Cala Cerrada, una piscina marina de cantos

Cala Cerrada, una piscina marina de cantos
G. Carrión / AGM

Pepa García
PEPA GARCÍA

Habitualmente visitada por barcos -la forma más fácil de ir- que fondean en la pequeña bahía sin excesivo cuidado con la posidonia, Cala Cerrada también es accesible a pie. Lo mejor es salir desde Castillitos. Tras el cartel que anunció las obras del Plan E en la batería, comienza la senda. Romero, lavanda, rabogato, palmitos, cornicales, genistas, manzanilla de Escombreras e hinojo marítimo inundan de aromas el descenso por la umbría. El recorrido no tiene pérdida y, casi desde el principio, se otea la maravillosa Cala Cerrada, una piscina marina con playa de cantos rodados.

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La ruta discurre por el corazón del Espacio Natural de La Muela-Cabo Tiñoso, una franja del Mediterráneo, sumergida y emergida, con un alto grado de conservación y abundante biodiversidad. Antes de llegar (en unos 45 minutos), se pasa junto a Cala Abierta, otra playita menos protegida de las mareas, pero igual de atractiva. Para bajar a Cala Cerrada, hay que rodear un cabezo antes del descenso final. No es recomendable ir con niños pequeños, la vuelta (de ascenso) puede resultarles muy dura. No olviden llevar gafas de bucear, y tampoco agua y piscolabis (pero no dejen su huella); y lleven prismáticos (pueden observar aves y, con suerte, algún delfín o calderón). Y si se hace de noche, una pequeña cueva les podrá servir de refugio.

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