Reluciente y rechinante

Un momento del concierto de Aterciopelados en el auditorio Parque Torres./Pablo Sánchez / AGM
Un momento del concierto de Aterciopelados en el auditorio Parque Torres. / Pablo Sánchez / AGM

Aterciopelados acabó su actuación en el Parque Torres dejando buena onda y con el auditorio en pie mientras repartían caramelos de café colombianos

DIEGO GARNÉS

Nuevo día en La Mar de Músicas con doble ración de conciertos en el Parque Torres. Por un lado, Aterciopelados, la mítica banda caracterizada por marcar la historia de la música popular en Colombia. Por el otro, Estricnina, formado por los artistas gaditanos Juanito Makandé y El Canijo de Jerez. Fiesta transoceánica para celebrar la música.

Para la segunda jornada del festival tocaba cruzar el Estrecho de Gibraltar y atravesar la imaginaria línea del Ecuador para meternos de lleno en Angola. Desde allí llegaban Toto St y su banda directamente a la Plaza del Ayuntamiento. Funk y blues, pero percusiones y ritmos con origen en sonidos tradicionales africanos como el kizomba o el semba. Todos van de blanco reluciente. Muchas menos sillas a pie de escenario, solo unas pocas filas al borde de las gradas del fondo. Mucho mejor, más espacio para dejarse contagiar por Toto St y solo hubo que esperar veinte minutos para ello. El sonido parecía seguir limitado en este escenario, quizás por la temprana hora (el concierto empezó a las 20.00 horas), o quizás por los vecinos... Eso no impidió que la comunicación entre público y grupo fuera en aumento minuto tras minutos. El artista dijo estar muy feliz porque pese a estar 20 años tocando, es la primera vez que está de gira. Motivo de celebración. Hasta unos recién casados espontáneos que pasaban por allí se unieron a la fiesta africana por un momento. Fue divertido.

De Angola a Noruega. Sin términos medios ni escalas. Moddi, o el también conocido como el músico de las canciones prohibidas, se presentaba sobre las tablas del Patio de Armas descalzo con su guitarra y su acompañante femenina, Katrina, al violonchelo. Presididos por dos proyectiles que hacían de floreros con margaritas amarillas. La intención de Moddi en su último disco 'Unsongs' (2016) fue recoger temas prohibidos y censurados por la guerra y la opresión de los gobiernos de todo el mundo. Sonaron una canción de las rusas Pussy Riot, Billie Holiday, el chino Nobel de la Paz Liu Xiaobo -que falleció el pasado jueves- o la dedicada al coronel israelí Eli Geva, sobre la primera guerra del Líbano en 1982, bajo título homónimo. Hasta un tema en castellano, 'Plegaria a un labrador', del chileno Victor Jara. Un canto a favor de la libertad de expresión, con una voz bastante amable y dulce.

La cosa residía en que por momentos el concierto iba tomando cariz de mitin -hablaba tras cada canción unos dos minutos en perfecto inglés-, aunque entiendo que es necesario para el proyecto que está presentado explicar la historia escondida tras cada canción prohibida.

El doble concierto del Auditorio Parque Torres protagonizado por Aterciopelados y Estricnina era el plato fuerte de esta segunda jornada. El grupo colombiano, liderado por Andrea Echeverri y Héctor Buitrago, saltó al escenario en primer lugar y puso la nota de color y sabor caribeño a la noche. Y es que colorines y lucecitas no faltaron en ningún momento, sobre todo en las videoproyecciones que poblaron todo el concierto. También en el corazón luminoso de la camiseta de Andrea y en las vestimentas del resto de la formación.

Vienen de tocar en los festivales españoles BBK, Portamérica y Río Babel, y lejos de parecer cansados, los de Colombia hicieron de Cartagena su fiesta particular con temas como 'Soy la semilla nativa', 'Luz azul' o 'Yo'. Este último, con mensaje en la letra para Residente: «Yo no quiero ser Calle 13, aquí las tengo pa'que me las bese». Por supuesto entonaron 'Re' en honor al disco del mismo nombre del grupo mexicano Café Tacuba.

Andrea no dudo en mandar saludos rechinantes y besitos aterciopelados para los colombianos, los latinos y los españoles entre los presentes, para luego acabar con un desconcertante, aunque jocoso comentario: «Aquí estamos, conquistados con conquistadores». Tampoco faltó el reciente homenaje en forma de canción para el compositor mexicano Juan Gabriel, que falleció el año pasado, con 'He venido a pedirte perdón'. Se fueron con buena onda y con el auditorio en pie mientras repartían caramelos de café colombianos y 'frisbees' artesanales que el propio grupo lanzó.

Cambio de instrumentos veloz para pasar del reggae aterciopelado a la rumba rock, el arte, el jolgorio y el descaro de los gaditanos Juanito Makandé y El Canijo de Jerez (Los Delincuentes) con su nueva formación Estricnina. Andan presentando su primer disco, 'Hemos visto cosas que harían vomitar a un muerciélago'; sin embargo, no fueron unos murciélagos los que dieron la bienvenida al grupo, sino dos astronautas que salieron al escenario lentamente tras el pitido de una sirena de emergencia y un código morse.

Todo muy bizarro, aunque nada de qué sorprenderse con estos dos artistas. Para ser sinceros, la propuesta no ofrece mucha originalidad musical, pero montan un tinglado de baile y buen rollo en un periquete. Además de esto, la calidad de los músicos, incluido Pepe Bao (O'Funkillo) al bajo y su hermano a la batería, son bazas notables en el directo. La duración exacta para no hacerse pesado y la cantidad de gente adecuada para no hacerse incómodo. La fiesta 'garrapatera' ahora ya es indie y suma público.

En esta ocasión no hubo proyecciones en la macropantalla, pero sí cuatro luces leds grandes de colores que dibujaban pequeños símbolos e incluso letras en algunas ocasiones. Sonaron 'Oye mujer', 'Tanguillos del canuto imposible', 'Caños de Meca' y hasta una versión de 'Salir' del grupo Extremoduro. «Este sitio tiene algo de magia, compadre», le dice el uno al otro con esa gracia gaditana que solo ellos tienen. «Esto quita el 'sentío'», le contesta el otro en un diálogo de colegas. Y se despiden deseando larga vida a La Mar de Músicas con el tema 'Pedaleando' y con El Canijo de Jerez corriendo enloquecido por todo el escenario.

Subida al Castillo Árabe para descubrir una nueva artista que nunca antes había escuchado, La Dame Blanche. Ella misma se autodefine como cubana negra santera. El asunto se pone interesante. Puro en la boca y toda de blanco, se deslizó serpenteando sobre las tablas. Hip-hop con acento cubano, algunos toques de reggaeton, cumbia, un puro en la boca. Acompañada en escena por un dj y un baterista, aunque este último sobrara bastante, ya que las bases fueron lo suficientemente contundentes como para infundir un buen ritmo. Aparte del puro, tampoco se separó de su flauta. Sí, también es flautista. Una pena que no pueda hacer las dos cosas a la vez. Ya estoy bailando, el flow te inundaba el cuerpo. Son las 03.30 de la mañana, hora de irse a por un puro, digo a la cama.

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