parte del plan defensivo de la Península frente a los ataques de los piratas berberiscos. Los participantes hacen un reconstituyente alto en el camino en El Chalet (hoy restaurante y, antaño, balneario de época modernista al que acudían las élites de la ciudad). La historia bélica de Cartagena y el episodio de la defensa del cantonalismo se cuelan frente al faro, rojo como la bandera turca que tiñeron con sangre para izarla donde se hicieron fuertes.

Chapina de caldero, marinera o croqueta de caldero acompañadas de caña o refresco es el piscolabis que pueden escoger los intrépidos 'quaderos' ante la impresionante panorámica de la bahía. Un paréntesis que hace olvidar las guerras y quedar en paz.

De tres horas de duración, tras el aperitivo llega la fase final de este recorrido, que para ante las puertas del Arsenal Militar, para recordar el enfrentamiento entre Austrias y Borbones y la anécdota que hizo que la entrada de San Pedro al recinto a ritmo del pasodoble 'El Gallo' en plena Semana Santa se convirtiera en tradición.

Conductores y pasajeros se internan en el casco histórico y lo recorren antes de gozar del privilegio de ascender en vehículo hasta el mirador del Parque Torres, una atalaya ideal para contemplar una panorámica total de la ciudad, enmarcada en las cinco colinas -La Concepción, Molinete, Cantarranas o Monte Sacro, San José y Despeñaperros- antes de la desecación de El Almarjal.

Cuando dejen aparcados los 'quads', ya de regreso a las inmediaciones del puerto, no duden en regresar al centro a disfrutar del tapeo que tanto ha progresado en la ciudad. Aunque las posibilidades son hoy infinitas, les recomiendo que se acerquen hasta la calle Jara, en la que confluyen La Uva Jumillana y La Bodeguilla (con exquisitas y abundantes tapas a elegir, más bebida, por 1,90&euro) y La Fuente, de donde no se pueden ir sin probar sus exquisitas anchoas.

Antes de iniciar a pie, si lo desean, una visita vespertina a la Cartagena monumental, dense un respiro tomando el típico asiático, que sirven prácticamente en todos los bares. El de la 'gintonería' Mazinger CT, en la calle Juan Fernández, cuenta con el aval de haber estado incluido en la lista de los mejores de Cartagena en los últimos años.

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