«Para la vida no soy Superlópez, qué va, qué va»

Miguel Ángel López, en la playa La Regia, en Campoamor. /Vicente Vicéns / AGM
Miguel Ángel López, en la playa La Regia, en Campoamor. / Vicente Vicéns / AGM

Miguel Ángel López. Atleta

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

Se cree a pies juntillas lo que dice Machado: «Se hace camino al andar». Miguel Ángel López (Llano de Brujas, Murcia, 1988), en la élite de la marcha atlética en la distancia de 20 kilómetros, logró en 2015 la medalla de oro en el Campeonato Mundial de Atletismo celebrado en Pekín. En cuatro ocasiones -2012, 2013, 2014 y 2015- ha sido elegido Mejor atleta español del año. Es todo un señor.

-¿Cómo está?

-De vacaciones; ya tenía ganas y las necesitaba. Las pillo en un momento bueno, porque me encuentro bien emocional y físicamente.

«Me gustaría llegar en 2020 a los Juegos de Tokio, pero tengo claro que pueden pasar muchas cosas hasta entonces»

-¿Qué hace estos días?

-¡Lo que me apetece! Mi novia y yo queremos hacer un viaje, aunque no sabemos si tirar para Asia o para América; pero como Daniela es enfermera y está todavía trabajando, nos iremos a finales de septiembre. Mientras tanto, si me apetece me apunto al plan que me surge, y sobre todo me dedico a descansar y a estar con mi familia, que es mi mejor plan. Llevaba mucho tiempo ya fuera de casa. Además, yo agradezco mucho los ratos tumbado en el sofá sin hacer nada.

-¿Decepcionado?

-¿Por haber quedado décimo en Londres [en los recientes Mundiales de Atletismo]? No, no estoy decepcionado. Los Juegos Olímpicos de Río [en 2016] sí que fueron muy decepcionantes porque esperaba un resultado mucho mejor -de hecho yo soñaba con la medalla de oro-, y me quedé muy por debajo de esa ilusión. Cuando compites y tienes la sensación de que no lo has dado todo, porque ese día no te encuentras bien por lo que sea, la sensación es amarga. Pero si compites al cien por cien y al final no eres el primero, te queda la satisfacción de haber hecho todo lo que has podido, aunque te hayan ganado. Ganar depende de muchos factores.

-¿Y en Londres lo dio todo?

-Bueno, di todo lo que tenía en ese momento, y me valió para ser décimo. El nivel de la carrera fue muy alto, pero salí contento porque me sentí competitivo de nuevo, aunque es cierto que no estoy al nivel de hace dos años cuando gané el Mundial [medalla de oro en Pekín]. Lo más importante es que estoy sano y con muchas ganas, y eso para empezar una nueva temporada está bien.

-¿De qué tiene la sensación?

-De que el mundo no se acaba porque haya quedado décimo, para lo cual también hay que estar entre los mejores. La sensación de desastre casi total la tuve más en Río, porque en la carrera de 20 kilómetros quedé undécimo, y la de 50 kilómetros no la pude terminar por problemas físicos. Eso sí fue duro, porque no me podía ni imaginar que pasaría. La desilusión fue muy grande, y ha influido en que este año haya sido difícil, un año raro porque he tenido que reconstruirme poco a poco, sobre todo mentalmente. He tenido que luchar contra una sensación extraña, no sé si de miedo o de qué.

-¿Qué momento fue terrible?

-En Río sentí una tristeza como he sentido pocas veces en mi vida, un vacío que desconocía. Cuando, tras la prueba de 20 kilómetros, regresaba en autobús hacia la Villa Olímpica, de pie porque no quedaban asientos libres, tenía la sensación de que estaba viviendo una pesadilla.

-¿Con quién estaba deseando hablar?

-Mi familia no estaba allí, y deseaba hablar, poder decirle que estaba bien, que no se preocupasen. Llamé a mi madre [Fini Nicolás] y a mi novia.

