Barcelona era alegre

Manuel Madrid
MANUEL MADRIDMurcia

La alegría de Barcelona era un canto universal. Raro era quien no sentía una fascinación al descubrir la vitalidad de esta metrópoli de cuadrados mágicos y giros inesperados, como aprecia Jorge Carrión (‘Barcelona. Libro de los pasajes’. Galaxia Gutemberg), incansable seguidor de los pasos de Walter Benjamin. «(...) La escala del mapa de una ciudad es cada uno de sus ciudadanos. Sus dioses somos nosotros y, por suerte, vamos emigrando e inmigrando, naciendo, muriendo, y no parece que ese ciclo tenga fin». En esa Barcelona de secretos geométricos anidaba el infortunio. Una tragedia contemporánea. La vorágine atrapó los brillos, las ilusiones, las buenas intenciones. Las viejas batallas quedaron encerradas en una cava al verse la paz reventada en ese choque antropófago. Feroces e inofensivos frente a frente sobre los azulejos de Miró. Una luna, un sol, una estrella... Barcelona era todo y no era ‘Nada’. «Una ciudad bienamada de asombros y amistades, luces y descubrimientos», observó Carmen Laforet, que la utilizó, con sus misterios y sus recuerdos, como telón de fondo para esa gran novela de la posguerra. «Barcelona tuvo para mí la magia de la primera gran ciudad que pisaban mis zapatos vagabundos». Para muchos fue así. La madre de todos: literatos y flamencos, pordioseros y burgueses, divinos y taurófilos, independentistas y viejos exiliados, románticos y modernos. De los de aquí y los de allá. La herida abierta que deja estos últimos episodios de terror en Cataluña no tiene una cura rápida. Volverá la alegría. Volverá la vida a Las Ramblas. El mar se levantará de nuevo y otra vez la brisa llegará plagada de confidencias, besos y zollipos. En la historia de Barcelona están reunidas todas las palabras que necesitaríamos para dar forma a un puñado de cuentos. Lo que ha pasado, pese a la espantosa puesta en escena, acabará siendo una nota al pie. El terrorismo es una letra pequeña incapaz de hacerse mayúscula. No dejemos que Barcelona pierda el aire. Pensemos, como antes, que de la sangre del dragón puede brotar un brioso rosal.

Temas

Verano

Fotos

Vídeos