Adoradoras del sol

Capaces de sobrevivir bajo las más altas temperaturas, las Requematis toman el sol hasta parecer una uva pasa

ROSA PALO

La Torrefacta Requematis es uno de los especímenes más asombrosos del reino animal: perteneciente a la familia de los Tanoréxicos, y dotada de una extraordinaria capacidad de adaptación al medio, puede sobrevivir bajo condiciones extremas de altas temperaturas. Durante las horas de calor más intenso, en las que la mayoría de las especies permanecen ocultas en sus madrigueras, la Requematis baja a la playa con una toalla, una sillita para la cabeza y un bronceador Negro Tizón con factor de protección -25, y allí permanece, vuelta y vuelta, hasta la puesta de sol..

Crecimiento,

desarrollo

y evolución

Esta especie no solo se caracteriza por su capacidad de aguantar las más altas temperaturas sin inmutarse, sino también por poseer una curiosidad innata que les lleva a probar todo ungüento, loción o potingue que acelere el proceso de bronceado, aspectos ambos que se manifiestan ya desde la etapa escolar: si durante el recreo las crías de Requematis toman el sol embadurnándose las piernas con la Coca-Cola que les pone su madre con el bocadillo, en la adolescencia se harán unas auténticas expertas en cosmética casera, mezclando Nivea con mercromina, aceite de bebé con yodo o aceite de oliva con limón, todo ello destinado a alcanzar su meta final: parecer que se han caído en un charco de barro. O que han utilizado Nocilla como crema hidratante.

A lo largo de su vida, la plasticidad fototípica propia de la Torrefacta Requematis hará que su epidermis vaya mutando progresivamente, pasando por diversos grados según edad y su punto de grosor, tostado y sequedad. Al respecto, el prestigioso biólogo Augusto Achicharratto elaboró la siguiente clasificación (de menor a mayor): piel de tambor, filete de ternera chamuscao, piel de rinoceronte, corteza de árbol y uva pasa.

Comportamiento

El invierno es una estación muy dura para la Torrefacta Requematis: la falta de sol y el verse más blanca que Iniesta de vacaciones en Siberia provocan el uso indiscriminado de toallitas autobronceadoras por todo el cuerpo, cuya mala utilización deja unas manchas en la piel que le hacen parecer un dálmata sarnoso. También abusan del maquillaje, en concreto del tono Orange Risketo nº 25, y de los polvos de sol irisados: convencidas de que el color naranja aumenta su atractivo, las Requematis extienden dichos productos por el rostro, pero dejan sus orejas y su cuello perfectamente blancos, provocando un curioso fenómeno de aposematismo cromático ya que, en lugar de atraer al macho, lo que consigue es espantarlo, asustado porque sabe que, tras copular con una hembra de esta especie, acabará con más purpurina en el cuerpo que si se hubiera enrollado con un travesti del Molino Rojo.

Pero, con los primeros rayos de sol, las Torrefacta Requematis despiertan de su letargo invernal: en marzo ya están morenas, provocando la ira de sus compañeras de oficina, que mira la Estefanía qué negra está la tía perra. Por ello, el verano es la mejor estación para observar a los ejemplares de Requematis, ya que su capacidad de permanecer inmóviles bajo el sol es extraordinaria: embadurnadas con su crema favorita, solo se mueven para darse la vuelta o para meterse en el mar hasta las rodillas y salpicarse un poquito el rostro y los hombros, que así te pones más morena, nena, que el agua de mar hace un efecto lupa sobre la piel y aumenta el bronceado, que lo he leído yo en 'Tostarse Hoy'. Y así permanecen mañana y tarde bajo un sol inclemente, hasta tal punto que su capacidad para aguantar tan altas temperaturas ha propiciado que la NASA lance el Programa Espacial Tusturrío Requemao X-7, destinado a enviar una colonia de Torrefactas Requematis a Venus, planeta que alcanza temperaturas superiores a los 400º C.

Subespecies

La Torrefacta Requematis Pija es una subespecie que está por encima de la Torrefacta Requematis Vulgaris en la cadena trófica, ya que goza, durante todo el año, de un excelente bronceado pepero: si en invierno están morenísimas gracias a sus vacaciones en la nieve, de las que vuelven pareciendo un oso panda al no quitarse la máscara de esquí ni para ducharse, en verano las hembras de esta subespecie cogen sus ocho apellidos pijos con guion en medio, sus tatas, sus pamelas, su repertorio de pareos 'hippy' piji y sus hordas de niños rubios y se concentran en La Ribera, Campoamor o Cabo de Palos, donde intentarán cruzarse con Carla Royo-Villanova, princesa de Panagyurishte casada con uno de los Bulgaria (con el guapísimo no, con el cirujano). Fuera de estas zonas costeras es difícil verlas, aunque hay datos que apuntan a la posibilidad de que, en 2005, una Torrefacta Pija acabara por despiste en Los Nietos al coger el Feve creyendo que era el Transcantábrico, pero no hay pruebas documentales al respecto.

Peligros

El mayor enemigo de la Torrefacta Requematis es, precisamente, el propio sol: desoyendo todas las recomendaciones de la OMS, estos especímenes bajan a la playa durante las horas de más calor, y allí permanecen quietas, completamente inactivas, hasta alcanzar un estado alfa de relajación que les hace olvidarse del mundo (hay veces en las que hay que darles con un palo para comprobar que no han muerto). Pero esta inactividad de las Torrefactas Requematis puede acarrear trágicas consecuencias: durante el período 1985-89, el profesor Jiménez del Oso llegó a registrar dos casos de autocombustión en Islas Menores y uno en Playa Honda. En la actualidad, Iker Jiménez y Carmen Porter investigan el incidente ocurrido a María de la Ignición Espontánea, que apareció en julio completamente carbonizada en Los Alcázares.

Bibliografía recomendada

-Sobre cómo broncearse a bordo de un yate: números de verano de la revista '¡HOLA!' donde aparezcan Giorgio Armani, Valentino, Donatella Versace, Carmen Lomana, la mujer de Jesús Gil, Naty Abascal y Gunilla von Birmarck.

-Sobre el moreno pepero perfecto: Mato, Ana (2010): Cómo progresar en el partido acercándose al sol que más calienta (hasta que te quemas). Editorial FAES.

-Sobre los efectos del sol en la piel: Dra. Pálida Lechosa, Blanca (2016). Valentino, esa momia. Editorial Caminantes Blancos.

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