-¿En qué orden?

-No me acuerdo, que esto lo van a leer ellas y luego tengo lío [risas]. Bueno, llamé a mi madre. Y me tranquilizó mucho. «No pasa nada, te queremos igual», me dijo. No hubo ningún reproche. Hablar con mi madre me tranquiliza. Ahora, en Londres, sí que estuvieron mi familia y mis amigos animándome. Y como ellos sí que se vinieron un poquito abajo porque esperaban que lo hiciese mejor, al final fui yo el que tuvo que animarlos cuando fui a verlos. La verdad es que no tuve sensación de fracaso porque creo que hice una buena competición.

-¿Qué tal le sienta que le llamen Superlópez?

-[Risas] Bien, lo agradezco porque la gente me llama así con mucho cariño. Lo que pasa es que cuando las cosas no salen bien, lo de Superlópez puede sonar un poco a cachondeo [risas].

-¿Es muy Superlópez a la hora de enfrentar la vida?

-En el deporte sí, pero para la vida no, qué va, qué va, todo lo contrario. Soy una persona de lo más normal. No creo que sea inseguro, pero sí que pienso y analizo muchísimo las cosas hasta que tomo una decisión. No soy muy decidido, ni muy impulsivo, ni muy atrevido, ni especialmente valiente, ni por supuesto ningún superhéroe.

-Pero sí timidísimo.

-Sí, timidísimo lo soy mucho, aunque antes, y ya sé que puede parecer imposible, todavía lo era mucho más. Me daba vergüenza casi todo. Con la edad me he ido abriendo un poco más, pero solo un poco y muy despacio.

-¿Qué más es?

-Soy muy cabezón, muy testarudo; si se me mete algo en la cabeza es muy difícil quitármelo, si me empecino en algo no me bajo del burro fácilmente; y eso que puede que en la mayoría de los casos no tenga razón. También soy flexible a la hora de tener que adaptarme a las circunstancias.

-¿Cariñoso?

-Muy cariñoso, sobre todo con mi familia y especialmente con mi madre. Con mi novia también soy cariñoso, claro [risas] y muy romántico, aunque no tan detallista como debería; no es que sea dejado, pero sí muy despistado.

-¿Cómo es su relación con su madre?

-Muy especial. Mis padres se separaron cuando mi hermana tenía 13 años y yo 9 años. Para mí, ha sido fundamental tanto en lo personal como en lo deportivo, porque no creo que hubiese llegado hasta aquí sin su empeño, su apoyo, su fe en mí. Siempre ha estado a mi lado. Llegó un momento, con 13 o 14 años, en el que tuve que decidir si seguía con el atletismo ya en plan más serio. Ella fue decisiva en el sí. Mi madre es muy buena persona, tiene un gran corazón y cuesta mucho trabajo verla enfadada; siempre está bien, o eso aparenta para no preocuparnos. Y es una luchadora: sacar a sus hijos adelante, la enfermedad...; ahora está muy feliz porque mi hermana hace año y medio que la hizo abuela. Yo soy tío de un sobrino precioso.

-¿Qué prefiere?

-Prefiero escuchar a hablar yo.

-¿Qué no haría?

-Hacer publicidad de un productor que no me gustase, por mucho que ese patrocinio me viniese bien.

Más de dos segundos

-¿Qué no se le pasa por la cabeza?

-No se me pasa, y si se me pasa no dejo que ese pensamiento dure más de dos segundos, hacer el mal a nadie de forma consciente. Yo no tengo una mala intención con nadie, y lo digo porque es la verdad. Me han educado en el respeto a los demás y en intentar aceptar a cada uno como es, y me gusta intentar comprender por qué la gente actúa de una manera u otra. También le debo al deporte algunos valores que me ha dado y que son muy beneficiosos para el día a día: la disciplina, el esfuerzo para conseguir un objetivo, el no hacer trampas para llegar a la meta...

