La música amansa a Kim Jong-un

Las componentes de Red Velvet, ayer, en Pyongyang./EFE
Las componentes de Red Velvet, ayer, en Pyongyang. / EFE

Artistas surcoreanos, incluyendo un grupo de K-pop, viajan al Norte y ofrecen en Pyongyang una gala a la que asiste el líder supremo

Á. SOTO

Además del líder de un país comunista con armamento nuclear, Kim Jong-un es también un joven-adulto de 35 años al que le gusta la música. Por eso, no es de extrañar que se le viera aplaudiendo al ritmo de las canciones y haciéndose fotos con los artistas que actuaron ayer en el Gran Teatro del Este de Pyongyang, un evento al que acudió el presidente de Corea del Norte con su esposa, Ri Sol-ju.

Y sin embargo, no fue un concierto cualquiera. En esta nueva etapa de distensión que vive Corea del Norte con sus enemigos históricos, por primera vez en más de una década artistas surcoreanos cruzaron la frontera más militarizada del planeta y actuaron en la capital del vecino del norte. Son 160 cantantes, músicos y luchadores de taekwondo que desde ayer hasta mañana martes ofrecen diferentes recitales y demostraciones, en un nuevo gesto aperturista en la dinastía más hermética del mundo.

Después de la diplomacia del ping-pong (Estados Unidos con China) y la diplomacia del panda (China con el resto del mundo), llega la diplomacia del K-pop, el estilo musical que a base de ritmos eléctricos y bailes coreografiados pone de acuerdo a los habitantes de las dos Coreas, y también a los chinos y a los japoneses. Las componentes del grupo femenino surcoreano de K-pop Red Velvet fueron las estrellas de una velada en la que, bajo el simbólico título de 'La primavera está llegando', participaron el veterano vocalista de 68 años Cho Yong-pil, la estrella de rock Yoon Do-hyun y la solista Baek Ji-young. Seoh Yun, cantante y actriz, miembro del grupo K-pop Girls' Generation, fue la encargada de cantar la canción de Corea del Norte 'El sauce azul'.

El ministro de Cultura de Corea del Sur, Do Jong-whan, máximo representante de la delegación que viajó al Norte, charló amigablemente con Kim Jong-un durante el concierto. Después de la gala, el líder norcoreano expresó su voluntad de aumentar los intercambios culturales entre los dos países y animó a Seúl a organizar un evento similar al otro lado de la frontera. De hecho, los conciertos de Pyongyang son la respuesta diplomática a la presencia del presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, en la actuación que dio en la capital de este país la orquesta norcoreana Samjiyon con motivo de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang, celebrados en febrero.

Los Juegos fueron el gran acelerador del deshielo entre las dos Coreas. En la ceremonia de inauguración, el Norte y el Sur desfilaron bajo la misma bandera y a la ceremonia de clausura asistió Kim Yo-jong, la hermana del líder supremo, la primera miembro de la familia Kim en viajar a Corea del Sur. En cualquier caso, la gran cita llegará en mayo, cuando Kim Jong-un se reúna con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

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