Diego Pavía: «Europa liderará el motor eléctrico en tres años»

Diego Pavía, CEO de InnoEnergy./Lobo Altuna
Diego Pavía, CEO de InnoEnergy. / Lobo Altuna

Fernando Belzunce
FERNANDO BELZUNCEMadrid

Directivo en grandes compañías, reputado consultor y creador de siete empresas, el español Diego Pavía es desde hace seis años el máximo responsable de InnoEnergy, comunidad de conocimiento ('KIC', por sus siglas en inglés) con la que el Instituto Europeo de Innovación y Tecnología (EIT), dependiente de la UE, aborda el futuro de la energía a través de la educación, la innovación y la empresa.

La opinión de este ingeniero eléctrico de 54 años, ex teniente del Ejército del Aire, es una de las más respetadas en el sector. Vecino de Madrid durante el fin de semana, maneja desde la sede de Eindhoven y otras ciudades europeas un presupuesto anual de 380 millones de euros con el objetivo de lograr una energía más limpia, sostenible y competitiva en un sistema más flexible y resiliente, capaz de crear empleos de gran valor y de acometer la reindustrialización de Europa.

-La energía es parte indispensable de la vida de cada uno y tiene una importancia estratégica, pero sigue siendo un gran misterio para el ciudadano medio.

-La energía ha estado gobernada por los ingenieros y había una relación distante entre el sector energético y el ciudadano. Ahora ya todo cambia. La llegada de las nuevas tecnologías permite que el ciudadano sea productor de energía y que tenga capacidad de elección. Incluso puedes elegir en el coche. Está cambiando la relación entre los diferentes actores de la cadena de valor.

-¿Ha habido mucha opinión y poca información?

-Exactamente. En mi época era todo opinión. Salía el tema de la energía nuclear y automáticamente salía un posicionamiento: ¿es buena o mala? Pues depende de para qué. Se necesita información. En InnoEnergy hacemos programas para niños en las escuelas desde hace dos años. Les enseñamos a tomar decisiones en determinadas situaciones. Si deben comprar carbón o no para esta fábrica o si este carbón necesita un barco para el transporte. Es un juego, pero Tienen una entrada en al energía de una forma más humana para que cuando lleguen a decidir como consumidores tengan información y a partir de ahí puedan crear su opinión.

-Trabajan con empresas, con investigadores y con centros educativos. ¿Cómo es su relación con los marcos regulatorios de la UE?

-Muy estrecha. Tenemos una pata en las instituciones reguladoras. Al principio éramos escuchantes y ahora nos escuchan ellos como consejeros de lo que sería bueno desde un punto de vista agnóstico de tecnología o de lobbies. Porque somos independientes. Esta relación con los reguladores nos da un valor enorme porque la otra pata la tenemos en el mundo real. Cubrimos toda la cadena de valor. Contamos con 400 socios, 300 de ellos empresas y 80 corporaciones. Estamos presentes en 17 países.

-¿Percibe diferentes respuestas ante una política energética según el país?

-Ahora no, antes sí. Los gobernantes se han dado cuenta de que si intentas solucionar las cosas solo a escala local, nacional, no van a ningún sitio, ni como nación ni como Europa. La decisión de abandonar la energía nuclear que tomó Merkel en el contexto de Fukushima fue una decisión alemana para Alemania y se han dado cuenta cinco años después de que no ha funcionado. O bien tenemos una visión del sistema energético europeo y tomamos decisiones paneuropeas, que acabarán beneficiando al consumidor local, o eso no va a ningún sitio.

«Hay que tener una actitud de información, que no de religión respecto a lo nuclear»

-¿Qué futuro tiene la energía nuclear en Europa?

-Nosotros seguimos invirtiendo en ella, primero porque existe el ‘stock’ instalado, que hay que mantener y mejorar,tanto en productividad como en seguridad, y porque hay dos centrales en marcha en Europa, una en Finlandia y otra en Reino Unido. Lo que hay que hacer es que esa tecnología sea la más segura del mundo. Lo que ocurrió en Fukushima no fue porque la nuclear no fuera una energía segura, sino porque vino una ola de 17 metros que hizo que los motores que enfriaban el agua del reactor se apagasen. Hay que tener una actitud de información, que no de religión respecto a lo nuclear. La energía nuclear tiene tanto futuro allí donde la carga base pueda ser asegurada. En China y en India evidentemente va a haber plantas nucleares sí o sí en los próximos 30 años.

-¿Influyen las decisiones que tome Estados Unidos o China en la política energética?

-Son factores externos, pero yo creo que Europa se ha hecho mayor. No se cambian las decisiones porque Trump anunciara la semana pasada que deja de soportar energía sostenible. Peor para él. Lo que está creando a corto plazo es una industria mucho más competitiva, pero a largo plazo no va a tenerla. En cuanto a los chinos, son consumidores son consumidores de nuclear, de eólica, de fotovoltaica, y de todas. Se trata de un mercado enorme. No influye en la política energética, pero sí en las decisiones de la industria de los grandes actores europeos porque ese mercado es brutal.

-¿Qué se ha hecho mal con la fotovoltaica europea?

-Algo que Europa ha hecho mal otras veces y que tenemos que evitar que suceda en la eólica marina y en las baterías. Somos magníficos en todo lo que es investigación y somos menos buenos en investigación aplicada; es decir, en coger los resultados de la investigación y llevarlos a prototipos y después a fabricación. Los chinos son mucho más rápidos y muchas veces nos venden los productos que se han investigado aquí porque no ocultamos los estudios y ellos tardan mucho menos en desarrollar.

