Fernando López Miras: «Me niego a ser la marioneta de nadie»

Fernando López Miras, con sus dos perras. / Vicente Vicens / AGM

El presidente de la Región de Murcia asegura que su gran miedo «siempre ha sido decepcionar a la gente que confía en mí»

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

Fernando López Miras (Murcia, 1983), presidente de la Comunidad Autónoma de Murcia tras la dimisión de Pedro Antonio Sánchez, investigado por la Justicia en la 'trama Púnica' y en el 'caso Auditorio'. Dirigente del PP. Seguidor de Morante de la Puebla. Va a por todas. Si quieren agasajarle, los 'Romeo y Julieta' y los 'Churchill' se los fuma con todo placer, esperando no decepcionar a nadie.

-¿Cómo quiere que le llame?

-Como estamos aquí en confianza, Fernando, ¿no?

-¿Qué le parece que le llamen FER?

-Tengo otros diminutivos cariñosos, pero FER no me ha llamado nunca nadie, solo la prensa.

-¿Qué diminutivos?

-En mi casa, por ejemplo, siempre me dicen Nano, desde pequeño. Todavía hoy, cuando tengo un día duro, hablo con algún familiar por teléfono y me llama Nano, me reconforta. Te dices: «Hay gente que me quiere» [risas].

-¿Se siente muy querido?

-Sí. Yo me he sentido muy querido por mi familia y he sido siempre feliz desde que era un niño. He tenido mucha suerte en la vida.

-¿Por ejemplo en qué?

-Por las circunstancias profesionales de mi padre, he vivido en muchos sitios. He estado en el colegio, y después en el instituto, en Águilas, en Cartagena, en Lorca, y donde he estado siempre he tenido muchos amigos.

-¿Qué ponía de su parte?

-Creo que soy una persona muy sociable. Soy hijo único, y eso, al contrario de lo que muchos puedan pensar -que te encierras más en ti mismo y que estás más mimado-, en mi caso ha hecho que buscase el abrirme más y el pasar más tiempo con los amigos, porque no tenía hermanos en casa. He sido siempre una persona muy extrovertida y abierta, sobre todo tras llegar a la Universidad; una persona que ha estado en la calle, participando en todos los movimientos asociativos de Lorca y de los pueblos donde he estado. Donde había un sarao, ahí estaba yo, quizás por esa necesidad de estar con gente: cofradías de Semana Santa, federaciones de deporte, asociaciones, peñas de carnaval de Águilas, comisiones de fiestas de la Universidad...

-¿Y no fue un niño mimado?

-Mi padre procuró que no lo fuese, y siempre me ponía las cosas un poquito más difíciles; siempre me dijo, por ejemplo: «Tú tendrás un coche cuando te lo puedas comprar». Y así fue, lo tuve cuando me lo pude comprar con mis ahorros. Siendo hijo único, he tenido las cosas más difíciles que el resto de mis amigos que tenían más hermanos. Me han enseñado a tener claro que las cosas se consiguen con esfuerzo. Mis padres están separados desde hace mucho tiempo. Mi madre vive en Águilas, y mi padre vive aquí en Murcia; él y yo nos vemos mucho y compartimos muchas cosas.

1 -¿Un sitio para tomar una cerveza?
-En La Corredera (Lorca), en Domingo de Ramos.
2 -¿Un concierto inolvidable?
-Second.
3 -Libro para el verano.
- 'El príncipe. Comentado por Napoleón Bonaparte'.
4 -¿Qué consejo daría?
-Intenta no hacer daño a nadie.
5 -¿Su copa preferida?
-Vino de la Región.
6 -¿Le gustaría ser invisible?
-No.
7 -¿Un héroe o heroína de ficción?
-Batman.
8 -Un epitafio.
- «Lo conseguimos porque no sabíamos que era imposible».
9 -¿Qué le gustaría ser de mayor?
-Abuelo.
10 -¿Tiene enemigos?
-No. Y si alguien me considera su enemigo, no es recíproco.
11 -¿Lo que más detesta?
-La deslealtad y el egocentrismo.
12 -¿Un baño ideal?
-En las calas del Hornillo. En Águilas.

-¿Cómo le afectó la separación?

-No soy de expresar mucho mis sentimientos, me los guardo. Durante la separación de mis padres, los sentimientos de dolor no los exterioricé, los guardé muy adentro. No poder vivir con tus padres siempre es doloroso; los quiero a ambos muchísimo, muchísimo. Pero, al final, también es cierto que la separación de mis padres hizo que yo madurase antes y que fuese más independiente. Lo soy mucho y no me gusta dar muchas explicaciones. Hay amigos que han querido darme una fiesta sorpresa y no han podido localizarme. A uno le he dicho que estaba en un sitio, y a otro que estaba en otro lugar.

