«Podría vender el club y vivir la vida, pero no lo hago»

Paco Belmonte, con sus perros 'Lega' y 'Perla', en Cala Flores (Cabo de Palos)./Pablo Sánchez / AGM
Paco Belmonte, con sus perros 'Lega' y 'Perla', en Cala Flores (Cabo de Palos). / Pablo Sánchez / AGM
ESTÍO A LA MURCIANA

Paco Belmonte. Presidente del Cartagena

César García Granero
CÉSAR GARCÍA GRANEROMurcia

Dejó el periodismo, un ruedo que ya es ceniza, y llegó al tremedal del fútbol, donde las ha vivido crudas y maduras. Estando en el Ciudad un jugador lo llamó una noche gimoteante. Necesitaba dinero y fue al cajero a darle 300 euros de su bolsillo. Al acostarse le entró un pálpito. Se levantó como un resorte y se fue al bar donde sabía que podía estar y donde efectivamente estaba: el jugador había sacado los 300 euros y se daba a la noche sin tapujos, invitando a copas a todo cristo. «Lo agarré de la pechera y... Al día siguiente lo eché». Pero aquellas nieves quedaron atrás y hoy sale el sol por Cartagena. Un día sacó los 90.000 euros que tenía ahorrados y se dijo: «Me la juego, compro el club». Ahora podría venderlo por varios millones y pegarse la vida padre, pero Paco Belmonte (Murcia, 1977) es de todo menos mansurrón: no sabe estarse quieto. «Ya he rechazado dos ofertas, no sé vivir sin hacer nada». De espíritu inquieto y nervioso, se relaja sacando a sus perros y contando monedas. Trabaja trece horas al día y lleva varios años sin pillar ni tres días de vacaciones, pero asegura estar en el momento más almibarado de su vida. ¿Por qué?

-¿Queda algo del Belmonte periodista?

-Siempre queda algo. Al margen de lo que hagas, da igual que cojas melones o seas presidente de un club de fútbol, sigo teniendo ambición y ganas de mejorar, como cuando era periodista.

«¡Claro que hablo con mis perros! Y nos vestimos todos con la camiseta a veces». «Puse 90.000 euros de mis ahorros para comprar el Cartagena»

-Pero no volverá al periodismo.

-No, está claro. Hace ya diez años que lo dejé y lo sigo llevando dentro, pero no me planteo volver.

-¿No tiene la sensación de que los periodistas metidos a directivos se mosquean con sus excompañeros más que los que no lo fueron?

-Sí, sin duda. A mí mis mayores mosqueos no me llegan con las críticas, me llegan porque yo creo que yo lo habría hecho de otra forma. Además, creo que el periodismo ha bajado su nivel a la hora de confirmar las noticias.

-¿El periodismo de ahora es peor que el de su época?

-Sí. No sé si hay peores profesionales, pero sí peores informaciones. Hay un interés por la inmediatez sin corroborar nada que lo está empobreciendo.

-¿Cómo fue su entrada en el Cartagena?

-Fue un proceso. Tras volver del Leganés veía mucho fútbol y empecé a pensar en entrar en un proyecto. Incluso con los negocios de hostelería seguí viendo mucho fútbol y me planteé el Cartagena porque había muchos problemas económicos. Me informé para ver si era posible la entrada y un día di el paso y pedí información a quienes eran propietarios. Era abril, había que entrar ya y tiré de ahorros. Me dije: «En puesto de comprarme un ático, vivo de alquiler y entro a ver cómo sale».

-Y alquiló...

-Sí, no tengo hipoteca ni quiero. Los únicos recibos que pago mensualmente son los del agua, el teléfono y la luz. No pago nada más, ni coche, ni casa, ni nada. Vivo de alquiler en Murcia y en la playa para veranear. En su día tuve una casa, pero la vendí en plena crisis, saqué más de 100.000 euros y me planté.

-¿Cuánto puso en el club?

-Mío, por encima de 90.000 euros que saqué yo, de mis ahorros. A partir de ahí pues ya fue darle forma, atravesar situaciones complicadas y luchar mucho hasta llegar aquí. Ahora es una empresa propia, podría venderla mañana y ganarle dinero.

-¿Cuánto podría sacar si vende ahora el Cartagena?

-En los últimos meses he rechazado dos ofertas y la mayor era por seis millones de euros.

-¿Serían todos para usted o tendría que pagar parte a su socio del Leganés, Felipe Moreno?

-Si vendo me podrían quedar libres 4 o 5 millones.

-Se podría pegar la vida padre.

