«Lo último que hace falta es correr»

Marta Nieto, fotografiada en La Manga Club./Antonio Gil / AGM
Marta Nieto, fotografiada en La Manga Club. / Antonio Gil / AGM

Marta Nieto, actriz y profesora de yoga

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

Marta Nieto (Murcia, 1982), actriz y profesora de yoga. Su reciente trabajo en 'Madre', el cortometraje del cineasta Rodrigo Sorogoyen ['Que Dios nos perdone' (2016)], le está proporcionado un río de elogios y de satisfacciones. Muy pronto verá la luz su libro 'Trucos de yoga' (editorial Now Books). Cuando pasa junto a ella el viento que agita la cebada, procura acariciarla muy suavemente, sin molestarla, con ternura.

-¿Qué ha podido comprobar?

-Que jugar es una cosa muy seria, sobre todo cuando lo haces con niños.

«Soy un desastre con el dinero, me da exactamente igual, aparece y desaparece en mi vida constantemente. No soy una persona muy consumista, no me interesan las cosas, ni acumular...»

-Pida un deseo para usted.

-Paz: de cuerpo, alma y mente.

-Dígame algo.

-Hay dos días importantes en la vida: el día en el que naces y el día en el que descubres para qué.

-¿Con qué está de acuerdo?

-Lo último que hace falta es correr.

-¿Qué tiene clarísimo?

-Lo que quiero y lo que no, y también que aspiro a ser buena gente todos los días y a todas horas.

-¿Vive como desea?

-Hay muchas cosas que todavía quiero conseguir, evidentemente, pero miro a mi alrededor y todo lo que me rodea me produce satisfacción, mucho amor y mucha alegría. Espero que siga siendo así.

-¿Qué es lo mejor de todo?

-Tengo un hijo maravilloso, León, que tiene 6 años y ya es una 'personita' con la que puedes dialogar; es un ser lleno de cosas hermosas, de amor y de luz. ¿Qué le voy a decir yo de él? [Risas]

-Lo que quiera.

-Pues que me encanta que tenga mucho sentido del humor. León es un maestro del que aprendo todos los días. Ya sé que es normal que todas las madres crean que sus hijos son los más guapos, los más buenos y los más listos, pero siento decirles, desde mi absoluta objetividad, que solo yo llevo razón [risas].

-¿Y ahora qué?

-Ahora considero que vuelvo, por fin, a tener la libertad que tenía antes de que mi hijo naciera.

-¿No han sido fáciles estos años?

-No me quejo en absoluto, pero las cosas fueron distintas a como yo esperaba. Su padre y yo nos separamos cuando León tenía ocho meses, pero tengo una familia maravillosa que siempre me apoya en todo y además, y esto es lo más importante, León siempre ha sido un niño muy querido por ambos. Su padre y yo nos llevamos bien, y tiene muy integrado que estamos separados.

-¿Qué ha sido una suerte?

-Mis amigos lo son, y no le digo ya la suerte que he tenido conociendo a Rodrigo [Sorogoyen]. Es un novio maravilloso, al que admiro enormemente y que me inspira todo el tiempo. Ahora sí que siento que he encontrado a alguien con quien puedo construir una vida en común desde un sitio sereno, alegre e intenso también.

-¿Qué fue un acierto?

-Compaginar la interpretación, que me encanta, con ser profesora de yoga, que también. Cuando tengo épocas en la que no me llegan los proyectos que me gustaría, ahí está el yoga.

-¿Qué le enganchó del yoga?

-Me hace mejor persona y mejor actriz, me ayuda a tener mayor capacidad de concentración y también a tener el cuerpo preparado para los retos que me lleguen. Recuerdo que, hace años y por mi profesión, se me unía la obligación de tener que estar guapa con el hecho de que yo era muy ansiosa, y tartamudeaba, y era muy tímida. Con el yoga he conseguido equilibrar esa necesidad de sentirte bien y de lucir bien, con el convencimiento de que la belleza es una actitud. Tú emanas sensaciones y percepciones según te sientas y te veas a ti mismo.

-¿De qué está convencida?

-De que ahora empieza lo bueno. Sé que estoy muy bien preparada como actriz, porque me lo he trabajado muchísimo.

-¿Qué no sirve para nada?

