Acaba en urgencias al incendiarse el móvil mientras lo tenía en la mano

N.R. muestra su mano herida mientras sostiene una foto del móvil calcinado./IÑAKI ANDRÉS
N.R. muestra su mano herida mientras sostiene una foto del móvil calcinado. / IÑAKI ANDRÉS

La afectada, una vizcaína, sufrió quemaduras en los dedos

SERGIO EGUÍA / EL CORREO

Parece una historia para no dormir. Lo es. Una joven vizcaína, N. R., tuvo que acudir a Urgencias el pasado viernes para que le curaran las quemaduras sufridas en los dedos de su mano derecha, al comenzar a arder su terminal, un BQ Aquaris M5, mientras lo estaba usando. «Lo tiré rápidamente al suelo, pero ya me había quemado. Aún no acabo de creer que el teléfono prendiera así. Noté que la batería estaba muy caliente, pero nunca pensé que fueran a salir llamas de ella», explica la afectada.

«Las quemaduras no son graves. Cuando logré apagar el terminal salí hacia mi ambulatorio. Al tener aún horario de verano, no había servicio de urgencia y me derivaron al hospital de San Eloy», recuerda. Sofocar las llamas no resultó sencillo. «Primero probé a tapar el móvil con un trapo, pensando que al acabarse el oxigeno, la llama se extinguiría. No funcionó. Así que opté por usar una botella de agua». Ahora el terminal es un montón de piezas metálicas sueltas y plástico calcinado. «Todavía no sé si me cubrirá alguna garantía o seguro. El móvil no tiene aún dos años. Bastante he tenido con curar los dedos -tiene afectados el índice y el corazón- y el susto».

Una vez conocido lo sucedido, desde BQ se han puesto en contacto con este periódico para interesarse por el estado de salud de la afectada -«los clientes son lo primero para nosotros»- y para tratar de explicar lo que podría haber sucedido. Lógicamente, un caso aislado como este es imposible de evitar y ha sucedido, en algún momento, con terminales de todas las marcas.

«En BQ nos tomamos muy en serio la seguridad de nuestros dispositivos. y sometemos los dispositivos a un exhaustivo proceso de validación interno en el que se prueban los ciclos de carga y descarga así como los de temperatura para garantizar su perfecto funcionamiento antes de salir al mercado», ha recordado la tecnológica española.

«Nuestras baterías incorporan múltiples mecanismos de seguridad en diferentes niveles. No obstante, aunque que arda una batería es algo muy poco probable (menos del 0,001%), existen casos en todas las marcas. El uso tremendamente intensivo, golpes que pueden dañar la batería o el puerto de carga, cargar de forma incorrecta (con cualquier cargador o cable independientemente del amperaje del cargador) o que pase demasiado tiempo enchufado a la corriente (toda la noche cuando se necesitan solamente 3 horas para que la batería esté completa), son hechos que hacen que las mínimas probabilidades de incidente aumenten», han lamentado.

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