Triunfo soñado contra la barbarie

Shalane Flanagan, ayer, en el momento de cruzar la meta del maratón, en Central Park./Reuters
Shalane Flanagan, ayer, en el momento de cruzar la meta del maratón, en Central Park. / Reuters

Shalane Flanagan se convierte en la primera estadounidense que gana el maratón de Nueva York en 40 años

AMADOR GÓMEZ

«Absolutamente demoledor», escribía conmocionada Shalane Flanagan el 31 de octubre en las redes sociales, junto a un emoticono de un corazón roto, después de que Nueva York sufriese el primer atentado mortal desde el 11-S de 2001, con el resultado de ocho fallecidos y doce heridos. Ayer, cinco días después, la atleta nacida hace 36 años en Colorado y residente en Oregón se convirtió en la primera estadounidense desde 1977 en ganar el maratón de Nueva York. Flanagan destronó así a la keniana Mary Keitany, vencedora de las tres últimas ediciones de la mítica prueba, que este año estuvo rodeada de especiales medidas de seguridad por el ataque perpetrado en Manhattan por un miembro del Estado Islámico.

El maratón de Nueva York sí fue cancelado en 2012 por el huracán 'Sandy', pero en esta ocasión, para demostrar la voluntad de resistir ante el terrorismo, no se suspendió la carrera, el deporte volvió a ganar a la barbarie y la emotiva victoria de Flanagan representó también el triunfo colectivo del pueblo estadounidense castigado de nuevo por el dolor y la sinrazón. «Soñaba con ganar una carrera como esta desde que era una niña. Los últimos días han sido difíciles para los neoyorquinos, para nuestro país, y me repetí durante toda la carrera que no habría mayor regalo que sacarle una sonrisa», explicó Flanagan tras el gran éxito de su vida deportiva.

La legendaria carrera comenzó a disputarse en 1970 -un año después en categoría femenina-, y en las siete primeras ediciones siempre ganó una atleta local, pero ha habido que esperar cuatro décadas para ver a una corredora de Estados Unidos en lo más alto del podio, donde Flanagan no pudo evitar las lágrimas. Ella, que fue segunda en su debut en Nueva York hace siete años, fue la encargada de romper la hegemonía europea y africana en el maratón más célebre del mundo y en una jornada tan señalada. En el maratón se dieron cita 50.000 corredores, entre camiones de arena para prevenir atentados con vehículos y más policías -unidades contra francotiradores en las azoteas y agentes de paisano mezclados con los espectadores- que nunca.

«Habrá protección, como siempre la hay, y vamos a tomar medidas suplementarias de seguridad», garantizó tras el atentado del martes Bill de Blasio, el alcalde de la ciudad a la que Flanagan daba las gracias dos días antes de su histórico triunfo por acoger ayer «una fiesta gigante» para maratonianos llegados de todos los rincones del planeta. Subcampeona olímpica de 10.000 metros en los Juegos de Pekín 2008, Flanagan fue precisamente quien en 2014, el año después de que el maratón de Boston fuese golpeado también por el terrorismo, estableció la marca más rápida de una estadounidense en esa prueba (2:22.02). «Reviví enseguida el atentado de 2013. Yo acababa de terminar mi carrera cuando tuvo lugar. Es terrible y muy inquietante», comentaba ayer antes de comenzar a correr en Nueva York, donde firmó 2:26:53, un minuto menos que Keitany.

Fotos

Vídeos