Larga vida al blues

Taj Mahal y Keb' Mo', en el escenario del Parque Almansa.
Taj Mahal y Keb' Mo', en el escenario del Parque Almansa. / R. Mellado

Taj Mahal y Keb' Mo', 'incendiaron' el Parque Almansa con una lección magistral del género americano

Alexia Salas
ALEXIA SALAS

Un porche de madera en la noche tras el trabajo terminado, una cerveza calentándose bajo la luna, y dos hombres, oscuros como la madrugada del Mississippi, dos contadores de historias, capaces de atraer igual a dios que al diablo. No hizo falta pactar con el demonio para que los dos titanes del blues, Taj Mahal y Keb' Mo', dos generaciones del género, historia, presente y futuro, se unieran en una lección magistral que incluyó algunos de los temas de su disco conjunto, 'TajMo', y una selección de los temas señeros de cada uno.

Era noche de lleno total en el auditorio Parque Almansa, de público con ganas de darse un baño de guitarras vividas y armónicas herrumbrosas. La organización pidió un paso atrás, pero a mitad del concierto, el foso ya llamaba a los devotos. Había que acercarse a los dos colosos. Desde que el abuelo del blues, con sus 75 años, apareció con sus maracas en el escenario, se intuía la química del público con este profesor de escuela y cantautor, multiinstrumentista -toca el banjo, el piano, la flauta y la armónica, varias guitarras, el chelo y el dobro- que desde los años sesenta se dedica a preservar el blues y la música afroamericana. En mexicanizado español, gastó bromas, jaleó al sobrio Keb' Mo' -«toca, toca blues», le gritaba- dramatizaba, gesticulaba divertido y cuando el ritmo se le hacía irresistible, meneaba la oronda cintura aposentado en la silla de oficinista que apenas abarcaba su contorno. El viejo bluesman se divirtió y su buen rollo se propagó entre la gente. Inevitable que tan potente carisma no ensombreciera al impecable príncipe del blues con tres premios Grammy en su haber, aunque su aportación al dúo fue irreprochable. Respetuoso con el maestro, le dio preferencia en todos los temas, pero cuando se abrazó al dobro y rasgueó con el slide, el género subió a los cielos y desde allí debieron aplaudir hasta los querubines.

Aquella voz potente como un trueno de Taj Mahal se ha recrudecido con tonalidades cavernosas que contrastan con la garganta profunda y bruñida de Keb' Mo'. Alternándose logran trenzar una combinación grandiosa en cualquiera de las variantes del blues. Ya sea en 'Paint my mailbox' o 'Leavin trunk', dos de los temas de 1967 de Taj Mahal, que eligieron para el repertorio, o en los temas más ligeros, como el 'Om sweet om' con arreglos pop souleros del disco conjunto.

El directo se convirtió en un apabullante repertorio de sonidos y matices del blues, por el continuo cambio de guitarras e instrumentos de ambos, de la eléctrica o la acústica al dobro, y de la armónica al banjo.

De Keb' Mo' repasaron apuestas seguras como 'Am i wrong', 'The worst is yet to come' o Every morning', y de Taj Mahal, clásicos como 'Queen bee' o aquel 'Take a giant step' con el sonido metálico del dobro sonando repetitivo al fondo, tan ancestral que te ata a las raíces de árboles ya muertos. Si en el disco 'Tajmo' se oye con facilidad la respiración trabajosa y pesada del sabio anciano, en directo le escuchas vacilar, apurar el aliento en los acordes largos y aullar cuando ha calentado la campanilla. Hubo momentos de contener la respiración, como los dúos en temas como 'She caught the Katy and left a mule to ride', o la interpretación de Taj Mahal en 'You don't miss your water'.

Semejantes huracanes musicales no suelen hacer justicia con las primeras partes, en este caso fue de los veteranos Pegasus, un combo de excelentes músicos catalanes que tras una impecable parte instrumental recibieron a la desbocada vocalista Monica Green, quien afinó su alarido incluso en temas tan cándidos como 'Over the rainbow'. Un comienzo estimulante para una noche redonda.

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