«Tengo los pelos erizados cada tres minutos»

El cantautor cubano Pablo Milanés.
El cantautor cubano Pablo Milanés. / Juan Ortiz
Pablo Milanés. Cantautor

El artista cubano recogerá el Premio La Mar de Músicas durante el concierto que ofrecerá este lunes en el Auditorio El Batel de Cartagena

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

«Yo vendré del desierto calcinante, / y saldré de los bosques y los lagos, / y evocaré en un cerro de Santiago / a mis hermanos que murieron antes», dice la letra de 'Yo pisaré las calles nuevamente', la canción escrita por Pablo Milanés (Bayamo, Cuba, 1943) tras el golpe de Estado de Pinochet que dejó ensangrentadas las calles de la capital. Es una canción más, maravillosa, entre otras muchas a las que les sucede exactamente lo mismo. Músico, vividor, soñador, coleccionista de enfermedades, poeta y autor de algunas de los temas de amor -'Yolanda', por ejemplo- más hermosas que se han escrito, el trovador cubano ofrecerá un concierto el lunes, en El Batel de Cartagena, dentro del homenaje que le rendirá el festival La Mar de Músicas, que dirige Francisco Martín y que en su XXIII edición le ha otorgado su premio en reconocimiento a su trayectoria.

-¿Qué está dispuesto a hacer hasta... las últimas consecuencias?

Concierto:
Pablo Milanés. Colaboraciones: Víctor Manuel, Rozalén y Jorge Marazu. Dónde y cuándo: El Batel de Cartagena, lunes 17 de julio a las 23.00 horas. Entradas: 25 euros. Organiza: Ayuntamiento de Cartagena.

-Tratar de... no morirme.

«Con lápiz y papel hago una canción y consigo entretener a dos o tres personas, nada más. Vine al mundo para eso»«La vejez la lleva uno por fuera, pero por dentro uno sigue teniendo muchas de las fuerzas de la juventud»

-¿Qué le parece haber sido premiado por La Mar de Músicas?

-Creo que es un festival digno y yo, que no soy muy amante de los reconocimientos, he aceptado con mucha gratitud y humildad este homenaje porque, sí, creo que hay dignidad en su mensaje.

-¿Le quedan ganas de luchar?

-Sí, cómo no, a diario. Siempre hay algo por lo que luchar.

-¿De lo contrario se aburriría?

-No, no es que yo tenga un sentimiento guerrero, sino que creo en la superación del alma y del espíritu del ser humano. Luchar le ayuda a uno a sobrevivir. Si no se trabajase por modelar las cosas para que sean mejores no tendría sentido la vida.

-¿No ha tenido la tentación de quedarse quieto, simplemente disfrutando de los logros conseguidos?

-No, porque no creo que tenga ningún sentido mantenerse en una jaula de oro o de cristal. Creo que el hombre nació para salir a la calle y luchar, sobre todo para luchar por los demás. Lo digo así porque así lo creo.

-¿Qué es lo que peor lleva?

-La mentira, la falacia, la hipocresía. Lamentablemente son cosas muy comunes. La gente, por el dinero y por el sentido económico de la vida, se está vendiendo demasiado. Yo combato esa actitud.

-¿Siente más impotencia, más rabia o más dolor?

-Un poco de todo, pero sobre todo mucho dolor.

-¿Dejó usted de tener fe en sus semejantes?

-No, en absoluto. Tengo una capacidad de tolerancia extraordinaria, y eso me permite confiar en la gente todavía y pensar que la debilidad es algo propio del ser humano.

-¿Se volvió un escéptico?

-No, puedo dejar de creer en alguna persona en concreto, pero no en las cosas importantes.

-¿Bajó a los infiernos?

-No, estuve en la puerta del infierno, pero no entré.

-¿Qué sintió?

-¡Es el carajo! Prefiero ni acordarme.

-¿Qué es el cielo para usted?

