«¿Me vendes tu lencería usada?», y otras cosas vistas en Wallapop

Usuarias de Twitter comparten sus anécdotas más disparatadas usando la aplicación de compra venta más famosa

F. OLMOS

La aplicación Wallapop, diseñada para la compra venta de productos usados entre usuarios, supuso toda una irrupción en su día. Quien más y quien menos decidió descargarla y echar un vistazo a ver qué encontraba. Para muchos fue una forma de ahorrar un dinero, al comprar artículos que necesitaban más baratos, para otros de ganarlo, vendiendo cosas que ya no necesitaban, y para muchos otros simplemente puro entretenimiento.

Sin embargo su popularidad fue cayendo poco a poco conforme empezaron a aparecer los típicos problemas entre usuarios, que fueron generando situaciones disparatadas, absurdas, divertidas pero también algunas más peliagudas. Ahora su reputación no atraviesa su mejor momento, no por su interfaz ni por su funcionamiento, si no por la viralidad que algunas situaciones entre los usuarios de la aplicación han obtenido, que hacen replantearse a algunos posibles miembros si les merece la pena arriesgarse.

En este sentido existen páginas como Wallapuff, que recopilan los artículos más disparatados que se pueden ver en la aplicación. Como, por ejemplo, este anuncio sobre un sujetador:

Se ignora si se trata de un adolescente que realmente creía que funcionaría o de una broma. Pero al parecer los casos que difuminan un poco la línea del acoso en Internet ocurren a veces también en Wallapop:

El por qué alguien creería que puede 'ligar' (por llamar a eso de alguna forma) a través de una aplicación de compra venta de artículos usados es algo digno de estudiar desde un punto de vista sociológico. Pero al parecer es algo que ocurre, pese a que escape a la comprensión de la mayoría de usuarios de la red:

También hay algunos usuarios que buscan un mercado algo más fetichista y alejado de los cauces convencionales para los que fue creado Wallapop:

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