Brochetas de solomillo de cerdo cajún

CRUJIENTE DE VERANO

Pachi Larrosa
PACHI LARROSA

El pincho moruno es la variante española del kebab, esa técnica de asado en vertical originaria del Oriente Medio, así que, en realidad de moruno no tiene nada. Por cierto, tal y como están los tiempos, habría que reflexionar sobre si el adjetivo 'moruno' es políticamente correcto o no. En fin, hablemos de brochetas. Y las vamos a mezclar con un toque cajún, que es la cocina tradicional de los descendientes de desplazados franco-canadienses que acabaron en Luisiana; una cocina muy definida por sus especias. Ya saben: la cocina es mezcla y mestizaje. Conviene que de buena mañana hayamos revuelto todos los ingredientes del adobo, ayudándonos, por ejemplo, de un molinillo de café para triturarlo e integrarlo todo bien. Limpiamos el solomillo de las telillas que suelen llevar. Lo cortamos longitudinalmente por la mitad y luego lo troceamos sacando taquitos iguales. Los ponemos en un bol, regamos con un par de cucharadas de aceite y añadimos la mezcla de especias. Mezclamos bien, tapamos con un film y a la nevera una media hora. Naturalmente, lo ideal para hacer estas brochetas son las brasas, pero no siempre tenemos esa posibilidad, así que podemos hacerlas en una sartén amplia. Troceamos los pimientos, partimos por la mitad las chalotas y los cherrys y formamos las brochetas alternando la carne con las verduras. Si lo hacemos a la brasa, ponemos encima de ellas las ramas de romero para aromatizar. Si es en sartén, las colocaremos en una zona del recipiente. Todo ello a fuego fuerte para que cojan por fuera un bonito toque dorado, pero con cuidado porque la carne de solomillo es tierna.

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