-¿Qué le marcó?

-Hay una parte de mí que marcó mucho mi paso por el colegio de franciscanos de Cartagena; la que tiene que ver con la prudencia, con la seriedad, y a veces con el recogimiento. Era el típico niño prudente al que se podían llevar a todos lados porque no molestaba.

-¿Qué prefiere?

-Estar al lado de alguien alegre y que te aporte, a estarlo de alguien que esté todo el día disgustado y que solo te traiga problemas. Cuando mis colaboradores y amigos se despiden de mí y me preguntan «¿necesitas algo?», yo les respondo: «Que seas feliz».

-¿Cómo es usted?

-Una persona muy seria, tremendamente responsable y, sobre todo, prudente. En las reuniones con los consejeros, por ejemplo, les digo: «Prudencia, prudencia, no hay que precipitarse. Tampoco hay que torrarse en tomar las decisiones, pero vamos a ser prudentes, vamos a ver cuál es la mejor decisión y, cuando lo tengamos claro, la tomamos.

-¿Qué más?

-Soy muy leal. No solo a las personas, también a las instituciones y a los compromisos que asumo. Ser presidente es un compromiso con un millón y medio de murcianos. Por lo demás, soy una persona muy normal, muy amigo de mis amigos, me gusta divertirme, hacer deporte, conocer cosas nuevas, estar en el campo, disfrutar de mis perros...; cosas sencillas.

-¿Un tipo interesante?

-No sé si lo soy, pero me gustaría que me viesen así.

-¿Qué no le gusta?

-Los egocentrismos y los excesos de protagonismo; ya sé que resulta curioso decir esto siendo presidente, pero es la verdad.

-¿En qué cree?

-En los resultados. Donde he estado, siempre he intentando que se me valore por los resultados.

-¿A qué tiene miedo?

-Mi gran miedo siempre ha sido decepcionar a la gente que confía en mí. Mi principal objetivo es no decepcionar a nadie. Que un amigo se sienta decepcionado porque no he estado ahí cuando me ha necesitado, eso me da miedo. Que mi padre algún día se sienta decepcionado porque yo no soy la persona que a él le hubiera gustado que fuera -siempre me ha dicho que tengo que ser, ante todo, muy buena persona-, eso me da miedo. Y lo mismo me pasa pensando en toda la gente que ha confiado en mí para que esté ahora en este cargo.

-¿A qué situaciones duras se ha enfrentado?

-Es duro, con ocho años, que de un día para otro llegues a un sitio nuevo, en el que no conoces a nadie, y tengas que hacer otro grupo de amigos a los que tienes que ganártelos. Y que cuando tienes doce años, que ya empiezas con la adolescencia, de pronto tengas que empezar de nuevo en otro sitio y que volver a intentar ser aceptado en otro grupo. No es fácil, tienes que poner mucho de tu parte. También he perdido a todos mis abuelos.

-¿Qué le caracteriza?

-Miro la vida con mucho optimismo y mucha ilusión.

«Durante la separación de mis padres, los sentimientos de dolor no los exterioricé, los guardé muy adentro»

-¿Usted se imaginó que sería presidente de la Comunidad?

-Recuerdo que cuando trabajaba en el banco aspiraba a, paso a paso, ser algún día director general del mismo [risas]. Desde que estoy en política, nunca me he marcado objetivos en función del cargo, sino de la carga. Siempre he querido trabajar mucho y que me dieran mucha responsabilidad. He tenido la suerte de tener siempre, tanto antes de estar en política como después, gente que ha confiado en mí y me ha dado oportunidades que yo he intentado aprovechar.

-¿Cuál fue su primera reacción?

-Tranquilidad, soy muy tranquilo. Hay quien me dice, incluso: «¡No tienes sangre!» [risas]. Sabía desde el primer momento la responsabilidad que asumía, y que iba a ser lo más importante que iba a hacer en toda mi vida. Y me lo tomé también con la prudencia que me caracteriza; de hecho, mi familia y mis amigos se enteraron por la prensa de que iba ser presidente.

-¿Se asustó un poco?

-No, en absoluto.

-¿No dejó de dormir ni una sola noche?

-No. Era el momento de dar un paso adelante, conmigo siempre se puede contar y, desde luego, esta Región, mi partido y mi gente pueden contar conmigo.

