«¿Tú qué harías si te dicen ‘vas a morir’?»

«¿Tú qué harías si te dicen ‘vas a morir’?»

Siete meses después del fallecimiento de la joven de Durango Paule San Salvador, sale a la luz el diario en el que retrata su lucha contra el cáncer

MANUELA DÍAZ

«¿Alguna vez te has imaginado brevemente cómo sería si, como en las pelis, te diagnostican una enfermedad terminal?». Así, a bocajarro, la duranguesa Paule San Salvador del Valle aborda sin tabúes en un libro póstumo el día a día desde el momento en que con escasos 22 años le diagnostican cáncer de colon con metástasis en el hígado.

Con admirable serenidad y lucidez, no exenta de coraje, deja claras sus cuentas con el mundo y su pasión por la escritura. Licenciada en Psicología, comienza entonces a escribir una especie de diario. Además de acariciar el sufrimiento de sus padres o vomitar el castigo al que es sometido su cuerpo con operaciones y quimioterapia, incluye vivencias y fragmentos de su visión crítica ante la vida. El libro, titulado ‘22’, acaba de ver la luz en 266 desgarradoras páginas. Justo siete meses después de la muerte de Paule, de un admirable espíritu luchador. Los beneficios de la venta -a través de internet y de varias librerías de Durango- irán destinados a la ONG Alboan.

Está cincelado con frases que, como ella asegura, salen desde sus tripas y que no dejarán indiferente al lector, a quien pregunta sobre lo que «haría si le dijeran que va a morir». «Solo espero que la cicatriz que me parte por la mitad sea capaz de recordarme cada mañana quién soy, qué busco y hacia dónde me dirijo. Un recordatorio de la trivialidad de la gran mayoría de los eventos que se nos cruzan en el camino», escribe. Junto a pensamientos como este, intercala frases de grandes escritores o personas anónimas y canciones.

Su juventud no le impide abordar con calidad literaria y madurez una enfermedad que le ayudó a prescindir de lo superfluo y a mostrarse agradecida y satisfecha con su existencia y su propia vida. Su padre, Javier, ha impulsado la publicación alentado por amigos de la joven.

Con un lenguaje directo

«No éramos muy conscientes de lo que teníamos entre manos, porque cuando lo leí me echó para atrás», explica. Reconoce que le abatió el lenguaje directo y la naturalidad con la que asume su hija la enfermedad, y le obligó en varias ocasiones a interrumpir su lectura, pero «ese deseo de vivir, esas ganas de luchar», le ayudaron a sobrellevar el dolor.

Para Eva Rodríguez, directora de Jesuitak, donde estudió Paule y fue monitora de tiempo libre, su paso por el centro no dejó indi... Sigue leyendo la noticia completa en El Correo

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