Sufre quemaduras en todo el rostro al someterse a un rejuvenecimiento facial

Una mujer con una mascarilla facial/
Una mujer con una mascarilla facial

Durante el acto quirúrgico se produjo una deflagración sobre el campo quirúrgico y prendieron los paños que cubrían el rostro de la paciente

EFE

Un juzgado de primera instancia de Valladolid ha condenado a la clínica de estética Massana a pagar 43.900 euros a una paciente de 54 años que sufrió quemaduras en el rostro mientras se le practicaba un tratamiento de rejuvenecimiento facial y de mejora de ojeras y párpados.

El caso, cuya defensa ha llevado la asociación del Defensor del Paciente, se remonta a mayo del 2014 cuando la mujer fue sometida a un tratamiento tanto de rejuvenecimiento facial con hilos tensores y a una corrección de párpados y bolsas en los ojos en el hospital Sagrado Corazón de Valladolid, con quien la citada clínica tiene concertado el uso de instalaciones y equipos.

Durante el acto quirúrgico se produjo una deflagración sobre el campo quirúrgico y prendieron los paños que cubrían el rostro de la paciente.

Esa deflagración se produjo, según ha recordado la asociación del Defensor del Paciente, al entrar en contacto una chispa del bisturí eléctrico que maneja la cirujana con el oxígeno que fluye de la mascarilla que controla el anestesista.

A consecuencia, la mujer sufrió quemaduras de distinto grado en su rostro, que han precisado curas y tratamientos durante meses; además de echar a perder los efectos logrados con la cirugía de hilos tensores que unos días antes se le había realizado.

El Juzgado de Primera Instancia nº 12 de Valladolid ha considerado acreditado que lo sucedido en quirófano no se trató de un hecho simple fortuito, sino que fue un hecho poco frecuente, pero que se produce dentro del círculo de la actividad empresarial sometida a control y vigilancia de los facultativos intervinientes.

El juzgado condena a la Clínica a la restitución de lo abonado por la paciente por los tratamientos realizados, tanto la blefaroplastia como la cirugía de hilos tensores, que perdió su efectividad debido a las lesiones que se ocasionaron, así como al pago de los gastos médicos y farmacéuticos que debió costearse la paciente para el tratamiento de las quemaduras.

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