La Verdad

«Gowex fue a España lo que Madoff a EE UU»

Martín Varsavsky, empresario argentino
Martín Varsavsky, empresario argentino / Archivo
  • Martin Varsavsky, fundador de Jazztel

  • El CEO de FON es un firme defensor de la economía colaborativa y cree que Uber y los taxistas pueden coexistir

Un niño monta un puesto de refrescos delante de su casa aprovechando una carrera. Los vende a dos euros cuando los ha comprado a mitad de precio. El final feliz de la historia es que ese dinero sirve para ayudar a sus padres que están en paro. Ese es el cuento que el pasado miércoles contó a su hijo Martin Varsavsky, un emprendedor patológico. A sus 54 años, este hispano-argentino lleva dos décadas montando empresas, entre las que se encuentras Jazztel, Ya.com o, más recientemente, FON, que próximamente comenzará a funcionar en España, con la que propone ceder parte de la potencia contratada para crear una 'red wifi global'.

«En 1998 estuve arruinado. Durante una semana, mis deudas superaban a mis activos. Pero no me imagino haciendo otra cosa. Soy emprendedor, doy clases para ello e invierto en pequeñas empresas». Ese el sentimiento que ha expresado en el Spain South Summit, un foro para jóvenes emprendedores celebrado en Madrid, en el que participó la semana pasada junto a Eric Schmidt, presidente de Google, o Ferran Adriá, entre otros.

La palabra emprender se ha puesto de moda ¿Le sigue sonando igual?

Yo llegué a España en el 95 y hablar de 'start-ups' era imposible. Lo único que se quería era ser funcionario. Era muy difícil fichar gente, todos querían ir a Telefónica u otra gran compañía. Han hecho falta siete años de crisis para que la gente se haya enterado de que nadie le va a conseguir un empleo y que la mejor manera de tener un trabajo, es ser emprendedor o unirte a uno de ellos.

Usted creó Jazztel, que, reforzada tras la crisis, va a caer en manos de una gran operadora. ¿Se arrepiente de haberla vendido?

- Al español de 2005 no le importaban los ahorros. Y Jazztel vendía ahorros en tiempos del 'boom'. Cuando llegó la crisis todo el mundo empezó a fijarse en cuánto pagaban por la factura y empezó a crecer. Fue una empresa contracíclica, que cuando a toda España le iba bien a nosotros nos iba mal porque a nadie le importaba pagar más. Al final vender ahorros en la crisis fue un buen negocio. Cuando nacimos llenamos España de fibra óptica, fuimos superinnovadores pero estuvimos a punto de fracasar y por eso la tuve que vender a Pujals. A él le ha tocado vivir esa época en la que internet ha pasado a ser una red de vídeo y no de texto.

¿Qué piensa de la economía colaborativa?

- Veo una nueva generación que por primera vez y en casi todos los países, incluido Estados Unidos, no le va mejor que a la de sus padres. En ese entorno de crisis, la economía colaborativa es genial. La mejor manera de entenderlo es la vida en pareja. Cuando vives en pareja, gastas menos porque compartes alquiler y gastos. Ahora internet y la tecnología permiten aplicar esto a otras ideas y es fantástico.

El gremio hotelero y el del taxi no comparten su entusiasmo

- Yo uso AirBnB porque tengo seis hijos y cuando viajo me ofrecen tres cuartos al precio de una noche de hotel. Yo puedo elegir, pero otras personas no y si no existiesen estas opciones no harían el viaje. Es lo mismo que Easyjet y Ryanair, que abrieron el turismo a miles de personas. En el caso de Uber, creo que los taxistas pueden coexistir con estas aplicaciones, que les brindan oportunidades. Si hay una aplicación masiva que diga que hay alguien buscando un taxi en ese momento, en la misma dirección y que, por tanto, se va a pagar menos, la gente que no pensaba coger un taxi lo hará.

Hablando de redes wifi, es inevitable preguntar por el escándalo de Gowex

- Yo nunca conocí al fundador de Gowex, a pesar de que la gente me decía que era fantástico lo que había hecho con el wifi y que teníamos que escucharlo. Cuando estudié su modelo de negocio no me encajaban esas cifras. Era imposible conocer que era un timo tan grande, pero no lo entendía. Fue una desgracia lo que pasó, una vergüenza para los reguladores. Que lo descubriese un tipo en Nueva York y no aquí es un fracaso de las autoridades. Y no hablamos de dinero, hablamos también de reputación. En ese aspecto, Gowex fue a España lo que Madoff a EE UU.

Usted vive a caballo de Estados Unidos y España. ¿En qué lado del Atlántico es más fácil montar un negocio?

- Emprender es más fácil en Estados Unidos, pero en España a nosotros nos va muy bien, aunque la financiación venga de allí. Este país es uno de los mejores del mundo ahora para fichar talento. La gente no está dando trabajo a la gente joven, gente preparada. Por eso seguimos haciendo cosas aquí. Cada vez España se está poniendo mejor para crear empresas, pero hace falta gente que lo haga. Y ese mensaje hay que dárselo a los niños, que crezcan acostumbrados a esa empresa.

Teniendo a Qualcomm o Google entre sus mecenas, ¿qué necesidad tuvo de recurrir al 'crowdfunding'?

- Lo impresionante de Kickstarter no es el dinero, es la financiación. Nosotros lanzamos una 'beta' del Gramofon ahí y cuando los compradores lo recibieron nos ayudaron muchísimo a mejorarlo. La gente lo llama 'crowdfunding' en el sentido de que una multitud te financia, pero debería llamarse 'crowdthinking', ya que un montón de gente te ayuda a saber si hay interés por el producto y a mejorarlo.