«Salir de mi país me costó 5.000 euros»

Wafiya Benali, en el puerto de Cartagena./Pablo Sánchez / AGM
Wafiya Benali, en el puerto de Cartagena. / Pablo Sánchez / AGM
ESTÍO A LA MURCIANA

Wafiya Benali. Corredora

César García Granero
CÉSAR GARCÍA GRANEROMurcia

Un día pidieron voluntarios para una carrera y, como no le gustaba estudiar, levantó la mano. Fue así como Wafiya Benali (Taourirt, 33 años) empezó a correr. El 19 de enero de 2004 entró a España sin papeles. El ferry la dejó en Almería un día de lluvia y con el cuerpo atravesado por un ramalazo de nervios. No tenía a nadie y lo único que llevaba eran los papeles de otra chica que el guardia le pidió y ella le entregó temblequeante. Hay veces en que la vida te besa en la boca, que canta Serrat. A ella le pasó ese día. El guardia la dejó pasar y Wafiya empezó una carrera contra viento y marea. Arrancó a trabajar en Cáceres y comenzó a saldar una deuda por 5.000 euros. Fue lo que le costó salir de Marruecos. Han pasado trece años y Wafiya ya no tiene deudas, ha sido vendedora en un tenderete, sexadora de pollos, empleada en un almacén de frutas, limpiadora y, por encima de todo, corredora. Hoy es la reina de las carreras populares en la Región. Se le dan tan bien que llegó a ganar 3.000 euros al mes con sus triunfos en la época de vino y rosas. Wafiya es una mujer acostumbrada a empezar de cero. Los años no han mellado su sueño de llegar a unos Juegos. Para eso corre, para eso se levanta a las cinco cada día y para eso saltó a Europa hace trece años.

-¿Cuántas carreras ha ganado?

-No lo sé, muchísimas, quizá cerca de 100, yo diría que incluso más.

«En la época buena llegué a ganar 3.000 euros al mes con las carreras»«Cada día estoy más contenta de plantar cara a mi padre y dar el salto»

-¿Cómo se gana la vida?

-Limpio. He elegido este trabajo porque me permite tener más tiempo para entrenar. Me levanto a las 5 o 5.30 y me voy a entrenar, con el objetivo de estar preparada para entrar a trabajar sobre las 8 o 9. Llevo varias casas.

-En otra época fue sexadora de pollos.

-Sí y tengo que decir que ha sido uno de los mejores trabajos que he hecho, por el horario.

-¿Cómo era aquello?

-No tenía mucho misterio. Separábamos los machos de las hembras por el tamaño de las alas. Los machos las tienen más cortas.

-¿Cuántas veces ha empezado de cero en su vida?

-Varias ya. La más importante fue al venir de Marruecos. Mi primera ciudad fue Cáceres, donde estaba ilegal al principio. Estuve interna en casas, pero no me quedaba tiempo para correr y lo pasaba mal. Yo vine aquí para evolucionar, seguir corriendo e ir a unos Juegos, así que no era lo que soñaba. Me hablaron de Murcia, que era un sitio que estaba muy bien para correr y demás, y por eso me vine. Fue otra vez empezar de cero. Recuerdo que al llegar me quedaban en la cuenta 300 euros de una carrera que había ganado y nada más, porque cuando estuve en Cáceres, entre 2004 y 2007, enviaba a Marruecos casi todo lo que ganaba. Debía 5.000 euros que fue lo que me costó salir del país y, además, ayudaba a mi familia.

-¿Cómo salió de Marruecos?

-Nunca se me olvidará el día, porque llevaba dos años deseando venir a Europa y mi padre llevaba dos años diciéndome que no, quería que estudiara en Marruecos, pero yo quería venir como fuera y solo tenía dos formas: o lo hacía de manera ilegal o intentaba correr una carrera en Europa y aprovechaba para fugarme.

-¿Y cuál empleó al final?