-La queja permanente, el lamento sin fin, el alimentar la negatividad. He llegado a aprender que hay algo que sí que está en nuestra mano: convencernos de que es necesario entender que lo importante es lo que haces con lo que te pasa. Lo que te ha pasado ya no se puede cambiar, pero a partir de ahí puedes optar por hundirte o por crecer, por quedarte en el agujero o por salir adelante y sumar en tu proceso de aprendizaje. Entrar en el lamento, en el drama, implica desarrollar una actitud que no es práctica, que va contra ti. No soluciona nada echar balones fuera. Yo no sería ni la mitad de buena actriz que creo que soy ahora -y lo digo con humildad- si no me hubiesen pasado cosas que no eran las que yo deseaba. He estado muchas veces a punto de interpretar personajes que para mí eran lo mejor que me podía suceder; a punto, a punto, pero al final nada.

-¿Qué se propone?

-Intento ser la mejor actriz posible, la mejor madre posible, la mejor amiga posible, la mejor pareja posible...; me equivocaré, por supuesto, pero mi intención es esa.

-¿A qué no está dispuesta?

-Jamás me he planteado, y no estoy dispuesta a lo contrario, pisar a nadie para quitarle nada, ni para dejarlo atrás, ni para salir yo beneficiada de algún modo.

-¿Cuándo descubrió que quería ser actriz?

-El día en el que me subí a un escenario. Tenía 14 años. En Maristas representamos 'Entre mujeres', de Santiago Moncada. Me dije: «¡Esto es lo que yo quiero hacer en mi vida!». De pronto, fue como si me hubiese caído un ladrillo en la cabeza y lo hubiese visto todo claro.

-¿Tenía que ser un ladrillo?

-[Risas]

-¿De qué se dio cuenta a tiempo?

-De que tienes que saber repartir bien tus energías. Por mi carácter, tiendo a querer solucionar tu queja, a querer solucionar tu vida; y, de repente, hace unos años me reconocí rodeada de personas a las que dedicada toda mi energía: que si yo te hago la mudanza, que si te llevo el niño al 'cole', que si luego te hago la comida...; aquello, así planteado, no tenía sentido: era puro ego enmascarado de «yo te ayudo».

Libros, cine...

-¿Se ha movido por dinero?

-No. Para bien o para mal, y en mi familia le dirán que es un defecto que tengo [risas], soy un desastre con el dinero, me da exactamente igual, aparece y desaparece en mi vida constantemente. No soy una persona muy consumista, no me interesan las cosas, ni acumular...; mis lujos son muy sencillos: unas cañas con los amigos, libros, cine... Aunque, bueno, tengo que decirle que vivo en el lujo absoluto porque realmente hago lo que me apetece.

-¿Cómo se cuida?

-Hay dos cosas que funcionan muy bien. Una es que creo que mantener un estado de equilibrio pasa por dedicar todos los días un ratito a respirarte, a estar contigo, algo que resulta muy placentero. Escucharte tú, respirarte tú, porque la respiración es una maestra que, además, está ahí siempre contigo. Si la tienes agitada, tu mente se agita; y si la tienes calmada, tu mente se relaja. Aprender de manera física a relajar la mente es un regalo total. Y otra cosa muy importante es la alimentación: si yo como mal, que me encanta comer mal, luego me encuentro fatal, voy al baño también mal y me noto pesada. Una máxima de Gandhi dice: «Para ir al mundo interior hay que ayunar». Yo soy vegetariana y he integrado el ayuno en mi vida. La sensación más clara, y satisfactoria, que tuve cuando me hice vegetariana fue la de tener menos confusión mental, a la que se sumó también la disminución de la tendencia a la ira.

-¿Usted se ha sentido discriminada por ser mujer?

-A ver, el machismo está ahí, formando parte de nuestra sociedad. Yo he vivido en mis carnes el que alguien te ofrezca un papel a cambio de una noche, y veo cómo lo que yo cobro, haciendo el mismo trabajo que un compañero, es menos que él. Tengo claro que Europa es una isla, y que nacer mujer en Europa es un privilegio ya que

nacer en la mayor parte del mundo es una condena, pero eso no significa en absoluto que nos tengamos que relajar. Seguimos teniendo pendientes muchas conquistas.

1 -¿Un sitio para tomar una cerveza?
-Plaza del Ángel Madrid.
2 -¿Un concierto inolvidable?
-Mad Cool Festival 2017, en Madrid.
3 -Libro para el verano
-'Las desventuras del joven Werther', de Goethe.
4 -¿Qué consejo daría?
-No doy consejos.
5 -¿Cuál es su copa preferida?
-Mezcal.
6 -¿Le gustaría ser invisible?
-No.
7 -¿Un héroe o heroína de ficción?
-No tengo.
8 -Un epitafio
-'Pasénselo bien, como yo'.
9 -¿Qué le gustaría ser de mayor?
-Una buena actriz.
10 -¿Tiene enemigos?
-¡Ojalá que no!
11 -¿Lo que más detesta?
-La intransigencia.
12 -¿Un baño ideal?
-En Calblanque.

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