Una mujer dará a luz a su nieto en el primer caso de gestación subrogada en Portugal

Una mujer dará a luz a su nieto en el primer caso de gestación subrogada en Portugal

La mujer, de 50 años, aceptó gestar el bebé de su hija, de 30, a la que le fue extraído el útero por una endometriosis severa

COLPISA / AFP

Portugal ha aprobado su primer caso de gestación subrogada desde que en agosto entrara en vigor la ley que legaliza el acceso a esta práctica para las mujeres estériles. La norma permite el acceso a los vientres de alquiler a las mujeres con problemas de infertilidad, que hayan nacido sin útero o con alguna lesión que les impida quedarse embarazadas.

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En este caso, el Consejo Portugués de Procreación asistida ha aprobado la petición de una mujer de 30 años que no podía quedarse embarazada porque su útero fue extraído a causa de una endometriosis severa. Antes de someterse a la intervención quirúrgica, se extrajeron sus ovocitos y su madre, una mujer de 50 años, aceptó gestar a su nieto para que su hija pudera formar una familia.

"Pese a las numerosas peticiones presentadas, los miembros del consejo examinaron únicamente este recurso, que aprobaron por unanimidad", ha declarado el consejo portugués en un comunicado. Tras esta aprobación, la petición será presentada ante la Orden de médicos portugueses, que tendrá que emitir un fallo, no vinculante, en un plazo de 60 días.

La ley que regula el acceso a los vientres de alquiler en Portugal fue aprobada en 2016, pero era necesario un decreto reglamentario que especificase su regulación, que fue aprobado en consejo de ministros el pasado junio.

Vetada por el presidente luso

En su momento, la norma generó polémica porque fue vetada por el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, al considerar que existían "vacíos legales" sobre la salvaguarda de los derechos del niño al nacer y de la mujer gestante. El Parlamento aprobó una nueva versión para subsanar estos vacíos y la norma fue finalmente decretada por Rebelo de Sousa el 31 de julio de 2016.

En concreto, la norma aprobada limita este recurso a los casos de esterilidad femenina vinculados, principalmente, con la ausencia o la disfunción del útero y sin que la madre portadora pueda lucrarse. El texto también impone la obligatoriedad de un contrato escrito entre las partes implicadas en el que se precisen las disposiciones a tomar en caso de malformación del feto o de una interrupción voluntaria del embarazo.

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