-Pues corrí en el Campeonato Universitario de Marruecos y me clasifiqué para correr el Mundial Universitario en Italia. Había decidido que iría a Italia y me escaparía. Entonces, justo cuando quedaba un mes, mi padre me dijo que había alguien que podía ayudarme a salir del país. Fue el 19 de enero de 2004, cómo olvidarlo. Recuerdo que el día antes pasé la prueba a ver qué tal estaba para ir a correr a Italia y lo hice sin problemas, así que mientras todo el equipo preparaba la maleta para ir al torneo a Italia, yo la hacía, pero para venir a España. Me dieron papeles de otra chica y tomé el ferry hasta Almería. Estaba temblando. Y me tocó darle los papeles al guardia. «Se acabó», me dije al dárselos. «Lo va a ver y me van a mandar de vuelta», me dije. Estaba tan nerviosa que solo pude reír, pero de los nervios. No sé qué pasó, pero el guardia me sonrió a su vez y me devolvió los papeles. «Adelante», dijo.

-Y llegó a España.

-Sí, recuerdo un día de mucha lluvia, pero estaba muy contenta. Al fin estaba donde quería.

-¿Tenía algún sitio al que ir?

-Iba a ir a Francia con mi tío, pero en el último momento él se echó atrás, no quiso, y fue el hombre que me trajo el que, al ver que estaba sin nada, me acogió en su casa de Cáceres. Era marroquí y me fui hasta allí. Fue un caballero.

-¿Y cómo se apañó?

-Pues empecé a trabajar en pequeñas cosas, recuerdo que iba a mercadillos. Me daban 60 euros por vender calcetines y gafas. Empecé a entrenar y un día Víctor, un preparador, me vio y se fijó en mí. Me dijo que podía darme trabajo de interna en casa de su hermana y fue esa familia la que me ayudó a arreglar mis papeles. Era de Navalmoral de la Mata y solo puedo tener palabras de agradecimiento para ellos.

-¿Alguna vez se arrepintió?

-Nunca. Cada año estoy más contenta y orgullosa de plantar cara a mi padre y dar el salto. Tampoco quiero criticarlo. Es normal que él tuviera miedo, porque solo tenía 19 años.

-¿Y entonces le hablan de Murcia y se viene a Cartagena?

-Sí, pero al llegar no tenía nada. Compartí casa, una cama por 100 euros, porque no tenía para otra cosa, pero a los 20 días saqué los 300 euros que me quedaban y alquilé yo una casa por mi cuenta. Justo entonces empecé a trabajar en un almacén de fruta y ya las cosas me fueron mejor.

-¿Corría al principio?

-Sí, y además he de decir que fue la mejor época para correr, porque ganaba carreras y los premios entonces eran mucho mejores que ahora.

-¿Cuánto podría ganar compitiendo?

-Había meses que hasta 3.000 euros solo con las carreras. Fueron buenos años esos hasta 2011.

-¿Cuál es su mayor deseo?

-Llegar a unos Juegos y creo que puedo lograrlo. Lo único que me falta es algo de apoyo para prepararme a conciencia, pero tengo capacidad. A Elena Espeso, que fue a unos Juegos a correr la maratón, le he ganado cuando he competido contra ella.

-¿Y fuera del deporte?

-Solo quiero estar bien y tener mucha salud para poder correr. Correr es vida, es disfrutar para mí. También me gustaría formar una familia y tener una niña que se llamaría Mouna, que significa guapa. Es que creo que me saldría guapa [ríe].

-¿Preferiría que su pareja fuera de España o de Marruecos?

-La verdad es que siempre he pensado que sería marroquí. En nuestra religión no está permitido casarse con alguien de otra creencia, salvo que se convierta. Si entra al islam, sí. No es que eso supusiera una pelea con mi familia ni nada de eso, porque tengo que decir que mi familia es muy abierta, pero es nuestra cultura, nos hemos criado en ella y por eso siempre tuve en la cabeza que mi marido sería marroquí, aunque tampoco es una cosa de vida o muerte, la vida da muchas vueltas y nunca se sabe.