-Estar vivo, sentirse vivo y vivir llevándote bien con la gente. No hay más cielo que ese.

-Usted es autor de algunas de las canciones de amor más hermosas que se han escrito; ¿el amor le ha dejado muchas heridas?

-Sí, me ha dejado muchas heridas, pero siendo sincero he de decir que me ha dado más felicidad que dolor. La balanza es muy positiva.

-¿El amor es una enfermedad?

-No, el amor es algo sublime que está destinado a personas privilegiadas que son capaces de poder abrir el pecho y dejar que entre todo lo hermoso por ahí.

-¿De la amistad qué me dice?

-Que lo sé muy bien: es vital. Por los amigos a veces he querido hasta dar la vida; de hecho, he dado parte de ella por algunos amigos.

-¿A qué tiene miedo?

-A muchísimas cosas, ¡a tantas cosas! No me escapo del miedo.

-¿No consiguió ser más libre, más listo y más bueno que los demás?

-Nada, nada. Yo soy un artesano de la música y nada más. Con mi lápiz y mi papel hago una canción y con ella consigo entretener a dos o tres personas, nada más. Vine al mundo para eso.

-Qué razón tiene cuando canta que el tiempo pasa y nos vamos volviendo viejos. ¿Cómo lo lleva usted?

-La vejez nos impone nostalgias y limitaciones físicas, pero por dentro seguimos siendo niños. Yo, mentalmente sigo siendo un muchacho. La vejez la lleva uno por fuera, pero por dentro uno sigue teniendo muchas de las fuerzas de la juventud.

-¿Consiguió no pelearse con el tiempo?

-Ahora me estoy reconciliando con él. Me he dado cuenta de que no le voy a ganar la batalla.

-¿Qué es lo más importante de todo lo que aprendió?

-Que lo más esencial para el ser humano es la tolerancia, la convivencia y el vivir en paz. A eso aspiro, con eso sueño, esa es mi esperanza.

-¿Cómo se divierte Pablo Milanés?

-Buscando el buen humor. Soy un hombre muy alegre al que le gusta olfatear el buen humor por todos sitios. Tengo un sentido del goce de la vida bastante amplio. La aprovecho.

Amigos y familias

-¿Con qué se emociona?

-Con cualquier cosa, soy un hombre que tiene los pelos erizados cada tres minutos. La más mínima cosa me hace llorar, emocionarme y que se me ericen los pelos.

-¿Qué percibe usted en las calles, cómo ve a la gente?

-Cuando sales a la calle llevas la impresión que te dan los medios -redes sociales, internet, TV, etcétera- y ya vas con un prejuicio que es el que te influencia para analizar lo que ves. Es muy difícil sustraerse a esta influencia hoy en día, por eso la impresión de la calle es relativa.

-¿Dónde encuentra la motivación y la alegría?

-En la tradición del trovador. Ser un cronista de tu época, narrarla tal como la ves y no dejar de sentirla.

-¿Qué es una suerte?

-¡Que haya amigos y familias!

-¿Qué es lo último que ha descubierto, sobre sí mismo y sobre los demás?

-Sobre mí, hace tiempo que sé quién soy y creo que es lo único en que me he convertido: un sabio de mí mismo: lo demás ya no depende de mí.

-¿Cómo anda de ansiedad, humor y tragedia?

-Estoy bien. ¿Por qué? Pues porque ante todo lo que acontece delante de ti, tienes el deber de expresarte con sinceridad. Yo lo hago, y cuando lo haces eres feliz.

-¿Quiénes son sus héroes?

-Mis héroes, después de desechar a muchos, he llegado a la conclusión de que son los ciudadanos de a pie.

-¿Qué placer cotidiano se permite?

-Muchos: amigos, familia, barrio, tragos, comida, trabajo, sexo, lecturas, cine...

-¿Se parece la vida que ha tenido a la que algún día soñó?

-Ni mucho menos. Y no me pongo a contarle porque se va usted a echar a llorar.

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