-Sí, sin duda, pero no lo hago. Tuve la oportunidad y dije que no. En diciembre del año pasado me llegó esa oferta de capital extranjero. Podía haber seguido como presidente o director deportivo, con un contrato de la leche y haber vendido todas las acciones a capital extranjero, pero no quise.

-¿Presidir un palco aumenta el ego?

-A lo largo de mi vida he buscado la sonrisa donde estuviera, hubo un momento en que fue en hostelería sirviendo hamburguesas y fui feliz, y ahora es en el fútbol. No lo hago por decir que soy el presidente y salgo en el periódico. Mi ego personal no me lleva a esto, sino a buscar la felicidad y crecer.

-¿Volvería a poner cervezas?

-Sí, no se me caerían los anillos. De hecho, estoy viendo varios proyectos de hostelería; si no me meto es por tiempo, pero no me importaría poner cañas tres días a la semana, aunque sea el presidente del Cartagena.

-¿Algún proyecto nuevo?

-Me han intentado llevar a otros clubes dos veces, donde ganaría más que aquí. En Cartagena hay gente que cree que ganamos un pastizal, pero lo único que tenemos Manolo [Sánchez Breis] y yo es un sueldo normal y corriente.

-¿Cómo hace alguien tan joven como usted para hacerse respetar por todo un vestuario?

-Sé cómo hablarle a los jugadores. Al jugador hay que hacerle sentirse importante y decirle la verdad.

-¿Su mayor equivocación?

-Cuando dejé el periodismo y empecé con el Ciudad de Lorquí pensé que la había cagado. De 24 meses nos tiramos 20 sin cobrar. Yo estaba casado entonces y con hipoteca y se me podía complicar la vida. Lo acabé solucionando por vía judicial, pero me pasé muchas noches llorando. Recuerdo que subía a casa vomitando por el estrés del trabajo.

-¿Llegó a deber mucho?

-Yo era la cabeza visible del proyecto y resulta que era el primero al que le debían dinero. Me hizo sufrir mucho y engordé como 10 o 12 kilos, pero de sufrir, quizá me daba por comer, ya ni me acuerdo, pero subía llorando a casa cada noche.

-¿Llora a menudo?

-No, en el último año y pico solo por la muerte de mi padre, que fue muy rápida. Se lo llevó un cáncer de pulmón en 40 días.

-¿Cómo fue?

-Pues del todo inesperado. Él dejo de fumar hace 25 años y de repente empezó a sentirse con fatiga. Un día fuimos al Morales Meseguer y le dijeron que tenía que quedarse ingresado. Le diagnosticaron el cáncer, un grado 3.

-¿Qué recuerda de esos días?

-Pues la noche antes, cuando le dieron la quimio, perdió la mirada y no lo he olvidado. Al día siguiente el pobre murió y eso me hizo cambiar mi pensamiento en muchas cosas. Te hace ver la vida de forma distinta, sobre todo en el trato con mi madre. Intentas disfrutar con ella cada momento porque otro día puede que no esté.

-¿Es sentimental?

-Mucho. Soy apasionado para todo lo que hago. Me afectan las cosas.

-¿Qué le afecta?

-Las cosas de mi familia, claro, y mis perros, 'Lega' y 'Perla', que son mi pasión. A mí me da igual que haya un partido o esté de fiesta. Mi perros salen cuatro veces al día, aunque tenga que venir del otro lado del mundo. Me dan mucha tranquilidad. Llegas, los atas, los sacas y te olvidas de todo. Incluso les cuentas las cosas y hablas con ellos.

-¿Habla con sus perros?

-Sí, claro. Y nos ponemos partidos grabados y a veces la camiseta, como el día del ascenso del Lega a Primera. Por eso se llama 'Lega'. Lo saqué de una perrera cuando estaba en Madrid. Y 'Perla' apareció un día en la puerta del bar que tenía en Murcia y la trajimos a casa. Vino preñada y ya no salió de casa.

-¿Qué piensa de los que llega el verano y los abandonan?

-Pues que son unos sinvergüenzas. Un acto de amor se demuestra igual en una persona o en un animal.

-El fútbol es muy voluble. ¿Está preparado para que se acuerden de su familia en el palco?

-Creo que sí, pero no estoy preparado ni nunca voy a digerir que se pongan a insultarme a la salida del campo. Dejaría el club y me iría a mi casa. Trabajo demasiado como para que alguien haga eso. Trabajo 24 horas al día como para que alguien me diga 'hijo de puta' porque una pelota no entre. No sería justo.

-¿Vive mejor ahora que de periodista?

-Conozco a mucha gente en el fútbol que vive muy bien, pero no es mi caso. Para mí es mi empresa y tengo que cuadrar unos números. Soy un trabajador.

-¿Cuántas horas echa?