-Después de correr, ¿qué es lo que más le gusta en la vida?

-Nadar, pero no sé hacerlo. Quiero aprender. Es que cuando me meto en el agua me relajo mucho, me olvido de todo. Muchas veces me voy a la playa sola porque me encanta meterme y relajarme, y si veo a alguien nadando me da envidia sana.

-¿No aprendió en su país?

-No, porque había piscina, pero era para hombres solo y nosotras nos íbamos al río.

-¿Qué es lo mejor que ha hecho en su vida?

-Ayudar a mis padres. A mi padre le costó mucho, pero ahora está orgulloso de lo que he hecho. Yo creo que me dejó venir para no oírme. Me tiré dos años haciéndole la vida imposible. A todas horas le decía que quería venirme y al final me mandó, pero para no escucharme [ríe].

-¿Cómo ve su país?

-Es un país muy machista. Allí la mujer es inferior siempre, haga lo que haga. No se valora como a los hombres. Los chicos de ahora es verdad que son algo más abiertos, pero sigue siendo un país machista. Yo en Marruecos no habría podido llegar donde he llegado en España. Allí, por mentalidad, la mujer llega a una edad en la que debe ir pensando en casarse, formar una familia y esas cosas. Yo, a los 19 años, lo último que quería era eso. Ni muerta. Tengo que decir que mi madre me apoyó mucho. Si me comparo con otras familias, la mía es muy abierta.

-¿La echa de menos?

-Sí, echo de menos estar con ellos y pasarlo bien en familia. Y el cuscús de mi madre, claro. Antes de irme, le dije a mi madre que, si quería volver a verme, tenía que tenerme preparado el cuscús [ríe], que para mí es el mejor del mundo.

-¿Vuelve a menudo?

-Antes cada ocho meses o así y ahora una vez al año.

-¿Cuál es su mejor momento del día?

-Cuando me pongo las zapatillas, aunque sea a las cinco de la mañana. Si salgo a correr, el día ya solo por eso me va bien. Y si no lo hago, me siento mal. Hoy, por ejemplo, no he podido y ya en el trabajo estaba con mal cuerpo, nerviosa y eso, así que al llegar a casa al mediodía, me he puesto las zapatillas y me he ido a correr, pese al calor.

-¿Cuál es el mejor regalo que le han hecho?

-Un anillo que me regaló un amigo muy especial. Era un anillo de pedida. Lo llevo siempre y le tengo mucho aprecio.

-¿Fue en España?

-Sí. Fue una pedida por sorpresa. Ahora tengo el anillo, pero no el marido [ríe]. Al final, las cosas no salieron así, pero aprecio mucho a esa persona.

-¿Qué es lo mejor de la vida?

-La salud.

-¿Y lo peor?

-La mentira. A mí me han engañado mucho y me da rabia. Me han engañado personas en las que deposité mucha confianza y eso duele, fastidia que alguien con quien vas a ciegas te traicione. Eso es lo peor. Al menos, para mí.

1 -¿Un sitio para tomar una cerveza?
-En Los Narejos.
2 -¿Un concierto inolvidable?
-No sabría decirlo.
3 -Un libro para el verano
-Mis favoritos están en árabe.
4 -¿Qué consejo daría?
-Aprovecha cada día.
5 -¿Cuál es su copa preferida?
-No tomo alcohol.
6 -¿Le gustaría ser invisible?
-Sí, me encantaría.
7 -¿Un héroe o heroína de ficción?
-Ninguno.
8 -Un epitafio
-Que Dios te bendiga.
9 -¿Qué le gustaría ser de mayor?
-Entrenadora.
10 -¿Tiene enemigos?
-No.
11 -¿Lo que más detesta?
-La mentira.
12 -¿Un baño ideal?
-En Riopar.

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