Día playero sin sal ni arena

Día playero sin sal ni arena
Guillermo Carrión / AGM

Pepa García
PEPA GARCÍA

Un día playero sin sal ni arena puede ayudar a salir de la rutina del masificado agosto. La jornada playera de interior puede resultar ideal en Blanca, donde se surca la vega del Valle de Ricote y recibe en lo alto el Castillo de Blanca. En la misma avenida del Río Segura, junto al Club de Piragüismo blanqueño y de la Fundación Pedro Cano, hay un embarcadero y unas rampas de madera que permiten acceder al cauce y darse un refrescante remojón de agua dulce. En esta zona, el río pasa con fuerza y hay que estar atento para que la corriente no les aleje del embarcadero. El baño se comparte con todo tipo de aves acuáticas, que se dejan arrastrar sin oponer resistencia. Si remonta el Segura, a poco más de un kilómetro encontrará en la margen derecha del Segura una playa en toda regla, con chiringuito y todo. Es la de El Arenal, que también dispone de rampas de madera para acceder al lecho del río y refrescarse sin preocupación. Justo enfrente está La Piedra del Barco, una zona que los lugareños más osados usaron en el pasado para zambullirse en el río (ya no). Los pequeños deben quedarse en la orilla para que no les arrastre la corriente. Si son atrevidos, pueden emular a los jóvenes locales y dejarse llevar desde El Arenal hasta El Embarcadero, para volver a iniciar, otra vez desde arriba, una nueva travesía.

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