La Verdad

Verano
Miguel Lloret en su 'seiscientos' descapotable, el coche en el que aprendió a conducir. :: guillermo carrión / agm
Miguel Lloret en su 'seiscientos' descapotable, el coche en el que aprendió a conducir. :: guillermo carrión / agm

«Estaba de guardia el día que se casó Lady Di»

  • MIGUEL LLORET, director del balneario de Archena

Representa ya a la tercera generación familiar que se hace cargo de la gestión del Balneario de Archena y preside el Consorcio de Turismo de Salud de la Región. Miguel Lloret Pérez (Alicante, 22 de septiembre de 1958) es licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad de Valencia y el CEU de Alicante, y tuvo que lidiar con una crisis que acabó por abocar la centenaria institución a un concurso de acreedores del que aún está recuperándose. Este amante de los coches clásicos, que presidió también la Mesa del Turismo, nos recibe en uno de sus rincones favoritos del complejo archenero: la terraza del Casino. Allí, a apenas unos metros del cauce del Segura, no solamente responde, sino que da respuestas a los retos que se le vienen encima.

- ¿Usted coge vacaciones o estar en temporada alta condiciona?

- He podido coger unos días y he estado en Villajoyosa, desfilando con mi kábila mora.

- ¿Le queda algún recuerdo de su paso por La Gomera?

- Era muy pequeño, me fui a los tres meses de vida y estuve apenas medio año. He vuelto y le tengo cariño, la siento como algo mío.

- ¿Sabe usted que comparte con Bertín Osborne y Matías Prats el haber pasado por el exigente internado malagueño de San José de Campillos? ¿Qué recuerda de aquellos años?

- Hubo allí varios Osborne, no crea, incluso uno procedente de Totana. Era un internado duro, así que cuando fui a la 'mili' me pareció algo hasta suave.

- ¿Pero usted no era tan mal estudiante o tan travieso como para acabar en un internado?

- No, pero mi padre me dijo que como me quedaran más de dos me iba... y suspendí tres. Me fui un verano, aprobé, pero ya me quedé. Estuve cuatro cursos y dos veranos.

- ¿Eso forja el carácter?

- Sí, recuerdo mucho la soledad de los primeros días, con apenas once años. Estás con mucha gente, pero muy solo aunque duermas en literas con otros 80 críos. Luego te adaptas, sobre todo cuando dejas de ser el novato.

- Así que luego la 'mili' fue un paseo militar...

- Me tocó en Cerro Muriano, en Córdoba, y luego el destino en Algeciras. Me tocó Policía Militar y me chupé unas cuantas guardias. Cuarenta y tres en mes y medio. La primera, el día que se casó Lady Di. Luego ya fui conductor de un capitán y mejoré algo. Pero cuando llegó la guerra de las Malvinas nos pusieron a todos en alerta.

- Usted se hizo cargo de la dirección del Balneario de Archena casi por obligación. ¿Qué es lo que quería ser usted?, porque estudiar estudió Económicas, una carrera enfocada también a la gestión.

- Yo no me veía en el Balneario, para nada. Mi padre me decía que estudiara algo relacionado con la empresa e inglés, pero porque él tenía una firma de salazones y conservas de pescado, de ahí lo de la fábrica en La Gomera y que la conozca. Lo del Balneario es por parte de la familia de mi madre. A mí me gustaban otras cosas, de hecho en COU cogí Biología, Matemáticas y Química de optativas. Al final hice Económicas en Valencia, había que tener una carrera, pero mi idea era trabajar en el norte de África o la zona del Golfo Pérsico.

- Tenía entonces 21 años, ¿le echaba para atrás que el Balneario se asociara a un público generalmente de la Tercera Edad?

- Ese año murió mi padre y mi tío también se puso enfermo, así que tuve que asumir la transición de la segunda a la tercera generación. Pensaba que era algo temporal, de tres o seis meses. Luego, al consolidarse, me di cuenta de que había que cambiar muchas cosas. Los balnearios estaban denostados, se asociaban a vejez y enfermedad. Y me daba mucha rabia que en Murcia cuando se hablaba de balneario estuvieran por delante Mula y Fortuna en conocimiento.

- Cuando acude como usuario al Balneario, ¿qué tratamiento es el que le gusta hacerse de entre toda la oferta que tienen?

- Si es que casi no lo uso, estoy pendiente de todo y no lo disfruto... De todos modos, me gusta mucho darme los lodos en invierno.

- ¿De dónde le viene la afición por los coches clásicos?

- No te sabría decir, tal vez del 600 en que viajábamos a Algeciras de pequeños, y que aún conservo. Fue el primer coche que conduje y llegué a irme a Italia con él en 1984, ya convertido en descapotable. Luego me enamoré del Escarabajo de la Volkswagen, pero no pude hacerme con uno clásico hasta mucho después.

- ¿Cuántos coches clásicos tiene?

- Listos para circular el 600, una Formichetta, un 850 Cupé, un Renault 4 de 1964, un 133 y el Escarabajo descapotable. Luego tengo ya un Mercedes 170 y un 'dos caballos'. Casi para una exposición, pero la joya de la corona es el Mercedes.

