Un flamenco de huella y un reggae que arrastra

El grupo inglés de reggae UB40 abarrotó el Parque Torres, el viernes, en la penúltima noche del festival La Mar de Músicas./Pablo Sánchez / AGM
El grupo inglés de reggae UB40 abarrotó el Parque Torres, el viernes, en la penúltima noche del festival La Mar de Músicas. / Pablo Sánchez / AGM

El mítico grupo inglés UB40 pone a bailar al Parque Torres y Rocío Márquez sorprende en el Patio de Armas con el arriesgado y exquisito flamenco de 'Firmamento'

DIEGO GARNÉS

El nombre de UB40 procede del formulario del paro de Reino Unido y quién les iba a decir el éxito que conseguirían con su música. Los ingleses han vendido más de setenta millones de discos en casi cuatro décadas de trayectoria y han colocado más de cincuenta canciones en las listas de éxitos de Inglaterra. Empiezan con 15 minutos de retraso, no se sabe muy bien el motivo. Pero claro, los reyes del reggae europeo por excelencia pueden permitirse estas cosas. Los nueve músicos ya están sobre el escenario y empieza el «party time», como ellos mismos dicen. Si no se han vendido todas las entradas, poco ha faltado, porque el Parque Torres está bien poblado con ganas de baile. Vale, sí, finalmente todo vendido sobre la bocina, confirman desde organización. El Parque Torres lleno hasta arriba. Empiezan con 'Foof for thought', a la que siguen 'Maybe Tomorrow' y 'Come back darling'. «Hay que ponerse de pie, esto es reggae music, dance music», animan los UB40, y dicho y hecho, pero ya muchos y muchas estaba de pie dándolo todo desde el inicio del 'show' (fans incondicionales del grupo). Sin embargo, otros tantos seguían anclados a sus asientos disfrutando del espectáculo sin pestañear, entre los que me incluyo.

Aunque Duncan Campbell lleva la voz cantante, en dos temas del 'show', Earl Falconer agarra el micro y aumenta el baile, dando un giro hacia el 'dancehall', por ejemplo para la canción 'Reggae music'. 'Boom shakala' es una auténtica fiesta para la gente, pero sigo sentando. A este reggae le falta algo. La fantástica sección de vientos del grupo (dos saxos y una trompeta) se viene hacia delante y deja de estar en lo alto de la tarima para intentar caldear el ambiente. Acercándose al final, todos están en la primera línea de fuego soltando los 'hits' más conocidos, como su exitosa versión de 'Red red wine', también 'Kingstom town' y para cerrar 'I can't help falling in love with you' coreada por el público hasta el fin. No estuvo mal, aunque el reggae descafeinado e incluso melódico de la formación, recuerda por momentos al baile final de una boda cualquiera con tus padres, tíos y abuelos bailando de aquella forma. Con los típicos pasos de baile de señor mayor en escena.

En el Patio de Armas vivimos una velada de flamenco sentido y profundo, a veces místico y, casi todo el tiempo, sobrenatural e innovador, por parte de la onubense Rocío Márquez. Sin raíces flamencas en su familia, la joven y guapísima Rocío se alza toda de blanco en La Mar de Músicas y presenta 'Firmamento', un álbum de flamenco valiente y poderoso. La parte masculina de este disco la ponen Raül Refree, como productor, y los músicos Antonio Moreno, a la percusión, Juan Jiménez, al saxo y Dani B. Marente, al piano. Las letras tienen nombre de mujer, las de la propia Rocío, así como las de otras mujeres, como por ejemplo Christina Rosenvinge. El concierto arranca con su pianista rasgando con un hilo metálico las cuerdas del piano de cola, creando un sonido tenebroso e intrigante, para hacer sonar 'Nana'. En las tablas, una multitud de instrumentos (xilófono, timbales, bombos, batería, saxofón, piano de cola...) y solo tres músicos, pero ninguna guitarra (algo que sorprende). De hecho, en 'Firmamento' no hay guitarras. Entre fandangos, milongas y bulerías siguió la artista con 'Son flúor tus ojos', 'Tierra y centro' o 'Gritos sordos'. Podremos disfrutar de ella también en la próxima edición del Cante de las Minas (del 2 al 12 de agosto en La Unión). Muy a destacar es que tenga el apoyo de las cantaoras Silvia Pérez Cruz y Rosalía, ambas en auge en la actualidad y con el beneplácito de la audiencia más joven.

La penúltima jornada de La Mar de Músicas la inició el ecuatoriano Mateo Kingman, quien publicara el año pasado su álbum debut, 'Respira', uno de los mejores disco del año para la prensa especializada. Referencias a la naturaleza, a la selva, la flora, y los animales, tanto que apareció sobre escena con unas alas gigantes a sus espaldas. El disco, la verdad, es fresco, amazónico; son sonidos urbanos, electrónicos y toques de tradición. Pero, en el directo, es diferente, sobre todo se nota a la hora de las partes rapeadas, donde Mateo no llega, le falta el aire, lo que no impidió que la gente bailara en la Plaza del Ayuntamiento, ahora ya sin sillas, solo con las gradas.

Tras el concierto de UB40, ¿a quién no le apetecía una buena verbena electrolatina? Pues a todos, porque nos trasladamos rápidamente del Parque Torres a lo alto del Castillo Árabe y aquello acabó convirtiéndose en la mejor fiesta. La formación de Colombia trae lo mejor de los sonidos afrocaribeños como cumbia, champeta y bullerengue, reinterpretándolos a su especial manera y metiéndole una inyección de rap, house, techno, breakbeat o scratcheo. Ataviados con trajes rojos escandalosos con elementos indígenas, nos trajeron el caribe colombiano y ¡vaya, nadie se resistió! Y eso que se agotó la cerveza en la barra y hubo colapsos para pedir. No llegué a Meneo, pero basta un vistazo a las redes sociales para comprobar que acabó saltando desnudo con su gameboy delante de un buen número de fiesteros.

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