Un país para dejarse la vida

Una foto rodeada de flores ha presidido la capilla ardiente instalada en memoria del cantante. / AFP
Una foto rodeada de flores ha presidido la capilla ardiente instalada en memoria del cantante. / AFP

El suicidio del cantante Kim Jonghyun pone de relieve la plaga de muertes voluntarias en Corea del Sur que, con 28,5 casos por cada 100.000 habitantes, lidera este índice en el mundo desarrollado

JOSEBA VÁZQUEZ

Odiosas o no, hay comparaciones imposibles. La que nos ocupa es una de ellas. Solo en el terreno de la quimera podría equipararse el talento, la proyección internacional y el peso jugado en la historia de la música por el surcoreano Kim Jonghyun con los de mitos de culto universal como Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrinson, Kurt Cobain o Amy Winehouse. Sin embargo, el cantante asiático, líder del grupo SHINee, comparte con los ilustres nombres anteriores un dato fatídico: al igual que ellos, ha muerto con 27 años. Tan joven como las más de veinte figuras del pop-rock mundial desaparecidas a esa edad, algunas, como él, por medio del suicidio.

No es una noticia extraña que opte por quitarse la vida una estrella de la música o del cine en Corea del Sur, donde han tomado ese camino hasta una decena de ídolos del espectáculo en los últimos años. Mucho menos novedoso resulta que lo hagan ciudadanos anónimos. Un promedio de 40 personas dicen adiós cada día de forma voluntaria a este mundo cruel en el país del sudeste asiático, líder en tan nefasto índice entre los miembros de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). La incidencia de fallecimientos autoinfligidos en esa nación es de 28,5 casos por cada 100.000 habitantes, lo que supone la cuarta causa de muerte entre su población. ¡Y la principal entre los 10 y 30 años! Ese índice viene siendo de 8 suicidios por cien mil en España y de 11,5 en Europa, una cifra muy similar a la de resto del planeta.

«Dime que lo hice bien»

¿Qué es lo que está pasando allí? Los investigadores encontraron una pastilla de carbón para barbacoa quemándose en una sartén en la habitación del hotel de Seúl en la que el lunes apareció muerto Jonghyun. Se trata de una forma infalible de liberar monóxido de carbono, un gas letal si se inhala en grandes cantidades.

Pero, más que la fórmula elegida, resulta relevante la carta que el cantante dejó escrita y que ha convencido a todo el mundo de que fue él quien provocó su propia defunción. «Estoy roto por dentro. La depresión que me corroe lentamente al final me ha hundido totalmente. Nadie está más atormentado ni debilitado que yo», dice el texto. «Volverme famoso probablemente no era mi destino. Me dicen que por eso lo estoy pasando mal...¿Por qué lo elegí?», se pregunta. Frases demoledoras y una súplica escalofriante en el 'sms' que Kim envió a su hermana minutos antes de morir: «Dime que lo hice bien. Incluso aunque no puedas sonreír, no me despidas echándome la culpa. Adiós».

Extrema competitividad

Kim Jonghyun. Una víctima más de la presión y el estrés que sociólogos, médicos y psicólogos achacan a las sociedades ultracompetitivas. Y Corea del Sur, un gigante económico mundial, es a estos efectos todo un paradigma. No solo en la industria del espectáculo, donde sus integrantes están sometidos a una vigilancia extrema: no deben protagonizar escándalos, ni someterse a cirugía estética, ni ser prolíficos en sus relaciones sentimentales, ni por supuesto tener adicciones como el alcohol o las drogas.

Sucede muy parecido en la vida cotidiana. A las causas comunes que conducen al suicidio en otras latitudes (problemas económicos, enfermedades, soledad...), se une una silenciosa pero persistente coacción del entorno. Entre los estudiantes es una plaga. Se da la paradoja de que, mientras los maestros y profesores figuran entre los profesionales más respetados, los alumnos pugnan en una alocada carrera por obtener los mejores resultados en los exámenes, especialmente en las pruebas de acceso a la universidad.

Inmersos en un sistema tan duro que bordea lo salvaje, resulta frecuente que, después de sus horas lectivas en el instituto, los chicos y chicas acudan a academias privadas. Así, Corea del Sur suele aparecer en los primeros lugares del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes, pero el mismo informe PISA sitúa a sus jóvenes entre los más infelices del planeta. Muchos de ellos seguirán hoy el funeral de Kim Jonghyun. El mismo día en que otros 40 compatriotas se quitarán la vida.

Kim Jonghyun ha muerto a los 27 años, igual que les sucediera a mitos como Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison o Kurt Cobain. También a Brian Jones, fundador y primer líder de los Rolling Stones. En España le sucedió lo mismo a Evangelina Sobredo Galanes, más conocida por Cecilia.

40 personas se quitan la vida cada día en Corea del Sur; es decir, 14.600 al año. El índice de suicidios se eleva allí a 28,5 por cada 100.000 habitantes. En España está siendo en los últimos años de 8 casos y en Europa, de 11,5, una cifra prácticamente pareja a la mundial. Líder en esta nefasta estadística es Guyana, con 44,2 suicidios.

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