- ¿Y tortugas cuántas tiene?

- La historia viene por mis suegros, que me dieron la primera pareja de tortugas para que vivieran aquí, en el Balneario. Pero eran dos machos, así que no criaban. Luego me dieron una hembra y empezaron a criar, así que me puse en contacto con una asociación que a su vez está amparada por la Comunidad Autónoma y creamos un centro de recuperación de tortuga mora. Tendremos alrededor de medio centenar, pero mejor no hablar, que llegaron a robarnos algunas para venderlas en el mercado negro.

- ¿Es más difícil lidiar con una empresa o con tres hijas adolescentes?

- Es muy diferente. Estresa más la empresa, eso sí. Pero educar es difícil y no hay una carrera que te enseñe. A veces pensamos que hacemos lo mejor y no es así... Lo importante es equivocarte lo menos posible. Quiero que sean libres, autónomas y responsables.

- ¿Le gustaría que alguna le cogiera el relevo?

- No, porque a mí me lo impusieron, y eso no se hace así. Las empresas, además, tienen que tener criterios de gestión. Pero tampoco las voy a limitar antes de tiempo.

- ¿En qué es un virtuoso usted?

- Me oriento muy bien.

- Usted cambió la cara y la imagen del Balneario para convertirlo en un producto para todos los públicos. ¿Fue difícil?

- Contribuí en parte a ese cambio de visión estratégica. Emergía la necesidad de un cliente joven que necesitaba descansar, y tratamos de captarlo a principios de los 90, pero fue un fracaso. Luego en 1997 volvimos a hacerlo, pero antes remozamos las instalaciones. Y entonces sí funcionó, porque se produjo el 'boom' de los 'spas'.

- Supongo que lo más duro fue el concurso de acreedores...

- Sí, y además se ha prolongado mucho. Nos cogió la crisis con una inversión muy importante -como por ejemplo el aparcamiento- para consolidarnos como producto moderno. También le digo que antes los bancos nos metían el dinero por los ojos, hubo retrasos por la aparición de restos arqueológicos, el gas no llegó nunca... El primer concurso fue más bien un pulso a esos mismos bancos. Ahora estamos saliendo ya, después refinanciar, pasar por un ERE... Lo más duro es no poder pagar, pero realmente el Balneario solo ha perdido dinero un año, pero pesaba mucho la inversión realizada, la deuda.

- ¿El concurso cuándo acabará?

- En cinco años, pero está todo encarrilado, estoy tranquilo.

- ¿Cree que la cultura del balneario está implantada ya en España?

- No, aún queda mucho por hacer. Por ejemplo, no hay una prescripción médica como en Alemania. Aquí es un servicio social, no una prestación sanitaria.

- ¿Sigue usted practicando esquí acuático?

- Me encanta, pero ya no lo practico tanto. Llegué a esquiar junto a mi madre.

- Su hermana se casó el día de su 26 cumpleaños, pero no se quedó sin tarta...

- Fue un detalle, no me lo esperaba. Ahora celebramos juntos los aniversarios y el cumpleaños.

- ¿Lo mejor de ser Rey Moro de las fiestas es poder llamar a su mujer Victoria 'reina mora'?

- He sido rey un año en Villajoyosa y Embajador en Archena dos. A Victoria le encanta esa fiesta y yo me metía en el papel, llegué a dejarme barba.

- ¿Le hubiera gustado vivir en esa época?

- La verdad es que me apasiona esa época pese a su dureza. Creo que fue un error expulsar a los judíos y los mozárabes.

-Hablando de árabes, ¿cree que se concretará la inversión en Archena del jeque dubaití Sulaimán Al Fahim?

- No, para nada. Creo que le ha tomado el pelo a todo el mundo. Es un buen negociante, pero no da duros a peseta.

- ¿Le gustaría ser hijo predilecto de Archena pese a su origen alicantino y residir en Altorreal?

- Me considero archenero, llevo aquí más de 30 años. Pero no lo he pensado.

- ¿Qué es lo más duro de hacer el Camino de Santiago en bicicleta?

- Subir tres puertos nevando, pero no lo vi como un sacrificio. Yo ya lo he hecho dos veces.

- ¿Vio su fe reforzada?

- No crea, me defraudó llegar a Santiago y encontrarme la catedral cerrada porque estaban celebrando un nombramiento eclesiástico.

- Usted ya ha visto cinco marcas turísticas. ¿Cree que ya es hora de fijar el tiro?

- Queremos que esté consensuado y no se cambie. Me gusta Costa Cálida, pero creo que podríamos habérnoslo pensado algo más.

- En 2011 dijo que el parque Paramount sería nuestro icono regional, algo así como nuestro Guggenheim. ¿Sigue creyéndolo?

- Lo creo y lo espero. Otra cosa es que esté convencido de que llegue. Nos pondría directamente en el mapa.

- ¿Se arrepiente de sus errores?

- No, forman parte del proceso de aprendizaje.