-No trabajo menos de 12 o 13 horas al día. En el 'playoff' contra el Barça, cuando llegué al Mini Estadi me tuvieron que atender porque llegué vomitando. Y al acabar me vine a Murcia directo al hospital. Eso fue el sábado y el lunes estaba en el Cartagonova planificando esta temporada. Padezco dolores de cabeza por la presión, y los dolores me provocan vómitos, así que no es oro todo lo que reluce.

-¿Y qué hace para calmarse?

-Varias cosas. He recuperado del año 2004 una PSP rosa con un juego de golf antiguo que me relaja antes de acostarme. Eso, un poco de música, bajar a los perros..., ah, y otra cosa, cada día al llegar a casa saco todas las monedas y las echo a una caja, solo las de céntimos. Y tengo un montón. Me relaja mucho. Ahora puedo tener 400 o 500 euros sin llevar al banco solo en monedas de céntimos. Cada 6 o 7 meses las llevo al banco. Eso me relaja mucho cada noche.

-¿Duerme poco?

-Sí. Muy poco. Todos los días antes de acostarme repaso correo y redes sociales. Por la mañana, en la misma cama, lo mismo. Me he vuelto demasiado meticuloso. Me gusta llevarlo todo como muy ordenado.

-¿Se toma vacaciones?

-No. A mí no me digas que nos vayamos dos semanas a Indonesia porque sé que al tercer día cojo el avión y me vuelvo. Desde que estoy en el Cartagena no he cogido ni tres días seguidos de vacaciones.

-¿Y cómo lo lleva Ana García Salvago, su pareja?

-Supongo que regular, pero lo entiende. Yo la he ido metiendo en el fútbol y es consejera del club, aunque los días de partido, como dice que no me aguanta, ha decidido vender entradas y hasta después del descanso no ve el partido.

-¿Qué es lo que más le gusta de ella?

-Que entiende que soy decidido y lo defiende y apoya. Valora el valor y la ilusión que pongo a las cosas. Ella me gusta porque es una persona formada, que es periodista, sabe idiomas y tiene inquietudes: es profesora de yoga, de reiki, está en un club de lectura...

-¿Es romántico con ella?

-Cada vez menos, aunque intento tener detalles, como compartir una botella de vino que a ella le gusta o estar pendiente de si le gusta tal o cual libro, por ejemplo.

-¿Quiere tener hijos?

-No tengo tiempo. No es una prioridad ni lo va a ser. No me veo yendo con un niño a un parque o ese tipo de cosas.

-¿Qué es para usted Manolo Sánchez Breis [actual mánager general del Cartagena]?

-Es como un hermano. Íbamos juntos al instituto y hasta ahora hemos vivido de todo. Como con cualquier hermano, tenemos confianza y discutimos mucho, más de lo que la gente pueda pensar porque somos muy distintos. Yo soy más ordenado y él, más del momento, del día a día, pero no concibo muchas partes de mi vida sin Manolo, por su corazón y bondad. Manolo no tiene dos caras, eso es lo mejor, que te dice todo, pero nunca te va a fallar.

-¿Cuál es su punto débil?

-He notado un cambio que a la gente le puede sentar mal. Me he vuelto más meticuloso, no aguanto determinadas cosas. Por ejemplo, voy a un restaurante y, si me siento y tardan cinco minutos en atenderme, me levanto y me voy.

-¿Cuál ha sido el mayor acierto de su vida?

-Sin duda, comprar el Cartagena. Ahora soy una persona feliz, porque hago lo que me gusta y he tenido recompensa al riesgo que asumí.

-¿Y cómo se ve dentro de veinte años?

-Pues me veo tranquilo, con dos perros y viviendo en una casa quizá en la playa. No me veo con 65 años dirigiendo un club de fútbol. Llegará un momento en que me haré a un lado.

1. -¿Un sitio para tomar una cerveza?
-La Tasca del Tío Andrés.
2. ¿Un concierto inolvidable?
-Funambulista.
3 -Un libro para el verano
-'El periodista deportivo', de Richard Ford.
4 -¿Qué consejo daría?
-La constancia te lleva a la felicidad.
5 -¿Cuál es su copa preferida?
-De vino.
6 -¿Le gustaría ser invisible?
-No.
7 -¿Un héroe o heroína de ficción?
-Tintín.
8 -Un epitafio
-'Donde pasas el verano pasarás el invierno'.
9 -¿Qué le gustaría ser de mayor?
-Feliz.
10 -¿Tiene enemigos?
-Algunos envidiosos.
11 -¿Lo que más detesta?
-A los gandules.
12 -¿Un baño ideal?
-Cala Flores.

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