Toni Salas: «Estoy aprendiendo para montar mi propio negocio»

Toni, de 21 años, en el restaurante donde trabaja./r.c.
Toni, de 21 años, en el restaurante donde trabaja. / r.c.

Al menos en Tryp Advisor, las opiniones de los clientes ponen al restaurante Fins Tapas&Cocktails de Mallorca por las nubes. Y la mayoría hace referencia a las bondades de su servicio, de los camareros que atienden las mesas. Entre ellos se encuentra Toni Salas, mallorquín de 21 años que hace tres se atrevió a internarse en el mundo de la hostelería al terminar sin mucho convencimiento una Formación Profesional en Administración de Empresas. Ya ha probado suerte en la barra, como coctelero y ahora en el comedor de este restaurante que moderniza la cocina balear incorporándole sabores exóticos. Las empresas donde ha trabajado le han pagado formación: «He hecho cursos de coctelería, de atención al cliente, de manipulación de alimentos...». En realidad no trabaja para irse de vacaciones o pagarse los estudios, como tantos otros: «Estoy aprendiendo y recopilando toda la información y el dinero que sea posible para, el día de mañana, montar mi propio negocio, ya sea un restaurante o un bar de copas aquí en Palma de Mallorca». A sus padres les habría gustado que fuera carpintero, pero aceptan su decisión. De convertirse en empresario de hostelería, y viendo los problemas que tienen en su isla con los desorbitados alquileres, es posible que le cueste encontrar camareros dispuestos a trabajar en su local: «Sí, lo de los alquileres está imposible, por una habitación te están cobrando 500 euros. En mi caso estoy de alquiler en una casa que mi tío me deja a un precio más razonable, que si no, estaría aún con mis padres. Es un problema de difícil solución».

No se ve toda la vida currando de camarero porque «es muy esclavo». Cree que la titulación habla más bien poco de lo que es uno de estos profesionales: «He trabajado con muchos compañeros y se saca mucho más provecho de la gente que le pone ganas que de los que se les llena la boca diciendo que saben esto o lo otro». Se le dan bien los cócteles, «te prepararía un 'espresso Martini', me salen muy bien, es muy elaborado, con café». Como cliente, reconoce que hay muchos sitios «con muy buen nivel de cocina y también de productos, pero falla el servicio, es así. Yo creo que servir al cliente es un arte, tienes que conseguir que se sienta a gusto, que empatizar mucho, y yo creo que tengo don de gentes. Me gusta marcharme a casa habiendo arrancado a los clientes una sonrisa».

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