Wifi a cambio de limpiar el váter

Un hombre espera en unos baños públicos callejeros. / NOELIA MARTíNEZ

Unos 22.000 usuarios de Mánchester no leyeron las condiciones para acceder a una red gratuita que incluía servicios a la comunidad

RAMÓN ALBERTUS

¿Lee las condiciones de las redes wifi abiertas? Lo más probable es que no lo haga. Tampoco lo hicieron las 22.000 personas que, además de acceder a internet gratuitamente, aceptaron limpiar baños de fiestas y eventos; recoger excrementos de animales; raspar chicles pegados al suelo o arreglar el alcantarillado.

Todo por un clic, un pulgar tras otro marcaba en su móvil 'acepto los términos y condiciones' durante dos semanas. Cualquiera que se conectaba a la red de restaurantes como Pizza Express o KFC en Mánchester firmó esta «deuda con la comunidad» y se comprometió sin saberlo a 1.000 horas de trabajo. En la letra pequeña también se ofrecía un premio a quien leyera los términos y condiciones: solo se interesó una persona, que desplegó la casilla de 'claúsula de servicios sociales'.

Por suerte, la compañía informática Purple que ha promovido estas conexiones ha dicho que no va a exigir que «paguen la deuda con su comunidad». Tampoco habrá regalo para el único que se fijó en esas condiciones abusivas. Más allá de la broma, la empresa informática defiende que con este experimento pretende concienciar sobre «la cantidad de datos que se comparten y las licencias que se dan a los proveedores», como explicó Gavin Wheeldon, el consejero delegado de la empresa a 'The Guardian'. A veces la necesidad de estar en línea a toda costa «demuestra que es muy fácil marcar una casilla dando consentimiento a algo injusto».

Ya en 2014, otro experimento en Londres de la compañía F-Secure alertaba de los peligros de las redes públicas. Entonces, la única condición para acceder a internet gratuitamente en Londres era aceptar una cláusula, llamada Herodes: «Entregaré a mi primer hijo para toda la eternidad». Seis personas aceptaron. La manera más rápida de conectarse era la de perder a su hijo mayor. «Como es un experimento, vamos a devolver a los niños a sus padres», bromeaban en el comunicado F-Secure.

Otro de los motivos que mueve a estos experimentos es defender que se aplique cuanto antes el nuevo Reglamento General de Protección de Datos de la UE (European General Data Protection Regulation o GDPR) que está previsto para mayo de 2018 y cuyo fin es evitar que las empresas usen los datos de los usuarios para fines comerciales. De momento, Purple ha vuelto a poner la lupa en la importancia de leer la letra pequeña y es el primer proveedor que ya cumple este reglamento. El GDPR facilitaría también la retirada de consentimientos a quienes usen redes gratuitas. O lo que es lo mismo: evitaría que conectarse a internet tenga como premio limpiar retretes.

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