Rincones con alma: Bolnuevo

Guillermo Carrión / AGM

Pepa García
PEPA GARCÍA

Bolnuevo, de Puntabela hasta la playa de Barranco Ancho, ofrece un rosario de calas en el litoral mediterráneo más salvaje y virgen a la sombra de la Sierra de las Moreras. Si recorren a pie los 3 km que separan ambos puntos, por la senda más pegada a la costa, descubrirán el paraíso del baño en la intimidad, un territorio desnudo ideal para el contacto directo con el mar, la fina arena y la naturaleza. Eso sí, vayan bien equipados porque no encontrarán chiringuito alguno. Desde el promontorio de Puntabela, las vistas de la playa del Rincón son inmejorables: un recodo terrestre con una pequeña cala al amparo de la Punta de Cueva Lobos, poblada de pequeñas barcas de pescadores. Le sigue la playa de Piedra Mala. El calor abrasador se congela ante los intensos y balsámicos azules de este mar. Enseguida llegarán a la playa de Cueva Lobos, concurrida, frente a la isla de las últimas focas monje. Si siguen, se plantarán en playa Amarilla, con su barrera de hojas de posidonia. Después, llega la playa de la Grúa, una ensenada pequeña en la que permanecen las huellas de la explotación de la piedra y del antiguo embarcadero. Atravesando territorio 'hippie', pisarán Cala Leño, pequeña playa de arena. Y, hacia el Sur, cala Desnuda, coqueta playa de la que no querrán salir, y la playa del Barranco Ancho. Una última ascensión les dejará perder la vista en Puntas de Calnegre.

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