Con la música a otra parte

Una despedida de soltera, amenizada por una charanga, en Zaragoza, una de las ciudades donde las han prohibido./R. C.
Una despedida de soltera, amenizada por una charanga, en Zaragoza, una de las ciudades donde las han prohibido. / R. C.

Gandia acaba de prohibir las charangas en la calle.Las despedidas de soltero se convierten en una 'plaga'

FERNANDO MIÑANA SUSANA ZAMORA

A Gandia se la ha conocido durante siglos como la ciudad ducal por el título recibido en el siglo XIV. También es nido de escritores cumbre de la literatura valenciana como Ausias March o Joanot Martorell. Y en su Palacio Ducal nació San Francisco de Borja. Pero en las últimas décadas ha ido cambiando su perfil. Primero se convirtió en algo así como la playa de los madrileños y, ya en el siglo XXI, su degradación llegó al punto de que se identificaba la ciudad de 75.000 habitantes con 'Gandia Shore', un 'reality' televisivo muy poco sofisticado.

En los últimos años se desparramó al lado de la playa y el paseo marítimo una oferta de ocio a la que nadie puso freno. Puro desfase. Y la moda de las despedidas de soltero y soltera que se expande por toda España irrumpió con tal estruendo que la actual alcaldesa, Diana Morant, ha decidido atajarlo de golpe. Las charangas, esas modestas bandas de música que acompañan al casadero y su cohorte de amigachos, han quedado prohibidas porque había llegado un momento en que los sábados eran insoportables para muchos vecinos, forzados a convivir con este derroche de ruido, euforia, vómitos y orín.

El odioso megáfonoLa charanga no es el único motivo de discordia
Una despedida de soltero tiene muchas formas de hacer ruido y una de las más recurrentes es el uso de los megáfonos.45euros sirven en Gandia para irse de despedida de soltero con cena espectáculo, dos copas en pubs y entrada a la discoteca con otras dos consumiciones. Por 30 euros más, alojamiento.600euros de máximo, y 200 como mínimo, es la sanción económica que puede recibir un grupo que esté armando bullicio en la calle con una charanga en Gandia. Ya se han presentado denuncias.20despedidas de soltero, aproximadamente, se pueden llegar a celebrar en Granada en los fines de semana de mayor actividad en primavera y verano. La mayoría elige para salir de fiesta la zona del centro y el Albaicín.

En realidad ya existía una ordenanza para impedir este bullicio callejero desde hace seis años, pero se hacía la vista gorda de tal forma que se había desarrollado un negocio boyante alrededor de este jolgorio desmesurado. Algunas empresas se especializaron en dar a los grupos de despedida todo lo que necesitan y ofrecen 'packs' a precios irrisorios donde se incluye alojamiento, cena con espectáculo en un restaurante -con la opción de ampliar con un o una 'stripper'-, dos copas en la zona de pubs y la entrada a una discoteca con otras dos consumiciones gratis. Y a más dinero, más actividades, como subirse a un catamarán para 150 personas, todas de despedida, con DJ, comida y tres copas por 39 euros. Si hasta se levantó un hotel, el Wonderwall, consagrado a clientes que quieren estar todo el día de fiesta.

Ahora todo eso va a estar bajo vigilancia desde que Morant decidió que había que dar un golpe de timón para conseguir «otro modelo de turismo». La concejala de Seguridad, Mediación y Convivencia del Ayuntamiento de Gandia, Àngels Pérez, explica cómo intentan acabar con este tipo de turistas. «Pretendemos que se pueda conciliar el ocio con el descanso. El turismo de borrachera no es el nuestro, aunque sabemos que acabar con esta imagen va a costar mucho. La gente está avisada de que vamos a terminar con estos comportamientos incívicos. Nosotros no estamos en contra de las despedidas, siempre que sean respetuosas y no molesten a nadie, pero los otros, los que van con la charanga, no son bienvenidos y pueden ser castigados con una multa de 200 a 600 euros. Hace dos fines de semana ya hubo 110 denuncias por diferentes motivos: ruido, botellón, mear en la vía pública, alteración del orden público...».

Este fenómeno comenzó en 2012 y se acentúa en los meses de primavera y verano, cuando la ciudad, situada a 70 kilómetros al sur de Valencia, multiplica su población hasta rondar las 200.000 personas. Ahora se quiere filtrar hasta conseguir un turismo de calidad que eclipse a los grupos de jóvenes que solo buscan fiesta loca. Y hasta se hace frente común a que la nueva edición de 'Gandia Shore' descuelgue el nombre de la ciudad para siempre para acabar con la influencia negativa que genera. «Hace unas semanas hicimos un manifiesto en el que se unían diferentes sectores de la ciudad para exigir que no se grabe y que no lleve nuestro nombre», advierten fuentes de la alcaldía.

Gandia no es un caso aislado en la efervescente costa mediterránea. Muchas ciudades son invadidas todos los sábados por grupos de jóvenes desatados que celebran su fiesta alrededor de un chico o una chica disfrazada de la manera más ridícula, bien pertrechados de bebida y, en muchos casos, escoltados por trompetas, saxofones y bombos: Salamanca, Gijón, Toledo, Granada, Bilbao...

En Zaragoza prohibieron las charangas el año pasado, algo que ya había ocurrido en Logroño y en León, donde los músicos de estas bandas amenizadoras se han quejado por el veto municipal y lamentan que las despedidas de soltero se hayan desplazado ahora a Palencia, Valladolid y Burgos.

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