Jesús Soriano: «Propongo pasar un año tras la barra, como una mili»

Jesús, de 30 años, bayeta en mano en la barra del Hommer./RC
Jesús, de 30 años, bayeta en mano en la barra del Hommer. / RC

Hay 140.500 seguidores de la página de Facebook 'Soy camarero', donde este joven de 30 años, media vida tras la barra, cuenta con humor las cosas que le pasan en su trabajo: «Buenos días a todos, menos a los que no se van cuando ya tienes el cierre hecho y les tenemos que barrer los pies». Visto lo visto, hace una curiosa propuesta, una especie de mili: «Debería ser obligatorio trabajar un año en hostelería, para que supieran apreciar nuestro sector y aprendieran a ser más empáticos, educados, simpáticos y tener el aguante que hace falta para estar detrás de una barra». También se coloca en la otra orilla: «He ido a sitios donde te ponen mala cara, claro. Y hay gente con título y sin empatía, algo que se ve en un par de días, para eso no sirven los estudios. La experiencia es la que vale, y si la tienes deberían darte un certificado. Si como jefe pagas bien, incluidas las horas extras, pídemelo, así debería ser pero no va a ser así». Se metió a camarero porque en su casa hacía falta dinero. Empezó con 15 años en las fiestas de su pueblo y no le gustó, pero se fue enganchando. «Es muy duro, aunque lo paso bien. Estuve en un restaurante 6 meses sin librar un día entero, la gente te hablaba mal y no cobrara ni mil euros, con los pies sangrando literalmente. Si hubiera venido Chicote... En el siguiente restaurante me fui sin pedir los 2.000 euros en horas extras que me debían. Y luego estuve en la franquicia 100 Montaditos, cuatro años de encargado en Alcira tras estar en Sevilla un mes aprendiendo teoría y práctica. Y me fue muy bien con mi jefe, que era chino, estricto pero muy bueno».

Ahora está «supercontento» en el Hommer, un sitio de cañas, tapitas y hamburguesas «con muy buen rollo». Mil euros mensuales, 15 días de vacaciones en verano y 15 en invierno, y le dejan gestionar la página de Facebook. Ha hecho camisetas con su lema, 3.000 camareros españoles la llevan ya. Y ha creado una 'app' - esta semana ha sido la más popular entre las de empresas, 6.000 descargas- con ofertas de trabajo. ¿Su peor día? «Un hombre llevaba encerrado en el baño de mujeres dos horas, estaba dormido con los pantalones bajados, y al despertar decía que se había emborrachado para no ver el fin del mundo». O cuando le llegaron unos ultras futboleros: «Nada más ver que se sentaban llamé a la Polícía. No había colgado y ya volaban las sillas». Sí, la experiencia es un grado.

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