-El presidente más joven...

-...sí, el presidente más joven de la historia de la democracia. Hasta ahora lo era José María Aznar, que con 34 años fue presidente de Castilla y León. Yo, con 33 años, le he quitado el récord [risas].

-¿Y qué sensación tiene?

-No es mala la sensación.

-El hecho de que se lo propusiese Pedro Antonio Sánchez, del que es usted muy amigo, sería muy importante, ¿no?

-Bueno..., eso de que me lo propuso Pedro Antonio Sánchez... Me lo propuso mi partido.

-Si dependiese de usted, ¿qué haría con los políticos corruptos, sean del partido que sean?

-Me tengo que contener para no decir algunas palabras...; la corrupción me asquea como a cualquiera o más. Entiendo que la gente sienta ese asco por los políticos... Pero es que yo estoy dejándome en esto mi tiempo, mi esfuerzo, parte de mi vida. Yo creo en esto, y que haya personas, de mi partido o de otro, que estén haciendo lo que hacen, no lo puedo permitir. Tiene que caer todo el peso de la ley sobre ellos, y por supuesto que tienen que estar en la cárcel, evidentemente; y por supuesto que tienen que devolver todo lo que se han llevado, evidentemente; y por supuesto que tienen que estar socialmente estigmatizados para toda la vida. Que vengan cuatro sinvergüenzas a llevárselo, yo no lo voy a consentir. En lo que dependa de mí, que es mucho, no voy a permitir que haya nadie que no tenga una conducta intachable. Aquellas personas que se haya demostrado que han sido corruptas, en todo lo que de mí dependa no tienen hueco.

«Yo, con 33 años, le he quitado el récord a José María Aznar [risas]»

-¿Hay un Más Allá?

-Sí, estoy convencido. Yo soy católico, tengo esa visión del cielo. Cuando termine nuestra vida, nos reencontraremos con nuestros seres queridos, y si de verdad lo hemos hecho bien en esta vida y hemos ayudado a los demás, creo que tendremos un Más Allá acorde con cómo hemos actuado aquí. También creo que hay cosas que están fuera de toda explicación racional.

-¿A qué se refiere?

-A todos los temas que estudia la parapsicología. Mi madre es parapsicóloga.

-¿Qué le gustaría?

-Ahora mismo sí que me gustaría tener un hijo. Ahora estoy con la mejor mujer del mundo.

-¿Qué es usted aunque no lo parezca?

-No parezco prudente, pero lo soy mucho. Y creo que parece que soy muy lanzado y muy echado para adelante, pero no lo soy tanto.

-¿A qué ciudad volvería?

-A Londres, con los ojos cerrados.

-Le encanta el buen comer.

-A la vista está. Disfruto con la comida, y además no es que sea un crítico gastronómico, pero me defiendo opinando sobre los platos y los productos. ¡Y catándolos!

Liberal pragmático

-¿Y cocinándolos no?

-Solo cocina de supervivencia.

-¿Se ve presidente dentro de dos años?, ¿se encuentra preparado para presentarse a las elecciones?

-Si yo no creyese que estoy preparado y que puedo hacer esto bien, nunca habría dado el paso. Esta Región va a ir más, y en estos dos años voy a intentar ser el mejor presidente que haya tenido la Región de Murcia.

-¿Qué tipo de presidente es?

-Un presidente que cree en la libertad. Quiero que mi Gobierno sea el Gobierno de la libertad. Me defino como liberal pragmático. Me gustan los resultados; el esfuerzo está muy bien, pero si no hay resultados...

-¿Irá a Cieza el 24 de agosto a ver torear a Roca Rey?

-Lo vi el año pasado en la Feria de Málaga. Al que voy a ir a ver es a Morante en la Feria de Murcia. Yo soy morantista.

-¿Fuma puros?

-Sí, nunca he fumado tabaco en mi vida, pero puros sí.

-¿Le ha pedido a Pedro Antonio Sánchez que renuncie a su acta de diputado regional?

-Yo no tengo que pedirle a Pedro Antonio Sánchez nada. Conociendo su forma de vida y conociéndole a él, sé que es una persona honrada, eso es innegable. Lo he visto yo, no me lo han contado: se ha matado por su pueblo y por esta región. Y más allá de eso, se puede hablar de errores que haya habido y que hayan podido cometer uno u otro, no sé quién: si un funcionario..; es que no lo sé.

-¿Qué no consentiría ser?

-Me niego a ser la marioneta de nadie, no lo consentiría.

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