-¿De qué tiene la suerte?

-No siento envidia de nadie, y soy feliz con lo que hago y con lo que tengo.

-¿A veces qué?

-A veces, como a todo el mundo, se me puede ir la olla un poco. Todos tenemos defectos, si solo tuviésemos virtudes no seríamos humanos y sería todo muy aburrido; los defectos nos permiten ayudarnos unos a otros y, al final, que nos complementemos entre todos está muy bien.

-¿Qué tiene muy claro?

-Que el haber sido menos tímido me habría ayudado, sin duda, a disfrutar más de las cosas.

-¿Ingenuo?

-Ya no tanto, pero lo he sido mucho. La edad me va haciendo más desconfiado. Pero soy noble, tiendo a pensar que la gente va de buena fe. La lanzadora de peso Úrsula Ruiz me dijo una vez que yo analizaba mucho a las personas, pero siempre buscando su lado bueno. Quiero ir por la vida relajado, y no sospechando de la gente.

-¿Qué tiene comprobado?

-Que nuestro cuerpo tiende a la pereza y que hay que vencerla. Conforme pasa el tiempo, cada vez cuesta más ponerse en forma y cuidarse.

-¿Cómo es su alimentación?

-Saludable y variada. De pequeño era un desastre para comer, no me gustaban ni el pescado, ni muchas cosas. Recuerdo que disfrutaba comiéndome una base de pizza sin tomate, ni queso, ni nada. Ahora ya no soy tan especial, la buena comida me gusta toda. Lo que procuro es no coger peso.

-¿De qué viaje no se olvida?

-Para una gran competición que teníamos en México, nos concentramos en Arizona, junto a mi entrenador José Antonio Carrillo, Juanma Molina, Benjamín Sánchez y yo. Fueron tres semanas estupendas, y aprovechamos para ir a Las Vegas y a ver el Gran Cañón del Colorado.

-¿Qué tiene en mente?

-Cuando llegue el momento, y tengamos una estabilidad apropiada mi novia y yo, me gustaría mucho tener hijos. Espero con ilusión ese momento en el que daré el paso más importante que se puede dar en la vida: ser padre.

-¿Qué no necesita?

-Teniendo lo justo para vivir cómodamente, no necesito tener un barco, ni un jet privado, ni una mansión. La verdad es que no.

-¿Su equipo de fútbol?

-Siempre he sido del Barça.

-¿Qué hará en el futuro?

-No sé qué haré cuando deje el deporte, ya veremos. Sigo estudiando en la UCAM, a la que le estoy muy agradecido por su patrocinio y por la gran labor que hace a favor del deporte español, Ciencias de la Actividad Física y el Deporte.

-Dígame.

-Me gustaría llegar en 2020 a los Juegos de Tokio, pero tengo claro que pueden pasar muchas cosas hasta entonces. Sé que puedo exprimir más mi carrera deportiva, y que en 50 kilómetros me queda todo por conseguir. Voy a por ello.

1 -¿Un sitio para tomar una cerveza? -Placica Bar, el bar de mis suegros
En Murcia.
2 -¿Un concierto inolvidable?
-Me hubiese gustado ir a uno de Michael Jackson.
3 -Libro para el verano
-'El límite', de José Miguel Gaona.4 -¿Qué consejo daría? -Siempre se puede.
5 -¿Su copa preferida?
-Gin-tónic.
6 -¿Le gustaría ser invisible?
-Sí, por qué no.
7 -¿Un héroe o heroína de ficción?
-Los Power Rangers.
8 -Un epitafio
-[Prefiero no pensar en ello todavía].
9 -¿Qué le gustaría ser de mayor?
-Feliz.
10 -¿Tiene enemigos?
-Declarados no, pero no lo sé.
11-¿Lo que más detesta?
-La mala intención.
12 -¿Un baño ideal?
-En La Manga.

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