-¿La legislación europea no frena esta velocidad?

-Los chinos tienen unas reglas medioambientales mucho más laxas que las nuestras. Nosotros en Europa para abrir una mina, que ahora las vamos a abrir otra vez para las baterías, tardamos diez años, pero en China la abren en dos. No puedes competir. Tienen menos condicionantes sociales y medioambientales, con lo cual tenemos que hacer como hizo Obama, que es poner una tasa a aquellos productos que no se elaboran de forma responsable y que tienen un CO2 inadmisible. Hay que igualar las reglas para la UE.

-¿La inversión eólica es ya definitivamente rentable sin ayudas públicas de ningún tipo?

-No miro para el pasado, miro para el futuro. Las últimas PPA, que son los contratos en los que no existe ningún tipo de subsidio, muestran que la eólica ya es más barata que las otras energías convencionales, como carbón o gas. Le preveo un futuro totalmente brillante. Actualmente, invertir en eólica es muy seguro. Hay que tener viento, lógicamente, un mínimo de 4500 horas anuales, pero si eso se da lo demás...

-¿Por qué Asia lidera el mercado de los motores híbridos o eléctricos y la gran industria europea no ha dado ese salto?'

-El dinero que ha hecho esta industria es brutal. Tiene una diferenciación enorme y lo que haces en tu compañía es empujar lo que te hace diferencial. Hay otros, como los japoneses de Toyota, donde se detuvieron y vieron la estrategia, obsesionados con la calidad, y emprendieron la innovación en sus motores. Pero la capacidad de la industria europea de adaptarse y de incluso superar a los primeros es enorme. Vamos a ganar. Seguro.

-¿Tan claro lo tiene?

-La decisión de compra se basa en el coste de comprar el vehículo y en el de mantenerlo. Un coche americano puede ser muy caro para un europeo, por su alto consumo, y muy barato para un americano porque la gasolina allí no cuesta nada, o muy poco. En Europa la demanda, debido a los precios altos de la gasolina, te lleva a otra cosa. Tenemos ventajas de demanda, de conocimiento y de apetito para el consumidor. Todo está en verde para dar el gran salto.

-Desde fuera da la impresión de que se llega tarde.

- Europa liderará el motor eléctrico en tres años junto a los asiáticos. Volkswagen va a tener en el año 2025 el 50% de su flota en eléctrico. Mi apuesta es que entonces todo aquel que quiera comprarse un coche optará por el eléctrico. La velocidad de la innovación es brutal.

-¿Qué tipo de coche le recomendaría a un amigo?

-Sin duda alguna, el futuro es lo eléctrico y lo híbrido, pero no tenemos que tener religiones. También habrá flota de combustión. Un coche se compra cada ocho años y ese margen es bueno para la adaptación. Mi apuesta es que el 1 de enero de 2025 todo aquel que quiera comprarse un coche optará por el eléctrico porque será completamente competitivo con el de gasolina. La velocidad de la innovación es brutal.

-¿Cómo ve la contaminación en las ciudades?

- La metropolización de la sociedad moderna va en aumento.El reto de la contaminación es uno de los más importantes en Europa y es fundamental para InnoEnergy.

-¿Cómo se plantean actuar con las ciudades?

-Queremos trabajar con unas ciudades que puedan servir de referencias a otras. El entorno político de una ciudad es muy complicado, sobre todo porque el equipo gestor cambia cada cuatro años. Por eso estamos intentando tener acuerdos a 20 años con todos los partidos políticos de la ciudad, independientemente de quien gobierne. Queremos que asuman un compromiso, como el de formar a los chavales en las escuelas, que influyan en la publicidad, etc… Aportamos tecnología, dinero y capital humano para gobernar esa estrategia.

«Europa se ha hecho mayor. No se cambian las decisiones por los anuncios de Trump»

-¿De cuántas ciudades se trata?

-Serán cinco a nivel europeo. Queremos modelos a exportar, así que no elegimos las grandes. Si nos fijamos atentamente habrá diez o veinte ciudades realmente grandes en Europa, pero igual tenemos mil urbes de 50.000 habitantes. Hay 25 criterios para la selección. Aparte de tener menos de 50.000 habitantes, tienen que tener una determinada pirámide social, determinado clima... Estamos en negociaciones.

-¿Qué esperan tras la selección?

- Queremos construir un modelo mucho más vivible, desde el punto de vista de calidad de vida y también desde el punto de vista energético. Esperamos que el efecto demostración haga que otras ciudades vayan asumiendo algunos hitos y elegiremos algún índice para medir esto... En otoño de 2018 tendremos ya estas ciudades. Una de las ciudades que queremos es española, pero no puedo decir cuál porque aún la negociación no está cerrada.

-¿Comunican bien todo lo que hacen?

-Somos el secreto mejor guardado de Europa. Mi actitud siempre ha sido solo se habla cuando se ha demostrado, no cuando se va a demostrar. Llevamos seis años de negocio, ya hay muchas cosas demostradas, y ya empezamos a hablar. Cada vez se nos va a conocer más. Lo bueno es que no tenemos prisa. El EIT nos da 15 años para construir, implementar, demostrar. Ahora ya es efecto bola de nieve.

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